Statement by John Scanlon, Secretary-General of CITES


Declaración de John Scanlon, Secretario General de la CITES, ante la 79a reunión de la Asamblea General de Interpol

8 de noviembre de 2010, Doha, Qatar

 

Sr. Presidente
Secretario General
Comisarios de Policía y Directores de las Oficinas Centrales Nacionales de INTERPOL
Distinguidos Delegados
Señoras y Señores:

La última vez que visité este magnífico edificio fue en marzo de este año, fecha en que fui presentado a las 175 Partes en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, conocida como la CITES o la Convención de Washington, como el nuevo Secretario General de la CITES, tras la jubilación de mi predecesor.

El Gobierno de Qatar acogía la 15ª reunión de la Conferencia de las Partes en la CITES y la organización del evento ha sido un verdadero éxito. Los delegados en la reunión de la CITES disfrutaron de la organización y de la calurosa hospitalidad ofrecida por el Gobierno y el pueblo de Qatar y estoy convencido de que la Asamblea General de INTERPOL va a disfrutar de una experiencia semejante.

Como pueden imaginar, fue un privilegio y un honor para mí asumir el cargo de Secretario General de uno de los acuerdos ambientales multilaterales más antiguos y, a mi juicio, el más exitoso. Pese a que dista mucho de ser tan antiguo como INTERPOL, a principios de este año la CITES celebró 35 años de reglamentación del comercio internacional de especies silvestres. Hoy en día me siento igualmente privilegiado de haber sido invitado a dirigirme a este augusto organismo. Al parecer, soy el primer Secretario General de la CITES que hace uso de la palabra en una Asamblea General de INTERPOL y expreso mi profundo agradecimiento al Secretario General, Sr. Noble, por su invitación. En particular, me place dirigirme a ustedes justo antes de que aborden un proyecto de resolución de la Secretaría General de INTERPOL sobre la cuestión de la delincuencia contra el medio ambiente.

Cabe señalar que fue en 1992 la primera vez que su Asamblea General aprobó una resolución sobre este tipo de delitos. Muchas cosas han acontecido desde entonces. Los Grupos de trabajo de INTERPOL sobre delitos contra la fauna y la flora silvestres y sobre delitos de contaminación se han ido consolidando progresivamente y la Secretaría CITES ha tenido sumo placer en participar en el Grupo de trabajo sobre delitos contra la fauna y la flora silvestres desde su inicio hasta su última reunión en septiembre de 2010.

El apoyo de los gobiernos nacionales al Grupo de trabajo sobre delitos contra la fauna y la flora silvestres ha sido esencial para facilitar estas reuniones multinacionales, que se han celebrado en casi todos los continentes, a saber, en Auckland, Nueva Zelandia; en Arusha, República Unida de Tanzanía; en Beijing, China; y (en 2009) en Manaus, Brasil, en el corazón de la selva tropical amazónica, una de las zonas más importantes del planeta en lo que concierne a la diversidad biológica. Cuando esos oficiales se reúnen, rodeados de los ejemplares más peculiares de especies raras de fauna y flora, solo pueden sentir motivación para proseguir su excelente labor.

En nombre de la CITES, permítanme aprovechar esta oportunidad para expresar mi sincero agradecimiento a esos gobiernos y agencias de policía, en todo el mundo, que anualmente apoyan las actividades de INTERPOL, bien organizando reuniones de los grupos de trabajo o enviando a sus oficiales especializados a participar en ellas.

La Secretaría CITES ha observado que muchas de las investigaciones transfronterizas más exitosas que se han llevado a cabo en todo el mundo han sido dirigidas, o coordinadas, por oficiales que se reunieron por primera vez, y establecieron colaboración a largo plazo, en las reuniones del Grupo de trabajo de Interpol sobre delitos contra la fauna y la flora silvestres. Mi personal alienta regularmente a los países a enviar representantes a esas reuniones, si no lo han hecho aún.

Sin embargo, sería un error de mi parte si les dejo la impresión de que la interacción de la Secretaría CITES con INTERPOL sucede solamente una vez al año, cuando se nos invita a participar en la reunión de su grupo de trabajo. Esta imagen dista mucho de la realidad de las estrechas relaciones de trabajo que se han desarrollado entre nuestras organizaciones. De hecho, no hay día que nuestro Jefe de Apoyo a la Observancia no mantenga comunicación, bien por correo electrónico o teléfono, con responsables de su Secretaría General. Esas comunicaciones versan sobre estrategia y fomento de capacidad, inteligencia operativa, que se transmitirá rápidamente a las Oficinas Centrales Nacionales y resultan en acciones de observancia.

