Declaración de John E. Scanlon, Secretario General de la CITES, en la 41ª reunión del Consejo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM)

8 de noviembre de 2011

John E. Scanlon, Secretario General de la CITES, durante su
intervención en la 41ª reunión del Consejo del FMAM.

Muchas gracias a la Presidencia, al Director Ejecutivo y a los miembros del Consejo - el Comité Permanente de la CITES está examinando actualmente el acceso a la financiación, inclusive la financiación con cargo al FMAM, y aprovecho esta oportunidad para dirigirme a ustedes.

Actualmente hay siete billones de personas que consumen biodiversidad cada día en forma de medicamentos, alimentos, vestidos, muebles, perfumes y artículos de lujo.

La CITES se encuentra en la intersección entre el comercio, el medio ambiente y el desarrollo y la Convención tiene más relevancia hoy en día que cuando se adoptó en Washington, D.C., en marzo de 1973.

La CITES se ocupa de la sobreexplotación de la diversidad biológica a través del comercio internacional ilegal e insostenible, incluyendo las especies de madera, las especies marinas y acuáticas incluidas en los Apéndices.

Igualmente, la Convención ha puesto en práctica el concepto del uso sostenible de la biodiversidad durante los últimos 36 años – con considerables beneficios para las poblaciones locales y el medio ambiente mundial.

La CITES logra este objetivo reglamentando el comercio internacional de más de 34.000 especies de plantas y animales, tanto terrestres como marinas, incluyendo sus partes y derivados.

Las transacciones comerciales están prohibidas únicamente para el 3% de esas especies, como por ejemplo, el tigre. El comercio del 97% de las especies restantes se regula para garantizar que es legal, sostenible y trazable.

El comercio reglamentado por la CITES representa un negocio de varios miles de millones de dólares y las Partes expiden más de 850.000 permisos cada año, permisos que certifican efectivamente que el comercio es legal y sostenible.

La CITES dispone de la compilación más amplia de datos sobre uso sostenible de la biodiversidad con más de 11 millones de registros de transacciones comerciales, comercio que, a juicio, de las autoridades científicas nacionales no es perjudicial para la supervivencia de las especies en el medio silvestre.

Muchas de esas transacciones han contribuido a disminuir la pobreza en zonas rurales que dependen mayormente de la vida silvestre, gracias a una mejora de la gestión de las especies silvestres, contribuyendo al desarrollo sostenible y logrando los objetivos de desarrollo del Milenio.

Se están tomando medidas enérgicas para poner en práctica el sistema electrónico de concesión de permisos junto con la Organización Mundial de Aduanas (OMA), la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (ACTO) y países como Brasil, Reino Unido y Suiza – no obstante se necesita más apoyo para lograr que esto sea una realidad en todas las regiones. 

La demanda de especies silvestres está aumentando, nuestra capacidad para explotar las especies silvestres no conoce límites y el cambio climático está afectando a las especies. Muchas Partes solicitan mayor apoyo para formular los dictámenes científicos necesarios en el marco de la CITES, lo que implica amplios esfuerzos, que son esenciales garantizar la sustentabilidad. Debemos ofrecer más apoyo a la ciencia bien aplicada.

Algunas personas estiman que el comercio ilegal de especies silvestres asciende hasta 10 mil millones de dólares cada año y está conduciendo a muchas especies al borde de la extinción. Además desposee a las poblaciones locales de sus medios de subsistencia y a los países de su patrimonio natural y cultural.  Debe ponerse freno a esta tendencia y los Estados necesitan más apoyo para lograrlo.

Además, en el comercio ilegal de especies silvestres participa el crimen organizado – que es bien reconocido por INTERPOL, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y el Banco Mundial. Por ejemplo, el valor del cuerno de rinoceronte en el mercado negro supera ahora el precio del oro.

Varios Estados como Brasil, Federación de Rusia, Madagascar y Panamá, utilizan cada día más el Apéndice "voluntario" de la CITES, a saber, el Apéndice III, a fin de incluir especies maderables de gran valor para rastrear mejor el comercio legal y combatir el comercio ilegal de madera.

La sobreexplotación mediante el comercio ilegal e insostenible está ocurriendo ahora mismo y plantea un riesgo inminente para la biodiversidad. Responder a este riesgo aporta claros beneficios para la biodiversidad mundial, como lo hace garantizar que el comercio legal de especies silvestres es sostenible, con todos los beneficios para las comunidades mundiales y locales.

La aplicación de la CITES es crucial si queremos lograr los objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), y las metas de la biodiversidad de Aichi, como la meta 12.

Si el FMAM actúa como mecanismo financiero para la CITES, habría considerables beneficios para el FMAM, la CITES, los Estados y la comunidad de la biodiversidad mundial, y fomentaría la coherencia financiera y programática entre las principales Convenciones.

El Área Focal de la Biodiversidad puede abordar directamente una de las amenazas más inmediatas para la pérdida de la biodiversidad planteada por la sobreexplotación mediante el comercio ilegal e insostenible, y complementar el esfuerzo global más exhaustivo que se está desplegando para garantizar el uso sostenible.

La CITES es una Convención con un mandato específico y un conocimiento técnico y operativo para proporcionar orientación estratégica al FMAM en estas cuestiones.

La CITES ha cosechado considerable éxito como se reconoce en la Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica (GBO) 3. Los países desarrollados y en desarrollo han invertido considerables recursos en la aplicación, al igual que muchos otros asociados, incluidos algunos que se encuentran aquí el día de hoy.

Como resultado, gran parte de la infraestructura esencial ya está en funcionamiento en el marco de la CITES y la oportunidad para obtener financiación adicional es considerable.

Ahora bien, los retos son inmensos. La CITES carece de un mecanismo financiero y es preciso hacer más en este sentido.

Debemos reasignar algunos de nuestros recursos financieros para poder poner coto a la amenaza inmediata planteada por la sobreexplotación de los recursos biológicos – y hacer el mejor uso posible de las tecnologías y técnicas modernas para poder permitir el comercio legal, sostenible y trazable.

EL FMAM puede desempeñar una función esencial en este crítico esfuerzo.

Gracias nuevamente por haberme ofrecido la oportunidad de dirigirme a ustedes.


Decisión adoptada por el Consejo del FMAM en su 41ª reunión sobre el punto 5 del orden del día - Relaciones con las Convenciones:

El Consejo, tras haber considerado el documento GEF/C.41/03, Relaciones con las convenciones y otras instituciones internacionales, acoge con sumo gusto el informe en su forma enmendada por el Consejo y solicita a la red del FMAM que continúe trabajando con los países receptores para reflejar la orientación y las prioridades nacionales en su programación y actividades respectivas del FMAM.

Asimismo, el Consejo solicita a la Secretaría del FMAM que organice una reunión de las convenciones relacionadas con la biodiversidad con la Secretaría del CDB para facilitar la coordinación de sus prioridades para su inclusión en la sexta estrategia de programación del FMAM.


Véase también: