Comercio ilegal de vida silvestre

“Comercio ilegal de vida silvestre”

Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medioambiente

Participación de John E. Scanlon

Secretario General de la CITES

Nairobi, Kenia – 26 de junio de 2014

El alcance y la naturaleza del comercio ilegal de vida silvestre se han modificado a lo largo de los años y consecuentemente, lo ha hecho la respuesta global a este problema.

En junio de 2012, los jefes de estado y de gobierno reconocieron explícitamente, durante el encuentro Río + 20, los impactos medioambientales, económicos y sociales del contrabando de vida silvestre, la necesidad de tomar acción con relación a la oferta y a la demanda y la función relevante de la CITES en el tema.

En marzo de 2013, las Partes de la CITES dieron cuenta este reconocimiento, cuando más de 2500 delegados de 174 estados y observadores se reunieron en Bangkok durante el 16o encuentro de la Conferencia de las Partes y tomaron decisiones determinantes y orientadas a la acción para combatir el comercio ilícito de vida silvestre, concentradas tanto en la oferta como en la demanda. La implementación de estas decisiones está en proceso y se ha programado una evaluación por parte del Comité Permanente el próximo mes.

Uno de los resultados de esta importante reunión de las partes de la CITES que no se ha incluido en ningún dictamen escrito fue dejar de acusarnos unos a otros en busca de culpables y concentrar la energía colectiva en resolver el problema, trabajando juntos a lo largo de la cadena de demanda ilícita.

Los beneficios de esta colaboración en los Estados de origen, tránsito y destino son cada vez más evidentes, por ejemplo los excelentes resultados obtenidos por la Operación Cobra II, una iniciativa conjunta de aplicación que se inició a comienzos de este año con la participación de 28 Estados en Asía, África y América del Norte.

Han surgido también cinco organismos intergubernamentales clave que abordan el tema de los delitos contra la vida silvestre y que conforman una nueva alianza denominada Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre (ICCWC), una iniciativa que ofrece apoyo coordinado y asistencia técnica a los países en el uso de técnicas de investigación sofisticadas y de prevención de lavado dinero, entre otras áreas, y la posibilidad de compartir inteligencia y ciencia forense moderna.

En el marco del sistema de las Naciones Unidas, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ha asumido un claro liderazgo para abordar los aspectos delictivos, judiciales y de seguridad en el comercio ilícito de vida silvestre, y el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas se ha ocupado de temas como la subsistencia y el desarrollo humano, vitales para encontrar soluciones a largo plazo.

En África, la degradación de Sitios Patrimonio Mundial como consecuencia de la caza furtiva para el comercio ilícito, como es el caso de la Reserva Selous en Tanzania, amenaza las oportunidades económicas y de desarrollo del turismo, y la CITES y el Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO han aunado esfuerzos para implementar las decisiones de la CITES en estos sitios.

En el día Mundial de la Vida Silvestre de las Naciones Unidas, que se celebró por primera vez el 3 de marzo de este año, los Embajadores de Buena Voluntad del PNUMA enviaron mensajes personales sobre la necesidad de reducir la demanda de productos de vida silvestre obtenidos de forma ilícita.

Por fuera del sistema de las Naciones Unidas, existe también un fuerte compromiso en esta lucha por parte de la INTERPOL y la Organización Mundial de Aduanas, además de las instituciones financieras mundiales y regionales, entre ellas el Banco de Desarrollo Africano, el Banco de Desarrollo Asiático, el GEF y el Banco Mundial (además de entidades donantes nacionales).

En conclusión, estamos observando esfuerzos significativos para lograr una mejor aplicación de las leyes y la reducción de la demanda en varios países, y las decisiones determinantes de la CITES junto con procesos de cumplimiento específicos respaldan este esfuerzo colectivo global.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, durante la Asamblea General de la ONU, ha hecho referencia al tema también, en el ECOSOC y varios foros regionales, y la sociedad civil de muchas regiones se moviliza, asumiendo un rol indispensable.

Estimados delegados, como pueden apreciar en este breve resumen, el tema se ha instalado firmemente en la agenda mundial y estamos observando niveles sin precedente de cooperación internacional para abordarlo.

Hoy en día, recibimos con beneplácito la atención política que se ha prestado a este tema durante la primera Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medioambiente, que se concentrará en el impacto de estos delitos altamente destructivos en el medioambiente, lo que incluye la biodiversidad y los ecosistemas, y los servicios que ofrecen, perspectiva que ha estado notablemente ausente del discurso global.

Sin embargo, estimados delegados, esta lucha finalmente se ganará o perderá en el campo de batalla, sea este el terreno, los tribunales o el mercado, pero no en una sala de conferencias.

La transcendencia política es un medio para lograr un fin, y no un objetivo per se, y debemos hacer buen uso de la relevancia política que el tema ha adquirido durante los últimos tres años para profundizar e incrementar el apoyo a quienes sirven en el campo: guardas forestales, inspectores, funcionarios de aduana, policía local y nacional, fuerzas de defensa y de seguridad, fiscales y jueces, y los organismos nacionales del medioambiente deben cumplir su función en este emprendimiento colectivo. 

Por último, alentamos a esta Asamblea global de Ministros de Medioambiente a observar más allá de las amenazas inmediatas que representa el comercio ilegal de flora y fauna sobre el que tiene jurisdicción la CITES, y a analizar amenazas más amplias a nuestra vida silvestre que se perciben en el horizonte.

Aquí, en África, por ejemplo, se espera que la población humana se duplique y alcance los 2400 millones en el 2050, y a medida que el continente sea más próspero y los recursos se exploten aún más, surgirán nuevas amenazas contra la vida silvestre, especialmente contra los animales más grandes que necesitan espacio para desarrollar sus actividades, desde la pérdida gradual de hábitat, la nueva infraestructura y los centros urbanos en desarrollo.

A medida que vayamos resolviendo las amenazas que la caza furtiva y el contrabando representan para los seres humanos y la vida silvestre, una Asamblea de esta naturaleza deberá también intentar ofrecer una perspectiva global y a largo plazo sobre las múltiples amenazas que enfrenta la vida silvestre y cómo podemos colaborar para que los Ministros de Medioambiente del mundo provean soluciones coherentes y efectivos a sus gobiernos.

Estimados delegados, las amenazas a nuestra fauna y flora revisten varios aspectos, pero mediante esfuerzos colectivos podemos garantizar un futuro sustentable en el que los seres humanos y la vida silvestre puedan coexistir en armonía.

 


[1]  Secretaría de la CTES, INTERPOL, UNODC, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Aduanas. Consulte: http://www.cites.org/eng/prog/ICCWC.php