Las Partes en la CITES toman la observancia de la Convención extremadamente en serio. Es y ha sido durante largo tiempo, una de sus prioridades. Es más, cuando se reunieron aquí en marzo decidieron abolir un puesto en la Secretaría para contratar a un segundo oficial de apoyo a la observancia. Esto reviste incluso mayor importancia si se considera que la Secretaría CITES ha perdido cinco de sus miembros desde 2007, debido a restricciones presupuestarias.

Al contratar personal de observancia, mis predecesores han dejado claro que había que seleccionar personas con antecedentes en aplicación de la ley. Nuestro actual Jefe de Observancia, por ejemplo, había desempeñado su cargo en los Servicios de Policía de Escocia durante más de 20 años. Al principio de mi carrera, como abogado, ha acusado y defendido personas ante los tribunales y comprendo perfectamente la importancia del régimen de derecho. En consecuencia, tengo la intención de seguir aplicando la política adoptada por los anteriores Secretarios Generales de la CITES y albergo la esperanza de que algunos de los aquí presentes puedan estar en posición de alentar a miembros de sus agencias a postular, una vez que se publique el aviso de vacante en la Secretaría CITES el año próximo mediante el sistema de contratación de las Naciones Unidas.

He mencionado el fomento de capacidad y esta es una esfera en la que las secretarías de la CITES e INTERPOL han establecido algunos de sus vínculos más productivos. Muchos de los organismos nacionales en todo el mundo, especialmente en los países en desarrollo, a los que se encarga la aplicación de la ley a las especies silvestres, no son agencias de policía. Al contrario, pueden ser departamentos de parques nacionales, ministerios de silvicultura, organismos de protección de la pesca o autoridades encargadas de las especies silvestres. Las personas de esos organismos realizan una excelente labor, gran parte de la cual para proteger las especies y sus hábitats y garantizar que no se capturan furtivamente o se explotan ilegalmente. Esas actividades hace que estén expuestos, no solo a encontrarse con cazadores furtivos armados hasta los dientes, sino a terrenos peligrosos y enfermedades que van desde la fiebre del dengue hasta la malaria. Cada año, los guardabosques, guardas de caza, oficiales de pesca y guardamontes perderán sus vidas o sufrirán heridas graves en el desempeño de sus funciones.

Esos guardamontes, y sus homólogos en otras partes, raramente tienen la formación, el equipo y, sobre todo, los salarios de sus colegas en las aduanas y la policía. Reconociendo esto, las secretarías de la CITES e INTERPOL han intentado colmar al menos algunas de estas lagunas. Así, pues, en los últimos años, hemos publicado conjuntamente manuales sobre entregas controladas, métodos de contrabando e interrogatorios a los contrabandistas. Hemos impartido o facilitado conjuntamente talleres de formación nacional y subregional. Cabe señalar que en esas actividades de fomento de capacidad hemos recibido asistencia regularmente de nuestros colegas de la Organización Mundial de Aduanas (OMA).

Es esencial contar con el apoyo de la OMA, el otro organismo internacional más importante de aplicación de la ley, ya que los aduaneros se encuentran en primera línea de la observancia de la CITES, al estar encargados de proteger nuestras fronteras nacionales. No obstante, se reconoce generalizadamente que aún puede reforzarse la respuesta tripartita, la Secretaría CITES, INTERPOL y la OMA.

Este es el motivo por el que, a finales de 2009, invitamos a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y al Banco Mundial a fin de que se uniesen a nuestros esfuerzos para apoyar los organismos nacionales en su labor para evitar la explotación y el comercio ilegales de especies protegidas de fauna y flora.

La finalidad de esta iniciativa, conocida como el Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre (ICCWC), es introducir una nueva era en la aplicación de la ley a las especies silvestres. Una era en que las redes del crimen organizado que pretenden despojar a los países de sus recursos naturales, a menudo explotando los habitantes pobres de las comunidades rurales y incitando a los oficiales a la corrupción, se encontrarán ante una oposición determinada y coordinada, contrariamente a lo que sucede en la actualidad en que, con suma frecuencia, el riesgo de detección y la imposición de sanciones que correspondan a sus crímenes son escasas o inexistentes.

Esperamos que el lanzamiento del ICCWC tenga lugar a finales de este mes en San Petersburgo, Federación de Rusia, en una reunión de alto nivel en la que se abordará la conservación del tigre. En este sentido, reconocemos el firme apoyo del Secretario General, Sr. Noble, para alcanzar este objetivo.

