La CITES entra en su mayoría de edad celebrando 30 años de éxitos


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COMUNICADO DE PRENSA

La CITES entra en su mayoría de edad celebrando 30 años de éxitos

Ginebra, 30 de junio de 2005 – Mañana, el 1 de julio de 1975, hará 30 años que la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) entró en vigor con un reto sin precedentes: regular el comercio internacional de ciertas especies de fauna y flora silvestres, a fin de que ese comercio no represente una amenaza para su supervivencia.

“Durante los tres últimos decenios, la CITES ha demostrado su eficacia en garantizar que las necesidades humanas son compatibles con la conservación de la fauna y la flora silvestres. Ha permitido a las comunidades locales beneficiarse del uso sostenible de la vida silvestre y ha protegido especies de fauna y flora que están amenazadas o en peligro por el comercio internacional” dijo el Secretario General de la CITES, el Sr. Willem Wijnstekers.

Asimismo, declaró “Estoy convencido de que la CITES se fundará en estos éxitos en los años venideros y contribuirá a mitigar la pobreza y frenar la disminución de la biodiversidad mundial, elementos esenciales de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas”.

El aumento de la población humana, el desarrollo económico, la pobreza y la guerra están poniendo a prueba la habilidad de muchas especies de fauna y flora para sobrevivir en el mundo moderno. La globalización añade también nueva presión, ya que los niveles cada día más elevados de comercio internacional e ingresos aumentan la demanda de especies y de productos de fauna y flora silvestres. La CITES trata de aflojar esta presión apoyando los esfuerzos de conservación nacional y garantizando que el comercio internacional de vida silvestre es sostenible.

Al tiempo que evita que más especies se vean amenazadas por el comercio, la CITES ha logrado la recuperación de especies que ya estaban en peligro. Entre los ejemplos de casos críticos convertidos en éxitos cabe señalar la vicuña de América del Sur (un pequeño miembro de la familia de los camélidos) y el cocodrilo del Nilo. La supervivencia de estas dos especies se logró cuando la CITES convirtió su lana y pieles, respectivamente, en artículos valiosos y gestionados sosteniblemente que aportan beneficios para las comunidades locales.

La experiencia de la CITES ha puesto de relieve que las poblaciones pobres en las zonas rurales que comparten el medio con los animales y las plantas silvestres necesitan recibir una parte importante de los beneficios económicos derivados de su utilización. En los casos en que no ocurre así, la conservación de la vida silvestre se ve con frecuencia socavada cuando las personas persiguen beneficios económicos de forma ambientalmente insostenible, por ejemplo, convirtiendo las tierras inexplotadas en zonas de cultivo, cazando furtivamente las especies silvestres y pasando de contrabando los productos de vida silvestre.

Gracias a la aplicación efectiva de la CITES por aquellos que cazan, producen, comercian, transportan, compran y regulan las especies de vida silvestre amparadas por la Convención, se ha vuelto cada día más raro la inclusión de especies en los Apéndices con carácter urgente. Sin embargo, ninguna especie incluida en los Apéndices de CITES se ha extinguido como consecuencia del comercio.

En los últimos años, la eficacia de la CITES en la gestión del comercio de vida silvestre se ha aplicado a algunas especies de peces y de madera de gran valor comercial que en su día se habían considerado más allá de los límites de la Convención. Esta tendencia refleja el creciente convencimiento de muchos gobiernos de que la CITES puede revertir una precaria situación de las especies de gran valor y garantizar su abastecimiento sostenible.

Para mantener el impulso cuando entra en su cuarto decenio, es preciso que la CITES sea más eficaz al fomentar las capacidades nacionales para conservar la vida silvestre y gestionar el comercio sostenible. La regulación del comercio de vida silvestre a escala nacional no puede funcionar efectivamente sin un enfoque integrado que incorpore políticas de vida silvestre atinadas, una sólida base científica y las medidas adecuadas de observancia. A este fin, las autoridades nacionales de la CITES y los organismos de aplicación de la ley necesitan mayor apoyo político, remuneración apropiada, capacitación especializada y equipo adecuado.

“Pese a que la presión antropogénica sobre el medio natural será aún mayor en los años venideros, la historia de la CITES confirma que es posible reconciliar las necesidades de los seres humanos y de la fauna y la flora silvestre” dijo el Sr. Wijnstekers. “Tengo plenamente confianza en que la CITES se basará en sus logros pasados para hacer una destacada contribución al medio ambiente y a los seres humanos en el siglo XXI”.

La Secretaría de la CITES está administrada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Nota a los periodistas: Para mayor información, sírvanse ponerse en contacto con Juan-Carlos Vásquez: +41-22-917-8156, +41793786540 (celular) o juan.vasquez@unep.ch; o Michael Williams +41-79-409-1528 (celular), +41-22-917-8242 (oficina) o michael.williams@unep.ch.