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Unicamente
para uso de los medios de comunicación;
no se trata de un documento oficial.
COMUNICADO DE PRENSA
La CITES
decide nuevas reglas para el comercio de especies marinas, maderables
y otras especies silvestres
Ginebra, mayo de 2007 – La Convención sobre el
Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestres (CITES) celebrará su próxima conferencia
en La Haya, del 3 al 15 de junio, a fin de decidir como mejorar
el régimen de comercio de fauna y flora silvestre.
Entre otras cuestiones, los gobiernos de los 171 Estados miembros
abordarán unas 40
nuevas propuestas para enmendar las reglas para el comercio
de especies silvestres. Muchas de esas propuestas reflejan la
creciente preocupación internacional sobre la acentuada
destrucción de los recursos marinos y forestales mundiales
debido a la sobrepesca y la tala excesiva.
Otras tratan de promover la protección o la utilización
sostenible de diversas plantas, reptiles, aves y mamíferos.
En otras propuestas se reconocen los logros en materia de conservación
tratando de suprimir de los Apéndices de la CITES las especies
que han dejado de estar amenazadas por la sobreexplotación.
Entre otras cuestiones en el orden del día cabe señalar
una nueva visión estratégica para el periodo 2008-2013,
la aplicación de la reglamentación CITES y el control
del comercio ilegal y los posibles impactos de las medidas de
la CITES sobre los medios de subsistencia de la población
rural pobre, que a menudo se encuentra en la primera línea
de la gestión y el cuidado de la fauna y la flora silvestre.
Además, el Gobierno de los Países Bajos organizará
la primera reunión Ministerial de la CITES el miércoles
13 de junio. Las deliberaciones se centrarán en la madera,
la pesca y la forma más idónea en que la CITES puede
apoyar los esfuerzos de observancia de sus Partes para luchar
contra el comercio ilegal.
El Sr. Achim Steiner, Director Ejecutivo del Programa de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que administra la Secretaría
CITES, dijo “Gracias a sus rigurosos procedimientos y a
sus disposiciones de cumplimiento y observancia, la CITES es uno
de los instrumentos internacionales más eficaces de que
disponemos para reducir el índice de pérdida de
la biodiversidad para 2010. Además, la CITES apoya las
prioridades actuales de la comunidad internacional de lograr los
objetivos de desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas”.
El Secretario General de la CITES, Sr. Willem Wijnstekers, declaró
“Es esencial que la CITES continúe evolucionando
con miras a responder a los crecientes desafíos a que se
enfrenta nuestro medio ambiente natural y las comunidades que
dependen de él. El debate sobre la inclusión de
nuevas especies de peces y de madera de gran valor constituirá
un importante indicador de la dirección que podría
tomar la CITES en los próximos años”.
Especies marinas
Según la Organización de las Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación (FAO), en 2002 las capturas
de la pesca mundial (independientemente de la acuicultura) se
elevaron a 93,2 millones de toneladas de peces, de los cuales
84,5 millones procedían del mar. El valor de las capturas
totales de peces marinos y de agua dulce en el primer punto de
venta ascendió a unos 78 mil millones de dólares
EE.UU. Como resultado, se estima que alrededor del 47 por ciento
de los stocks de peces marinos o grupos de especies se explotan
plenamente, el 18 por ciento es objeto de sobreexplotación
y el 10 por ciento ha disminuido considerablemente o se está
recuperando del decrecimiento (véase www.fao.org/docrep/007/y5600e/y5600e04.htm).
En los últimos años se ha incluido un número
creciente de peces explotados comercialmente en los Apéndices
de la CITES, por ejemplo, el tiburón peregrino y el tiburón
ballena se incluyeron en el Apéndice II en 2002 y el gran
tiburón blanco y el napoleón en 2004. En las propuestas
presentadas en esta reunión (véase www.cites.org/eng/cop/14/prop/index.shtml)
se pretende ampliar el amparo de la CITES a otras dos especies
de tiburones, a la anguila, al coral rojo, a los peces sierra,
a un tipo de pez cardenal muy apreciado en el comercio de acuarios
y, por último, a dos especies de langostas.