Tal vez se pregunten los motivos por los que se ha elegido una reunión sobre la conservación del tigre para lanzar una iniciativa de aplicación de la ley. Puede que les sorprenda saber que la caza furtiva y el comercio ilegal son las principales presiones a las que hacen frente algunas de las especies más amenazadas de fauna y flora silvestres de nuestro planeta. Estos magníficos animales están expuestos a muchas presiones, como la pérdida del hábitat, los conflictos con los humanos y su ganado, y las reducciones de las presas que necesitan para vivir. Pero cabe subrayar que es el comercio ilegal de pieles de tigre y de otras partes de su cuerpo lo que está conduciendo a esta especie pabellón cada vez más cerca de su extinción. De unos 100.000 tigres a principios del decenio de 1900, hemos pasado hoy en día a unos 3.200 tigres en la naturaleza.

Las poblaciones de rinocerontes, en partes de África y Asia, están igualmente sometidos a grandes presiones debido a las grupos de criminales organizados, que explotan la creencia de ciertas personas, abatidos por el cáncer, que piensan que el cuerno de rinoceronte triturado frenará la evolución de la enfermedad. Se trata de crímenes particularmente atroces, atormentando al enfermo y a sus familiares, que harán todo lo posible y gastarán grandes sumas de dinero, con la falsa esperanza de recuperarse.

La aplicación de la ley no puede, por si sola, resolver la miríada de problemas que afectan la conservación de las especies. Ahora bien, para algunas especies, se trata literalmente de su última esperanza, si queremos que no desaparezcan de la faz de nuestro planeta. Su destino reposa en sus manos, los comisarios y los encargados de adoptar políticas de las agencias de policía de todo el mundo. Cada vez que una especie protegida es objeto de caza furtiva, cada vez que una piel se pasa de contrabando a través de una frontera, cada vez que una parte o producto entra en el mercado ilícito, la comunidad de la conservación ha fracasado y nos encontramos un paso más cerca de la extinción de ese animal en la naturaleza.

Tal vez no lo realicen, Señoras y Señores, pero todos ustedes son una parte integral y esencial de nuestra comunidad conservacionista. Sin ustedes, sin la policía, no podremos salvaguardar las especies en peligro de fauna y flora del mundo para nuestros hijos y nuestros nietos. La campaña para erradicar el crimen organizado del mundo, como el narcotráfico, será larga, con muchas batallas en el camino.

Sin embargo, Sr. Presidente, no dudo en señalar a la atención de esta asamblea el hecho de que para algunas especies de fauna y flora es una carrera contra el reloj. Es preciso que luchemos y ganemos esas batallas en su nombre ahora, o al menos en el futuro inmediato.

Sr. Presidente, felicito a INTERPOL, y a su Secretaría General, por presentar nuevamente ante esta asamblea una resolución relacionada con los delitos contra el medio ambiente. Que suceda ahora es particularmente apropiado, ya que las Naciones Unidas han designado el año 2010 como el Año Internacional de la Diversidad Biológica. Esta resolución pone de relieve que la Secretaría General de INTERPOL está plenamente dedicada a luchar contra los delitos ambientales y está preparada para participar en las batallas venideras.

Permítanme asegurarles que la Secretaría CITES seguirá siendo su aliado más estrecho en combatir los delitos contra las especies silvestres.

Distinguidos delegados, les encomiendo el proyecto de resolución y les aliento respetuosamente a que aprueben la resolución, instando a cada delegación a votar a favor de ella y enviar así un mensaje enérgico a la comunidad internacional. Asimismo, les aliento a responder a su llamamiento de prestar apoyo al Programa de Delitos Ambientales de la Secretaría General, al tiempo que miro hacia un futuro en que combatir los delitos ambientales será una función básica y prioritaria de INTERPOL y no tendrá que depender de contribuciones financieras voluntarias. Si deseamos ofrecer un futuro seguro a las especies de fauna y flora del planeta, y a las personas que dependen de ellas, debemos proporcionar un futuro seguro para la aplicación de la ley a la vida silvestre a escala internacional.

Sr. Presidente, Secretario General, Distinguidos Delegados,

Lamento tener que dejar Doha esta noche, ya que he de estar en Ginebra a primera hora de día de mañana. Sin embargo, el Jefe de Observancia de la Secretaría, que algunos de ustedes conocen perfectamente, participará a lo largo de esta asamblea para responder a las cuestiones que se les planteen y para continuar nuestra cooperación.

Entre tanto, le agradezco nuevamente, Sr. Presidente, la oportunidad que me ha ofrecido de dirigirme a la Asamblea General y deseo expresar mi agradecimiento a la policía del mundo, y en particular, a Interpol, su órgano representativo, por la labor realizada para llevar a los criminales ambientales ante la justicia. La Secretaría CITES, y toda la comunidad CITES, se muestra particularmente orgullosa de la estrecha relación que mantiene con INTERPOL.

Por último, les deseo que la reunión sea productiva y se vea coronada por el éxito en esta maravillosa ciudad de Doha, Qatar.

Muchas gracias