El crimen contra la vida silvestre está despojando a África de su futuro - Jeune Afrique

Directora General de la UNESCO Irina Bokova y 
Secretario General de la CITES John E. Scanlon 

Habida cuenta del ritmo actual de la caza furtiva, los niños de África occidental y central hablarán de los elefantes y de los rinocerontes como lo hacemos nosotros de los mamuts: criaturas magníficas pertenecientes al pasado

Durante los últimos años, la matanza de especies silvestres ha alcanzado una escala industrial, en particular, la caza furtiva de animales por su marfil. Solamente en Gabón, se han matado ilegalmente unos 11.000 elefantes desde 2004. En 2012, se han cazado furtivamente unos 700 rinocerontes en Sudáfrica. El pasado mes de abril, una milicia armada entró en el sitio trinacional de Sangha (entre Camerún, Congo y República Centroafricana), incluido en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, y sacrificaron al menos 26 elefantes en la República Centroafricana en unos pocos días.

A lo largo de África subsahariana, los elefantes se matan mucho más rápido de lo que pueden reproducirse, siendo 2012 el año más sangriento en decenios. Este aumento sin precedentes refleja un cambio de magnitud en el modo en que se lleva a cabo la caza furtiva: ya no se realiza de forma tradicional, sino que es perpetrada por grupos fuertemente armados, bien equipados y determinados a vender su botín al mejor postor en el mercado mundial, que es alentado por el aumento vertiginoso de los precios y la demanda de marfil y cuerno de rinoceronte, fundamentalmente en Asia.

¿Por qué debemos actuar rápidamente, y qué podemos hacer?

No se trata únicamente de animales, se trata de la relación que queremos mantener con el medio ambiente del que dependemos todos nosotros. En última instancia, las violaciones contra la naturaleza debilitan los cimientos sobre los que se sustentan las comunidades y sobre los que esperan prosperar. Esta es la realidad para miles de hombres y mujeres que viven de los recursos de la cuenca del Congo, y dependen directamente de esos bosques para sus medios de subsistencia, bien sea para el sustento o las actividades vinculadas con la preservación de la fauna y la flora, como el turismo. Es el caso para África en general y para la humanidad en su conjunto: los bosques de África central son los recursos más ricos del continente y son, después del Amazonas, el segundo pulmón del planeta. Los daños ocasionados a este patrimonio tendrían consecuencias de largo alcance.

Los elefantes desempeñan una función esencial en la preservación de este medio ambiente: permiten la reproducción de muchas especies de árboles tropicales y son los “jardineros” de los ecosistemas en los que viven en armonía con las comunidades locales. La diversidad biológica es tan vital para la naturaleza como la diversidad cultural lo es para la humanidad. Al vaciar los bosques de los animales que viven en ellos, la caza furtiva transforma los bosques vibrantes y vivos en lugares desiertos que, a su vez, ocasionan daños incalculables.

Para proteger estos grandes mamíferos, el primer paso consiste en proteger duraderamente sus hábitats. Por este motivo la UNESCO ha creado los sitios y las reservas de biosfera de Patrimonio Mundial. En la actualidad, constituyen el nivel más elevado de protección y gestión disponible para los sitios naturales.

Evidentemente, esto no es suficiente. El sitio trinacional de Sangha es uno de los sitios mejor preservados en el mundo. Inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial en 2012, tras numerosos años de un trabajo extraordinario, es el primero en poner en funcionamiento un sistema de conservación mixta en el que participan tres países, así como muchas otras agencias de cooperación internacional y organizaciones no gubernamentales. Solamente un año después de este reconocimiento histórico, la región fue atacada por un pequeño grupo de rebeldes armados decididos a pillar esos recursos.

Para luchar contra el aumento de la caza furtiva, la comunidad internacional debe incrementar sus esfuerzos a diversos niveles

En primer lugar, necesitamos apoyar a los organismos nacionales y locales que actúan en primera línea, ofreciéndoles apoyo financiero y la debida formación. Algunos guardabosques son en ocasiones solo un puñado de hombres en camionetas, insuficientemente preparados o armados para luchar contra los cazadores furtivos que cazan desde helicópteros. El fortalecimiento de los medios locales es una prioridad absoluta que debe incluirse en todos los acuerdos de cooperación y financiación; de otro modo todos los esfuerzos desplegados en pro de la preservación biológica serán completamente inútiles.

En segundo lugar, esos esfuerzos solo pueden hacerse a escala internacional. Los animales circulan entre los países sin tener en cuenta las fronteras, al igual que los cazadores furtivos. Los países deben cooperar para combatir este comercio ilegal de marfil, proteger esos animales, mantener las fronteras y sancionar a los criminales y a los intermediarios sin escrúpulos. Es preciso fomentar la sensibilización en los países a los que se destina el marfil, países en los que los clientes a menudo desconocen la procedencia de los productos que compran.

Es una tarea de gran envergadura, si se tiene en cuenta la escala global del mercado de marfil. Ya hay iniciativas y también numerosos instrumentos para mejorar la supervisión de la fauna y garantizar la aplicación de la ley, pero esas iniciativas están con frecuencia dispersas. Debemos cerciorarnos de que las integramos, aún más cuando los recursos son limitados.

Desde hace algunos años la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) y la UNESCO trabajan estrechamente para publicar datos conjuntos y compartir sus respectivas experiencias en esferas interrelacionadas como el tráfico de bienes culturales y marfil. Esta cooperación hace que sea posible la lucha contra el tráfico ilegal y la protección de esas zonas de posibles recursos.

Las partes interesadas, ya sean representantes gubernamentales, los servicios aduaneros, la policía, los científicos y las ONG deben reforzar sus lazos, ya que la única forma de combatir este aumento del crimen organizado contra los grandes mamíferos es uniendo fuerzas. La gestión sostenible de los recursos del continente africano está en juego, así como el futuro del patrimonio de la humanidad.

Por Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, y John Scanlon, Secretario General de la CITES.

Más información: UNESCO Patrimonio Mundial (únicamente en inglés y francés)