La mielga (Prop. 16) es un tiburón de pequeño tamaño
otrora abundante en aguas templadas, que es objeto de sobreexplotación
por su carne, altamente valorada en Europa (se encuentra a menudo
en los puestos de ““fish and chips”, típicamente
británicos) y en otros lugares. Como sucede con muchos
otros tiburones, es particularmente vulnerable a la pesca excesiva,
debido a su lenta tasa de reproducción. Asimismo, suele
viajar en grandes bancos de cientos o miles de ejemplares, lo
que hace que los barcos de pesca puedan localizarlos con facilidad.
Alemania, en nombre de la Comunidad Europea (CE), propone incluir
la mielga en el Apéndice II (que gestiona el comercio mediante
un sistema de permisos) y establecer un programa de gestión
sostenible de la pesca para la especie.
El marrajo sardinero (Prop. 15) ha experimentado una disminución
de la población, en particular en el Atlántico septentrional
y el Mediterráneo, debido a la pesca insostenible por el
elevado valor de su carne y aletas. Alemania, en nombre de la
CE, pone de relieve la falta de datos coherentes sobre la captura
global de la especie y opina que el hecho de exigir permisos de
exportación CITES garantizaría que los mercados
internacionales se abastecen con peces procedentes de la pesca
ordenada sostenible que mantiene registros precisos.
La anguila (Prop. 18) desova en el Mar de los Sargazos en el
Atlántico oriental. Las larvas se desplazan a través
del “Gulf Stream” durante un periodo de migración
de tres años hacia Europa, donde entran en los estuarios
y se metamorfosean en jóvenes angulas. Un alimento muy
popular, las anguilas viven en ecosistemas costeros y de agua
dulce en Europa y el Mediterráneo. Al observar que los
stocks han disminuido drásticamente durante los últimos
decenios debido a la pesca excesiva y otros motivos, Alemania,
en nombre de la CE, propone que la anguila se incluya en el Apéndice
II y se requieran permisos de exportación.
El más valioso de todos los corales preciosos, el coral
rojo (Prop. 21) se ha explotado durante más de 5.000 años
y se ha utilizado en joyería y para hacer artículos
decorativos. Estos menudos animales marinos (conocidos como pólipos)
construyen vastas colonias en los océanos tropicales, subtropicales
y templados. Los arrecifes y colonias resultantes constituyen
un hábitat extremadamente valioso para numerosas otras
especies. Sin embargo, la sobreexplotación y la destrucción
de colonias enteras debido a las redes de arrastre de fondo y
las rastras han conducido a una drástica disminución
de la población. Estados Unidos propone incluir el coral
rojo en el Apéndice II para controlar su comercio.
En otro tiempo muy extendido desde los trópicos hasta
latitudes templadas, viviendo principalmente en zonas costeras,
la población del pez sierra (Prop. 17) ha disminuido en
más del 90 por ciento en toda su área de distribución.
Sus sierras rostrales, dientes, aletas y otras partes del cuerpo
alcanzan precios elevados y se utilizan en medicina tradicional
y como objetos curiosos, mientras que los especímenes vivos
son apreciados para los acuarios. Si se adopta la propuesta presentada
por Estados Unidos, Kenya y Nicaragua se añadiría
el pez sierra al Apéndice I, lo que prohibiría todo
el comercio internacional.
El cardenal de Banghai (Prop. 19) es popular en el comercio
de acuarios desde 1995, con una explotación de 700.000
a 900.000 peces capturados cada año. Su área de
distribución geográfica limitada, su pequeña
población y sus peculiares hábitos reproductores
hace que sea particularmente vulnerable a la sobreexplotación.
En su propuesta, Estados Unidos hace una llamamiento a la gestión
de la especie mediante el sistema de permisos CITES. Asimismo,
mantiene que los establecimientos existentes de cría en
cautividad pueden satisfacer una gran parte de la demanda.
