DISCURSO DE APERTURA DEL DIRECTOR EJECUTIVO DEL PNUMA

Saturday 2 October 2004

Excmo. Primer Ministro Dr. Thaksin Shinawatra, Excmo. Ministro de Recursos Naturales y Medio Ambiente, Sr. Khunkitti, Excmos. Señores, distinguidos delegados, damas y caballeros:
Es un gran placer para mí reunirme con ustedes en Bangkok con ocasión de la 13ª reunión de la Conferencia de las Partes en la CITES. Tailandia es un anfitrión muy apropiado para esta importante conferencia sobre el medio ambiente. Rica en diversidad biológica y económicamente dinámica, Tailandia desempeña un importante papel a nivel regional y mundial en el esfuerzo por lograr que el comercio de fauna y flora silvestres sea sostenible. Veo con agrado los esfuerzos de Tailandia por trabajar junto a sus asociados de la ASEAN para fortalecer los reglamentos relativos a la fauna y flora silvestres y por trabajar con el sector privado y las organizaciones no gubernamentales en el marco de la recientemente establecida Alianza para la Conservación de Tailandia. Confío en que en los debates que van a mantener aquí las dos próximas semanas se sientan inspirados por las excelentes instalaciones que se han puesto a nuestra disposición y por la cálida bienvenida que nos ha dispensado el pueblo tailandés.
Son muchos los motivos por los que las conferencias de las CITES destacan como importantes acontecimientos en el calendario ambiental internacional. La CITES genera altos niveles de entusiasmo, animación y expectativas en todo el mundo porque es una convención de carácter práctico y tiene una incidencia positiva en la fauna y flora silvestres, en las comunidades locales y en las economías. El compromiso con la adopción de decisiones sobre una base científica, los rigurosos procedimientos para la actualización de los Apéndices y los esfuerzos de la Secretaría por recabar la participación de todos los interesados, apoyar el fomento de la capacidad, la observancia y otros aspectos relacionados con la aplicación hacen que la CITES sea un acuerdo vigoroso e incisivo.
Por encima de todo, sin embargo, la CITES aparece más fresca y vigorosa que nunca porque está dispuesta a avanzar con los tiempos. A lo largo de los últimos 30 años, el escenario del medio ambiente mundial ha cambiado hasta tal punto que es difícil reconocerlo, pero las Partes y los observadores en la CITES consiguen que siga revistiendo interés adaptándola a las nuevas necesidades y circunstancias.
La Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible confirmó que la diversidad biológica es un recurso fundamental para el desarrollo sostenible de la humanidad. Sin una diversidad de especies y unos ecosistemas saludables no pueden alcanzarse los Objetivos de Desarrollo del Milenio para la mitigación de la pobreza y el logro de la sostenibilidad ambiental. Ahora bien, para conservar los recursos de la diversidad biológica no basta con proteger a las especies vulnerables que son objeto de comercio, debemos integrar la ordenación sostenible de los recursos biológicos en todos los sectores económicos importantes. Me estoy refiriendo a la silvicultura, la pesca, la agricultura, la salud y el turismo, por citar algunos. Ese es el mensaje que se desprende de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible y del enfoque por ecosistemas que ha adoptado el Convenio sobre la Diversidad Biológica.
La CITES es claramente consciente de la necesidad de integrar la conservación en todos los ámbitos y una de las tendencias más interesantes a las que asistimos actualmente es la intención de incluir en los Apéndices especies de peces y árboles con valor económico. A mi parecer, se trata de un signo de que los gobiernos han observado que la degradación de los océanos y los bosques ha alcanzado tales proporciones que se están movilizando todos los mecanismos disponibles para hacerle frente. La CITES ofrece sin duda una forma bien definida de desalentar la explotación insostenible de especies vulnerables de árboles, peces y otras especies cuyo valor podría convertirse en su sentencia de muerte.
Evidentemente hay límites a lo que la CITES puede hacer por sí sola para velar por la ordenación sostenible de los bosques y de las poblaciones de peces. El camino a seguir es el de las alianzas y la actuación coordinada, y me complace observar cómo van surgiendo esas alianzas con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la Organización Internacional de las Maderas Tropicales y otras entidades. Confío en que de esta forma la CITES pueda influir profundamente en el panorama ambiental y ayudar a que nuestros océanos y nuestros bosques recuperen la salud.
Al hacer hincapié en las necesidades de las personas que dependen para vivir, por ejemplo, de la lana de la vicuña o de la piel de los cocodrilos criados en granjas, la CITES demuestra la interdependencia de las necesidades humanas y la conservación de la fauna y flora silvestres. Algunas de esas interdependencias son complejas y presentan dificultades para la CITES. Por ejemplo, el constante problema que supone el consumo de carne de animales silvestres, un área en la que el comercio internacional queda empequeñecido por los mercados locales. Fortaleciendo cuando menos la protección de nuestros parientes más próximos, los grandes simios, tienen la oportunidad de demostrar que esos animales son mucho más valiosos vivos que muertos. Junto con la UNESCO, el PNUMA hace cuanto puede por ayudarles en su trabajo a través de nuestro Proyecto para la Supervivencia de los Grandes Simios, tema de un acontecimiento paralelo al que confío que asistirán la semana que viene.
