Declaraciones del Secretario General
Discurso del Secretario General en la 58ª Asamblea General del Consejo Internacional para la Conservación de la Caza y la Fauna Silvestre
Archives
Comunicados de prensa
Lanzamiento de InforMEA – Portal de información de Naciones Unidas sobre los acuerdos ambientales multilaterales
Archives
Otras noticias
Responsables de la aplicación de la ley y fiscales reunidos en Johanesburgo para asistir a un curso de formación especializada sobre CITES
Lanzamiento del Colegio Virtual de la CITES
CITES y el Año Internacional de los Bosques
35º aniversario de la CITES
CITES en el Mundo
Calendario

 

DISCURSO DE APERTURA DEL SECRETARIO GENERAL DE LA CITES

 

Excelentísimo Sr. Primer Ministro, Excelencias, Sres. y Sras.:

Deseo expresar mi sincera gratitud al pueblo y al Gobierno de Tailandia por acoger esta 13a Reunión de la Conferencia de las Partes en la CITES. La organización de un acontecimiento de esta magnitud requiere la inversión de importantes recursos financieros y humanos. Hacerla es una señal clara de la importancia que Tailandia atribuye a la conservación de la fauna y flora silvestres en todo el mundo y, en particular, a la conservación y utilización sostenible de sus propios animales y plantas silvestres. Confío sinceramente en que buena parte de esas inversiones retornen a Tailandia y a toda el Asia Sudoriental en forma de un aumento de la conciencia pública sobre las cuestiones y necesidades de conservación de la fauna y flora silvestres. El hecho de que asistan a esta reunión numerosas organizaciones no gubernamentales nacionales y regionales y muchos medios de comunicación demuestra el deseo de la sociedad civil de esta región de participar en los procesos de adopción de decisiones concernientes a los problemas que afronta la naturaleza y a nuestro deber para con las futuras generaciones. Junto con la comunidad internacional de ONG, las ONG tailandesas y regionales podrán hacer importantes aportaciones al debate sobre las muchas cuestiones que esta reunión tiene ante sí. Podemos enorgullecernos todos de la singular tradición de la CITES a ese respecto y de la apertura y transparencia con la que adoptamos nuestras decisiones.

Esta reunión, Sras. y Sres., va a tener una importancia crucial para el futuro de nuestra Convención, para lo que la CITES podrá aportar en los años venideros, no sólo a la conservación de la fauna y flora silvestres, sino también a cuestiones de orden mundial más amplias como el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza. Para que los animales y las plantas silvestres tengan una posibilidad de supervivencia es preciso involucrar a las personas que habitan en los Estados del área de distribución donde se encuentran, involucrar a las personas, principalmente en las zonas rurales de los países en desarrollo, que comparten su entorno con la fauna y la flora silvestres y que en muchos casos compiten con ellas para sobrevivir. Esa participación sólo puede ser positiva si ofrece beneficios claros, económicos o de otra naturaleza, que compensen los sacrificios resultantes de los conflictos entre los seres humanos y la fauna y flora silvestres.

Lo que esta Convención, que ya tiene 30 años, necesita urgentemente es una mayor voluntad política de la mayoría de sus 166 Partes, cuando no de todas ellas, para aceptar su responsabilidad y cumplir sus obligaciones. La CITES necesita urgentemente acción antes que palabras. Habrá, como es natural, muchas palabras, porque durante esta reunión se hablará mucho, pero tenemos que ser sinceros y serios sobre las responsabilidades y las obligaciones. Tenemos que velar por la adopción de medidas concretas en las esferas del fomento de la capacidad, la conciencia pública, los mejores conocimientos científicos como base para nuestras decisiones y, naturalmente, la aplicación de la ley. La voluntad de asegurarse de que la CITES siga trabajando y de que su trabajo sea cada vez más satisfactorio requiere un nuevo impulso. El Dr. Toepfer acaba de hacer referencia al objetivo, establecido a nivel mundial, de reducir de manera significativa la tasa de pérdida de diversidad biológica para el año 2010. Dentro de seis años una de las preguntas que se formularán será lo que la CITES ha hecho para alcanzar ese objetivo. Mucho antes de eso tendremos que responder a la pregunta sobre lo que hemos hecho para alcanzar las muchas metas de nuestra Visión Estratégica de la CITES, adoptada en 2000 con un plazo que expira en 2005.