Por último, Brasil propone incluir en el Apéndice
II de la CITES las poblaciones brasileñas de la langosta
del caribe y la langosta verde (Prop. 20), declarando que después
de 50 años de intensa explotación comercial, ambas
especies se han pescado excesivamente para abastecer los mercados
internacionales de alimentos. Las langostas viven en aguas costeras,
inclusive en los arrecifes y bancos de algas marinas, y necesitan
unos cuatro años para llegar a la plena madurez.
Especies de madera
Se reconoce ampliamente que los bosques tropicales están
sometidos a intensa presión debido a la tala y la conversión
de la tierra. La FAO estima que se ha perdido más del 0,8
por ciento de los bosques tropicales cada año entre 1980
y 1990. Entre 1990 y 2000, la pérdida anual de la cubierta
forestal en muchos países tropicales siguió siendo
significativa, ascendiendo en muchos casos a más del 1
por ciento al año.
La protección de la CITES a las especies maderables, al
igual que a las especies marinas, se ha iniciado en fecha reciente.
Sin embargo, dado que los madereros buscan las zonas de bosques
que quedan y talan selectivamente las maderas de gran valor, se
expresa cada día mayor preocupación sobre la necesidad
de disponer de mejores controles. Los Estados miembros en la CITES
ya han acordado incluir la caoba latinoamericana y el ramin y
la madera de agar de Asia sudoriental en el Apéndice II.
Alemania, en nombre de la CE, propone incluir en el Apéndice
II tres especies de palisandro (Props. 31 y 32). Esta especie
crece únicamente en bosques palustres en Belice meridional
y en las regiones colindantes de Guatemala y México. En
la propuesta se mantiene que la especie está amenazada
por el incremento de la deforestación en la región
y que su madera es muy apreciada como madera de gran calidad tonal
para fabricar instrumentos musicales. La facilidad de acceso a
su hábitat y la disminución de los stocks de otros
palisandros pueden incentivar los niveles de comercio.
El cedro (Prop. 33) de América Central y del Sur, en
otro tiempo un árbol común, se ha talado selectivamente
al menos durante los últimos 250 años por su madera.
Esta madera se valora localmente por su resistencia a la carcoma
y a los insectos e internacionalmente como madera preciosa. El
cedro es objeto también de amplia deforestación.
Para proteger esta especie de la reducción en toda su área
de distribución natural, Alemania, en nombre de la CE,
propone que se incluya en el Apéndice II y se soliciten
permisos para su comercio.
Marfil
El interminable debate mundial sobre el elefante africano se
ha centrado en los beneficios que pueden aportar los ingresos
de las ventas de marfil para la conservación y las comunidades
locales que comparten su vida con esos animales de gran tamaño
y potencialmente peligrosos y en la inquietud de que esas ventas
puedan fomentar la caza furtiva. En las propuestas que se presentan
en esta reunión (Props. 4 a 6) se reflejan de nuevo las
opiniones antagónicas sobre la forma más idónea
de mejorar la conservación del animal terrestre más
grande.
La CITES prohibió el comercio internacional de marfil
en 1989. Ulteriormente, en 1997, reconociendo que algunas poblaciones
de elefante de África meridional eran numerosas y estaban
bien gestionadas, autorizó a Botswana, Namibia y Zimbabwe
a que realizasen una venta única de marfil a Japón,
totalizando unas 50 toneladas. Las ventas se realizaron en 1999
y se lograron unos 5 millones de dólares EE.UU.
En 2002, la CITES acordó en principio autorizar una segunda
venta a Botswana (20 toneladas), Namibia (10 toneladas) y Sudáfrica
(30 toneladas). (En 2004, no se acordó que la CITES autorizase
cupos anuales). Las ventas únicas estaban supeditadas a
que el programa MIKE (Supervisión de la matanza ilegal
de elefantes) estableciese datos de referencia actualizados y
exhaustivos sobre la población de elefantes y los niveles
de caza furtiva. El programa MIKE se estableció para ofrecer
una evaluación objetiva sobre los impactos que podrían
tener las futuras ventas de marfil sobre las poblaciones de elefantes
y la caza furtiva.
Hasta la fecha, el Comité Permanente de la CITES, que
supervisa la aplicación de las decisiones de la CITES entre
las reuniones de la Conferencia de las Partes (CoP), no ha determinado
si se han compilado los datos de referencia MIKE y, por ende,
las ventas no se han llevado a cabo. Esta cuestión se revisará
cuando el Comité Permanente se reúna de nuevo en
La Haya, el 2 de junio, justo antes de la apertura de la CoP.
En la presente reunión, Botswana y Namibia presentan
conjuntamente una propuesta para mantener las poblaciones de elefantes
de Botswana, Namibia, Sudáfrica y Zimbabwe en el Apéndice
II, al tiempo que se allanan las condiciones para permitir las
futuras ventas de marfil. Además, Botswana solicita autorización
para realizar una venta única de 40 toneladas de las reservas
de marfil existentes, seguido de un cupo de exportación
anual de ocho toneladas de marfil al año, de su población
nacional.
Por el contrario, Kenya y Malí proponen que se imponga
una prohibición del comercio de marfil en bruto y trabajado
de Botswana, Namibia, Sudáfrica y Zimbabwe durante un periodo
de 20 años, argumentando que la autorización de
cualquier mercado de marfil redundará en un incremento
de la caza furtiva de elefantes.
Se ha previsto la celebración de una reunión de
los Estados del área de distribución del elefante,
que tendrá lugar del 31 de mayo al 1 de junio, en un esfuerzo
por lograr consenso regional sobre la mejor manera de gestionar
las manadas de elefantes del continente.
Otras propuestas
El perezoso de Bengala (Prop. 1) es un primate pequeño
y nocturno nativo de Asia meridional y sudoriental. En la propuesta
se declara que dos especies de perezosos están amenazadas
por la elevada y creciente demanda en los países asiáticos
de medicinas tradicionales y animales de compañía.
Asimismo, estas especies sufren de la desenfrenada destrucción
del hábitat. Camboya estima que transferir estas especies
del Apéndice II al Apéndice I, prohibiendo así
toda transacción comercial, ayudaría a que el público
tomase conciencia de la necesidad de protegerlas e incentivaría
las medidas nacionales de conservación.
Argelia propone incluir varias gacelas (Props. 10 a 12) en el
Apéndice I; Guatemala propone transferir el heloderma (Prop.
14) del Apéndice II al Apéndice I; Uganda desea
transferir la población ugandesa de leopardo (Prop. 3)
del Apéndice I al Apéndice II, a fin de autorizar
el comercio limitado de trofeos deportivos; y Brasil propone transferir
la población brasileña de caimán negro (Prop.
13) del Apéndice I al Apéndice II. En otras propuestas
se solicita la supresión de especies de los Apéndices
de la CITES, atendiendo a hecho de que ya no necesitan esa protección.
Entre otras, cabe señalar un tipo de ágave (Prop.
22), una planta suculenta, el gato montés norteamericano
(Prop. 2), la planta ornamental las campanas de Oconee (Prop.
28) y varias especies de cactus (Props. 24 y 25).
La visión estratégica, la observancia
y otras cuestiones
En la CoP se debatirá y adoptará un nuevo texto
para sustituir a la visión estratégica adoptada
en 2000. El objetivo de la visión estratégica actualizada
es mejorar el funcionamiento de la Convención y garantizar
que la formulación de políticas en la CITES se alinea
con los cambios en las prioridades ambientales internacionales
(véase el documento CoP14 Doc. 11).
En el proyecto de texto se recalca como la CITES puede: ayudar
a cumplir los objetivos de desarrollo del Milenio de las Naciones
Unidas; reducir considerablemente el índice de pérdida
de la diversidad biológica para 2010; garantizar la administración
de los recursos naturales y su utilización a niveles sostenibles;
salvaguardar la fauna y la flora silvestre como una parte integral
del ecosistema global del que dependen todas las formas de vida;
lograr una mayor comprensión de las cuestiones culturales,
sociales y económicas en juego en los países productores
y consumidores; promover una mayor participación de la
sociedad civil en el desarrollo de políticas y prácticas
de conservación; y prestar mayo atención al comercio
internacional de especies maderables y acuáticas.