Esa línea de centrar el interés en las especies es uno de los puntos fuertes de la Convención. Creo que es esencial para la CITES trabajar de la mano con los demás convenios relacionados con la diversidad biológica para aportar sus conocimientos sobre las especies cuando se necesite, por ejemplo en la aplicación de la Estrategia Mundial para la Conservación de las Plantas del CDB. El PNUMA, junto con Alemania y otros asociados, prestó apoyo con agrado para la organización de una reunión de expertos sobre el fomento de la cooperación y la sinergia entre la CITES y el CDB que se celebró en Vilm (Alemania). Esa reunión, cuyo informe se les ha presentado para su examen, mostró muchas formas en que el CDB y la CITES pueden y deben complementarse al hacer pronta la crisis mundial de la diversidad biológica.
Al aplicar nuevas medidas de conservación debemos estar preparados también para demostrar los progresos conseguidos en la reducción del ritmo de la pérdida de diversidad biológica. Todas las Partes en el CDB acordaron fijar en 2010 la fecha límite, que volvieron a confirmar los países en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en 2002, para la cual deberíamos saber si estamos teniendo éxito. La CITES contribuye claramente a ese objetivo y tal vez sería beneficioso que diese más relieve a su papel y reflejase su contribución de forma más explícita en su propio trabajo y en los documentos.
El enfoque por ecosistemas es fundamental para el trabajo del CDB. Significa adoptar medidas en los entornos terrestres y marinos y reconocer que las comunidades humanas forman parte integrante de esos ecosistemas. Tal vez no sea evidente cómo una convención relacionada con las especies puede contribuir a ese respecto. Creo que sería útil disponer de información más accesible acerca de la distribución en las principales regiones ecológicas de las especies incluidas en los Apéndices de la CITES. Ese análisis ya se ha iniciado en el marco del Convenio para la Protección del Patrimonio Mundial y está demostrando ser muy útil. Los sistemas amenazados y vulnerables necesitan especies que sean sus abanderados para salvar su futuro, y eso es algo que la CITES puede hacer. Por ejemplo, el PNUMA está profundamente preocupado por el futuro de los arrecifes de coral del mundo y de la población que depende de ellos, tanto en los trópicos como en aguas frías. Trabajando con nuestros asociados de la Red de Acción Internacional para Arrecifes Coralinos y nuestro Programa de mares regionales estamos llevando a cabo una amplia gama de actividades. Creo que hay muchas posibilidades para vincular de forma más explícita las especies incluidas en los Apéndices de la CITES con las comunidades y los ecosistemas amenazados, con lo que sería más fácil comprender sus necesidades.
Es evidente que la buena labor que la CITES realiza, o se pretende que realice, tiene un precio. En el proyecto de presupuesto que presenta la Secretaría se contempla un aumento del 10% para poder mantener la prestación de servicios al nivel que las Partes se han acostumbrado a dar por sentado. Todos somos conscientes de que la presión en los presupuestos de los gobiernos y la competencia por la financiación a nivel mundial son más intensas cada año. Aun así, sé que estarán de acuerdo conmigo en que la CITES y su Secretaría dan mucho en comparación con lo que cuestan. En la Visión Estratégica que adoptaron en 2000 se hizo hincapié en la necesidad de proporcionar a la Convención una base financiera más sólida, predecible y segura, incluida una corriente estable de recursos financieros. Les insto a que presten al presupuesto de la CITES el apoyo más generoso que puedan y a que aporten puntualmente sus contribuciones.
En el PNUMA, por nuestra parte, también nos comprometemos a prestar un mayor apoyo a la CITES. Nuestro Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación ha desempeñado una función clave en la gestión de los datos de la CITES y en los últimos meses ha invertido un considerable volumen de recursos en el establecimiento de un nueva infraestructura electrónica de tratamiento de datos para la comunidad de la CITES. Las Partes pueden ya consultar y analizar millones de registros comerciales de la CITES a través de Internet. Como resultado, el número de solicitudes de datos se ha multiplicado por un factor de más de 10 y ya es posible preparar un examen del comercio de la CITES mediante el análisis de los registros correspondientes a los últimos 20 años. Por primera vez desde que se creó la CITES podemos contemplar de un vistazo una panorámica del impacto que la CITES ha tenido en la regulación del comercio de fauna y flora silvestre.
Entretanto, la División de Convenios Ambientales del PNUMA trabaja activamente para fomentar los efectos sinérgicos entre los convenios relacionados con la diversidad biológica. También proporciona acceso a los medios de comunicación y otros servicios de apoyo. Nuestra Subdivisión de Economía y Comercio evalúa también las posibles ventajas y utilización de los instrumentos económicos en relación con la conservación de la diversidad biológica. Como organización, el PNUMA sigue dispuesto a trabajar para mejorar continuamente la forma en que administramos y prestamos servicios a la Secretaría de la CITES.
Señoras y señores, a la vista de lo anterior, corresponde a todos los países y naciones del mundo unir sus fuerzas y fortalecer esta Convención. Quisiera también instar a los países que aún no lo han hecho a que ratifiquen lo antes posible esta Convención y otras relacionadas con la diversidad biológica.
Con estas últimas palabras de apoyo y aliento, quisiera desearles una reunión muy productiva y una placentera estancia aquí, en la gran ciudad que es Bangkok.