Señoras y señores, la CITES tiene un gran potencial y posibilidades no suficientemente exploradas para contribuir a la consecución de esas metas y objetivos. Sin embargo, esto requiere un compromiso, el de ustedes y el de sus gobiernos, un compromiso que tiene que traducirse en inversiones, financieras y de otra naturaleza, a nivel nacional e internacional, directamente o en forma coordinada y acordada a nivel mundial por medio del presupuesto de la CITES. El presupuesto de la CITES, en particular, es manifiestamente insuficiente y no nos permite satisfacer las expectativas de la sociedad civil y las necesidades de los países en desarrollo en materia de conservación de la fauna y la flora silvestres.

Señoras y señores, me he referido al potencial de la CITES y a las expectativas, así como al abismo financiero entre ambas cosas, pero también hay otras cuestiones importantes que deberán ustedes abordar, como si debemos dar un paso adelante por lo que respecta a la participación de la CITES en la conservación de especies económicamente importantes. En mi opinión, debemos hacerlo, pero sólo allí donde la CITES puede representar una diferencia, o -si existen acuerdos que regulan esa especie- sólo allí donde la CITES, con sus herramientas e instrumentos muy específicos, ha añadido valor. Estoy persuadido de que el potencial de este valor añadido está muy subestimado y necesita más atención y comprensión.

Tienen ante ustedes 60 propuestas de inclusión de nuevas especies en los Apéndices y de transferencia de especies de un Apéndice a otro. Ésta es una de las principales tareas de la Conferencia de las Partes, y también la más difícil. Esas inclusiones plantean malentendidos generalizados. Algunos creen o quieren que la gente crea que una inclusión en el Apéndice II significa el fin del comercio. Otros quieren que la gente crea que una inclusión en el Apéndice I salva a una especie de la extinción. Ambas creencias son falsas. Una inclusión en el Apéndice II es una garantía para la sostenibilidad del comercio, y por tanto es positiva para el futuro de ese comercio. Una inclusión en el Apéndice I sólo contribuye a la conservación de una especie, pero, como es natural, para salvarla de la extinción es preciso adoptar muchas otras medidas.
En varias publicaciones, así como en mis declaraciones inaugurales en anteriores reuniones de esta Conferencia, he abordado el problema que se plantea porque la CITES se ha hecho demasiado complicada. La Secretaría seguirá identificando procedimientos y normas y reglamentos que se inventaron durante los 30 años de historia de la Convención, pero que pueden derogarse o simplificarse. He presentado la idea y me permito hacer una vez más hincapié en que la CITES tiene que retornar a lo más básico. Hemos de centrarnos en instrumentos y mecanismos esenciales para regular el comercio de fauna y flora silvestres y desembarazarnos de trámites innecesarios. Al hacerlo conseguiremos que las normas se entiendan y se acepten mejor, y con ello que las Partes las apliquen mejor y tengan mayores posibilidades de hacerlas respetar sobre el terreno y en las fronteras. La simplificación permitirá también hacer economías. Para lograrla, todos tenemos que analizar con espíritu crítico las decisiones que se nos pide que adoptemos, y en particular evaluar sus ventajas para la conservación.

Señoras y señores, una Conferencia de la CITES es una reunión muy especial de muchos centenares de personas con muy variados antecedentes, culturas, intereses y convicciones. Los debates pueden ser arduos, las decisiones difíciles de adoptar, los resultados no siempre del gusto de todos; habrá tensiones, pero el hecho de encontrarnos en Tailandia debería alentarnos a todos a debatir las muchas cuestiones que tenemos ante nosotros en forma serena, amigable y respetuosa. Pongámonos de acuerdo, y aunque a veces disentiremos, hagámoslo siempre con una sonrisa.
Sr. Primer Ministro, Excelencias, Sras. y Sres., les deseo que afronten con gran sabiduría las deliberaciones. La infraestructura y la atmósfera que Tailandia nos ha obsequiado garantizan un gran éxito de la reunión.

Muchas gracias por su amable atención.