El comercio ilegal de vida silvestre y la efectiva observancia
de la reglamentación de la CITES constituyen importantes
preocupaciones para los gobiernos y figuran claramente en el orden
del día de la conferencia. Por ejemplo, los delegados abordarán
como mejorar el acopio de información para tener una visión
más clara del contrabando y el comercio ilícito
a escala mundial. Asimismo, se les pedirá que vuelvan a
convocar el Grupo de expertos sobre observancia de la CITES, integrado
por oficiales de diversos organismos de aplicación de la
ley nacionales e internacionales, para que aborden esta cuestión.
Entre otras cuestiones en materia de observancia cabe destacar
determinadas especies muy apreciadas por los delincuentes de vida
silvestre, a saber, los elefantes, los grandes simios y los tigres,
el esturión y la caoba; la posible función de Internet
para facilitar el comercio ilegal; y las misiones especiales emprendidas
por la Secretaría CITES para examinar el comercio ilegal.
En las misiones más recientes se han visitado bosques y
puertos en Indonesia, en colaboración con el Proyecto para
la Supervivencia de los Grandes Simios del PNUMA, a fin de analizar
la explotación y el contrabando de orangutanes, y se ha
rendido visita a la Región Autónoma del Tíbet
(China) para examinar el uso de pieles de tigre y leopardo en
las vestimentas. Esta labor tiene por finalidad determinar las
dificultades a que hace frente el personal de aplicación
de la ley en el terreno e identificar los medios en que pueden
recibir apoyo de la comunidad CITES (véanse los documentos
CoP14 Doc. 23 a 32).
Pese a que el objetivo principal de la CITES es conservar la
biodiversidad, los gobiernos han reconocido los vínculos
existente entre la biodiversidad, la conservación y los
medios de subsistencia de los pobres. Además, hay razones
éticas, políticas y pragmáticas para tomar
en consideración los posibles impactos de la reglamentación
de la CITES sobre los medios de subsistencia de los pobres. La
CoP examinará medidas prácticas para lograr esto,
inclusive una propuesta para realizar diversas evaluaciones y
estudios de casos sobre la manera en que las decisiones de la
CITES repercuten actualmente en los medios de subsistencia (véase
el documento CoP14 Doc. 14.)
Los delegados estudiarán también una recomendación
de que los Principios y directrices de Addis Abeba para la utilización
sostenible de la diversidad biológica, acordados en el
Convenio sobre la Diversidad Biológica, se consideren como
un instrumento adicional voluntario que los gobiernos pueden tener
en cuenta al aplicar la CITES (véase el documento CoP14
Doc. 13.).
Antecedentes: comprensión de la CITES
Los hombres utilizan miles de especies en sus vidas diarias
como animales de compañía, alimentos, artículos
de moda o atención básica de salud. La CITES reconoce
que el comercio de esos animales y plantas puede ser benéfico
para la conservación y los medios de subsistencia de la
población local. Cuando el comercio de vida silvestre no
está reglamentado, puede dañar seriamente las poblaciones
de las especies, en particular las especies que ya son vulnerables
como resultado de otros factores, como la pérdida del hábitat.
Los gobiernos respondieron a esta preocupación adoptando
la CITES en 1973, a fin de regular el comercio internacional de
vida silvestre de modo que se practica a nivel sostenible. Con
unas 171 Partes, la CITES sigue siendo uno de los instrumentos
más poderosos del mundo para lograr la conservación
de la biodiversidad mediante la reglamentación del comercio
de la fauna y la flora silvestres.
Incluso si se prescinde de la pesca comercial y la industria
de la madera, el comercio internacional de vida silvestre es un
negocio gigantesco, cuyo valor se estima en miles de millones
de dólares anualmente y afecta a más de 350 millones
de especímenes de fauna y flora cada año. El comercio
internacional no reglamentado puede llevar a las especies amenazadas
y en peligro al borde de la extinción, especialmente cuando
se combina con la pérdida del hábitat y otras presiones.
La CITES ofrece tres opciones de fiscalización en forma
de Apéndices. El comercio internacional de animales y plantas
incluidas en el Apéndice I está prohibido salvo
en circunstancias excepciones. En el Apéndice I están
incluidas unas 530 especies de animales y un poco más de
300 especies de plantas, entre otras, todos los grandes simios,
varios grandes felinos, como el guepardo, el leopardo nival y
el tigre, numerosas aves de presa, grullas y faisanes, todas las
tortugas marinas, muchas especies de cocodrilos, galápagos
y serpientes y varios cactus y orquídeas.
El comercio internacional se autoriza para las especies incluidas
en el Apéndice II, pero está estrictamente controlado
mediante el sistema de permisos CITES. El Apéndice II ampara
a más de 4.460 especies animales y 28.000 especies de plantas,
incluyendo, entre otros, todos los primates, felinos, cetáceos,
loros, cocodrilos y orquídeas que no figuran en el Apéndice
I.
Por último, en el Apéndice III se incluyen todas
las especies que están protegidas dentro de las fronteras
de un país miembro. Al incluir una especie en el Apéndice
III, un país hace un llamamiento a los demás países
para que lo ayuden a regular el comercio de la especie de que
se trata. En este Apéndice figuran más de 290 especies.
En consecuencia, la CITES hace mucho más que regular
el comercio de los grandes mamíferos emblemáticos.
Establece un sistema de certificación ecológico
para el comercio no perjudicial de vida silvestre (basado en los
permisos y certificados CITES), lucha contra el comercio ilegal
y los delitos relacionados con la vida silvestre, promueve la
cooperación internacional y ayuda a establecer planes de
gestión para que los Estados del área de distribución
puedan supervisar y administrar sosteniblemente las especies incluidas
en los Apéndices de la CITES.
La CITES exige que cada Estado miembro adopte la legislación
nacional necesaria y designe oficialmente a una Autoridad Administrativa
que expide los permisos para llevar a cabo el comercio. Los gobiernos
deben designar también a una Autoridad Científica
para que formule asesoramiento científico sobre las importaciones
y exportaciones. Esas autoridades nacionales son responsables
de la aplicación de la CITES, en estrecha colaboración
con las aduanas, los organismos de observancia de la vida silvestre,
la policía y otros órganos pertinentes.
A medida que el impacto del comercio sobre una población
o una especie aumente o disminuya, la especie puede incluirse
en los Apéndices, suprimirse de ellos o transferirse de
un Apéndice a otro. Esas decisiones deben basarse en la
información científica más precisa disponible
y el análisis de la forma en que los diferentes tipos de
protección pueden repercutir en una determinada población.
Cabe señalar que cuando una especie se transfiere del
Apéndice I al Apéndice II, no significa que su protección
se ha “degradado”. Al contrario, puede interpretarse
como que la población de una especie ha crecido hasta un
punto que puede comercializarse bajo estricto control. Además,
al autorizar el comercio de una especie a nivel sostenible, la
inclusión en el Apéndice II puede mejorar la protección
al ofrecer a la población local una mayor participación
en la supervivencia de la especie.
El examen preliminar de la Secretaría CITES descrito
se centra en si las propuestas de los gobiernos han abordado de
manera suficiente los distintos criterios de inclusión.
Esos criterios están relacionados con: el comercio (¿se
comercializa activamente la especie? ¿cuál es el
problema real para la especie, el comercio o, por ejemplo, la
destrucción del hábitat?); la biología (¿hay
pruebas científicas de que la especie está disminuyendo
o aumentando?); y otras cuestiones técnicas (por ejemplo,
¿el autor de la propuesta ha consultado debidamente con
otros Estados del área de distribución?).
Nota a los periodistas: Para mayor información,
véase: www.cites.org o póngase en contacto con Michael
Williams: +41-79-409-1528 (celular), +41-22-917-8242 (oficina),
michael.williams@unep.ch; o Juan-Carlos Vásquez: +41-22-917-
8156 (oficina) o juan.vasquez@cites.org.
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