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Discurso del Sr. John E. Scanlon, Secretario General de la CITES, en la sesión de apertura
de la 58ª Asamblea General del Consejo Internacional
para la Conservación de la Caza y la Fauna Silvestre (CIC)

San Petersburgo, 12-15 de mayo de 2011

La función de los cazadores en la aplicación de la CITES

Excelencias, Excelentísimos Ministros, Sr. Presidente, Director General, Distinguidos Invitados, Señoras y Señores,

"En cuanto comunidad, las Partes en la CITES han mostrado flexibilidad al adoptar prácticas y procedimientos que toman en consideración los intereses de los cazadores y los cetreros. Las Partes han tratado de agilizar los procedimientos, y el sistema de pasaportes para halcones puesto en práctica por los Emiratos Árabes Unidos es un ejemplo particularmente creativo de la medida en que pueden coexistir las prácticas culturales y la reglamentación CITES", Sr. John E. Scanlon, Secretario General de la CITES

Muchas gracias por la invitación para dirigirme a ustedes en su Asamblea General, que se celebra en la bella ciudad de San Petersburgo. Este año el tema de la Asamblea es "La caza, una parte del patrimonio cultural". Nos encontramos en un país con una profunda tradición de la conservación y la gestión de la vida silvestre.

Los cazadores y los conservacionistas han reconocido hace tiempo la necesidad de reglamentar el comercio de las especies de caza a fin de mantener poblaciones viables en la naturaleza y, en este sentido, podemos remontarnos a la Convención de Londres de 1900, relativa a la conservación de los animales de caza en África, seguida por la Convención de Londres de 1933, en la que originalmente participaron nueve Estados y se abordaban 42 especies de caza de África.

No obstante, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) es el mecanismo internacional más reciente y, con mucho, el más robusto, para reglamentar el comercio de las especies silvestres, no solo las especies de caza, sino una vasta cantidad de especies de fauna y flora utilizadas por la humanidad.

Cuando adoptaron el texto de la Convención en marzo de 1973, los Estados reconocieron explícitamente en su Preámbulo el “creciente valor de la fauna y flora silvestres desde los puntos de vista estético, científico, cultural, recreativo y económico”.

El objetivo de la CITES es conservar la diversidad biológica y contribuir a su utilización sostenible, lo que hace velando por que ninguna especie de fauna o flora silvestres sea objeto de explotación insostenible para el comercio internacional. Esto no significa en modo alguno  cancelar todo el comercio, de hecho, desde 1975 se han registrado más de 10 millones de registros comerciales CITES. Ahora bien, el comercio existente debe de ser legal, sostenible y trazable.

La caza ha sido reconocida por sus valores culturales y recreativos. Tal vez el ejemplo más reciente sea el reconocimiento por la UNESCO en 2010 de la cetrería en el marco de la  Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, en la que se reconoce la cetrería como un patrimonio viviente de la humanidad y como una tradición social que respeta la naturaleza y el medio ambiente que se transmite de generación en generación.

La CITES se encuentra en el centro de los debates sobre la utilización sostenible de la vida silvestre. Se trata de una convención altamente operacional y pragmática y la inclusión de especies en sus Apéndices tiene un impacto real en el terreno. Puede incentivar un debate enérgico e incluso en ocasiones apasionado. En cierto sentido, es este aspecto "mundo real" de la CITES que hace que sea diferente de los numerosos acuerdos ambientales multilaterales existentes hoy en día.   

La utilización sostenible de las especies silvestres, ya sea consuntiva o no consuntiva, puede ofrecer una opción económicamente viable para la conservación de la biodiversidad. Las Partes en la CITES han reconocido, en una resolución, que “el intercambio comercial puede favorecer la conservación de especies y ecosistemas y el desarrollo de la población local si se efectúa a niveles que no perjudiquen la supervivencia de las especies concernidas”.

La resolución más antigua de las Partes en la CITES que sigue en vigor se aprobó en 1979 y se refiere al comercio de trofeos de caza de especies incluidas en el Apéndice I. Las Partes han adoptado también colectivamente cupos de exportación para el markhor cazado en Pakistán, el rinoceronte negro en Namibia y Sudáfrica y el leopardo en 12 países africanos, mientras que otros Estados han adoptado voluntariamente cupos de exportación para trofeos de caza de especies del Apéndice II. Además, una resolución CITES facilita el deporte de la cetrería al esbozar medidas para los frecuentes movimientos transfronterizos de animales vivos de propiedad personal.

En cuanto comunidad, las Partes en la CITES han mostrado flexibilidad al adoptar prácticas y procedimientos que toman en consideración los intereses de los cazadores y los cetreros. Las Partes han tratado de agilizar los procedimientos, y el sistema de pasaportes para halcones puesto en práctica por los Emiratos Árabes Unidos es un ejemplo particularmente creativo de la medida en que pueden coexistir las prácticas culturales y la reglamentación CITES. Esto refleja también una de las grandes fuerzas de la CITES al abordar cuestiones escabrosas, a saber, la medida en que las Partes se comprometen con una amplia gama de asociados.

Hay numerosas opiniones sobre la Convención y sobre cómo debería evolucionar y aplicarse. Y Esas opiniones pueden compartirse, de manera apropiada, abierta y transparente gracias a las reuniones de la Conferencia de las Partes, del Comité Permanente y de los comités científicos. A menudo, las opiniones divergentes se comunican directamente a las Partes y a la Secretaría.

La caza y el comercio de trofeos es una cuestión que puede ser controvertida, incluso en el seno de la CITES, y puede ser beneficioso para las Partes escuchar todas las opiniones antes de tomar decisiones sobre las acciones y medidas relativas al comercio. En este sentido, en la CoP15 celebrada en Doha el pasado año, las Partes adoptaron una definición del término “trofeo de caza”, y se beneficiaron del asesoramiento del CIC durante el proceso. Esta definición ayuda a las Partes a determinar las disposiciones comerciales que se aplican respecto de los trofeos de caza, razón por la cual es importante que esas definiciones sean correctas.

El CIC tiene objetivos de conservación para las especies de caza, que son una parte irremplazable de los sistemas naturales de la tierra y que deben protegerse para las generaciones actuales y venideras. Estos objetivos apoyan a la CITES y a otras convenciones relacionadas con la biodiversidad, como el Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención de Ramsar, la Convención sobre el Patrimonio Mundial y la Convención sobre las Especies Migratorias – convenciones que colaboran entre sí en pro de la conservación y la utilización sostenible de las especies silvestres. Además, el interés de los cazadores se extenderá a menudo más allá del mandato concreto de la CITES, y abarcará cuestiones como la creación de áreas protegidas, que es sin duda, históricamente, el vínculo mejor conocido entre los cazadores y la biodiversidad.

En este contexto, tal vez deseen saber que en 2010 las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica adoptaron un plan estratégico para la conservación de la biodiversidad, que es relevante para todas las convenciones relacionadas con la biodiversidad. En el marco de este plan se prevé la revisión de las estrategias y planes de acción nacionales sobre biodiversidad, que se completará en los dos próximos años, y que intenta, entre otras cosas, integrar la toma en consideración de la conservación y la utilización sostenible de los recursos biológicos en el proceso de adopción de decisiones a escala nacional.

La Secretaría CITES alienta a sus Estados Partes a participar en esas estrategias y planes de acción nacionales a fin de incorporar en ellas actividades de la CITES. Asimismo, es importante la participación de los actores intergubernamentales y nacionales, según proceda. Nos encontramos ante una excelente oportunidad para reforzar los vínculos entre la conservación y la utilización sostenible a escala nacional y, por ende, de mejorar la aplicación efectiva en el terreno.

En tanto que uno de los interesados que participan activamente en las deliberaciones sobre la política en materia de utilización sostenible, la comunidad de cazadores tal vez desee pedir a los gobiernos a escala nacional que tengan en cuenta sus opiniones y experiencias cuando procedan a la revisión de las estrategias y planes de acción nacionales, del mismo modo que expone sus opiniones a la comunidad CITES.

Hay un tema que me veo en la obligación de mencionar ya que tiene un gran impacto sobre la forma en que se perciben las actividades relacionadas con la utilización sostenible. Se trata de la caza furtiva y el comercio ilegal. Cuando el comercio ilegal, o incluso el posible comercio ilegal, acapara los debates, es más que probable que repercuta en las deliberaciones sobre la utilización sostenible.

Hoy en día la caza de trofeos se percibe como una parte del discurso de la conservación. Las Partes en la CITES, mediante varias resoluciones y decisiones ya mencionadas, han reconocido que en las circunstancias adecuadas, el comercio internacional de trofeos de caza puede caer dentro del mandato del ámbito de la Convención. Sin embargo, los niveles actuales de caza furtiva de algunas especies extremadamente carismáticas, como el elefante africano y el rinoceronte africano, pueden influir en el debate sobre los beneficios de la caza de trofeos para la conservación, y las preocupaciones sobre el comercio ilegal puede incitar a algunos a adoptar posiciones prudentes sobre la utilización sostenible.

En calidad de Secretaría, hemos mejorado nuestra capacidad para abordar el comercio ilegal, en particular, a través del Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre (ICCWC), una iniciativa de la Secretaría CITES, el Banco Mundial, INTERPOL, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y la Organización Mundial de Aduanas. El ICCWC se lanzó en San Petersburgo, en noviembre del pasado año, durante la reunión del Foro Internacional sobre el Tigre, organizada por el Primer Ministro de Rusia, Vladimir Putin. Nosotros también nos encontramos finalizando nuestros primeros planes de trabajo.

Y ustedes, los cazadores, pueden ayudarnos en nuestros esfuerzos contra el comercio ilegal - esfuerzos que en última instancia redundarán en su interés. Los cazadores se encuentran en una posición ideal para ver o enterarse de los crímenes cometidos contra las especies de caza. Les insto a ustedes, así como a las organizaciones que los representan, como el CIC, a apoyar los esfuerzos contra la caza furtiva y en pro de la observancia de la ley en relación con las especies silvestres. Les ruego respetuosamente que hagan todo lo posible para dejar claro que los cazadores furtivos y los comerciantes o proveedores sin escrúpulos no tienen sitio entre la comunidad de cazadores genuinos.

Para concluir, Sr. Presidente, he oído decir que algunos cazadores han perdido sus trofeos debido a errores en la expedición de permisos CITES. Como sabe usted, hay diferentes opiniones sobre la cuestión de la caza de trofeos y el comercio de especies con fines de caza, pero el comercio que es legal no debería verse severamente penalizado por formalidades administrativas. La comunidad de la CITES goza de una larga y exitosa historia de encontrar los medios de mejorar la aplicación de la CITES y aliento al CIC a trabajar estrechamente con las Partes para tratar de resolver estas y otras cuestiones que puedan plantearse a la comunidad de cazadores.

La cetrería puede servir de ejemplo, en el sentido de que una comunidad de Partes interesadas, trabajando estrechamente con los asociados, han encontrado soluciones para resolver problemas específicos de aplicación de la CITES. Si se convocase una reunión de la comunidad de cazadores y de las Partes concernidas por el comercio de trofeos, la Secretaría estaría dispuesta a participar y ofrecer sus puntos de vista sobre esas cuestiones.

Sr. Presidente, como ya he mencionado, felicito la participación activa y constructiva del CIC en las reuniones y deliberaciones de la CITES. Quedo a la espera con interés de la contribución del CIC al diálogo sobre la conservación y la utilización sostenible de la biodiversidad, reconociendo la función que puede desempeñar la caza en este sentido, y sus interrelaciones con la CITES. En este contexto, tengo sumo gusto en anunciar que el CIC ha apoyado la publicación de la novena edición de la “Evolución de la CITES”, que ayudará tanto a las Partes como a los cazadores a comprender con más detalle la labor de la CITES y la función esencial que desempeña en la conservación y la utilización sostenible de la biodiversidad.

Excelencias, Excelentísimos Ministros, Distinguidos Invitados, Sr. Presidente, Director General, Señoras y Señores, les deseo que la 58ª Asamblea General se vea coronada por el éxito.