La CITES – en la intersección del comercio, el medio ambiente y el desarrollo

Segundo Congreso sobre Biocomercio
 
Sesión inaugural - Perspectivas para el desarrollo después de 2015
 
11-13 de diciembre de 2013, Ginebra, Suiza
 
Discurso de apertura
 
John E. Scanlon, Secretario General de la CITES
 
Sr. MukhisaKituyi  - Secretario-General de la UNCTAD
 
Sr. Guillermo Valles - Director, División del Comercio Internacional de Bienes y Servicios y de los Productos Básicos
 
Sr. Hans-Peter Egler – Director de la División de Promoción del Comercio, Secretaría de Estado para Asuntos Económicos (SECO), Suiza
 
Sr. Braulio Dias – Secretario Ejecutivo del Convenio sobre la Diversidad Biológica
 
Distinguidos invitados, amigos y colegas:
 
Estoy muy agradecido a nuestros colegas de la UNCTAD por su amable invitación para unirnos a ustedes hoy aquí. 
 
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La sesión de esta mañana se centra en el programa de desarrollo después de 2015 y en los Objetivos de desarrollo sostenible, así como en REDD+. 
 
Me propongo dedicar hoy mi tiempo a compartir algunas de las experiencias prácticas obtenidas en el marco de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) – en que intervienen con frecuencia complejas cuestiones que afectan al comercio, el medio ambiente y el desarrollo – que pueden revestir interés para estas iniciativas críticas. 
 
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Distinguidos delegados, siete mil millones de personas consumen biodiversidad cada día, ya se trate de medicamentos, alimentos, ropa, muebles, perfumes o artículos de lujo. Los productores dependen también del acceso a la biodiversidad para fabricar sus productos. 
 
En nuestro mundo globalizado, el consumo de biodiversidad crece a un ritmo sin precedentes, y esto somete a prueba la capacidad de las comunidades y de los gobiernos para utilizar los recursos naturales en forma sostenible.
 
La CITES es el instrumento global preeminente para regular el comercio internacional de plantas y animales silvestres a fin de garantizar que ese comercio no amenaza su supervivencia.
 
La Convención es incluso más necesaria hoy que cuando se adoptó en 1973 en Washington D.C. y los Jefes de Estado y de Gobierno reconocieron en la reunión Rio+20, celebrada en junio del año pasado (en el documento resultante, El futuro que queremos), la importante función de la CITES como acuerdo internacional que se sitúa en la intersección entre el comercio, el medio ambiente y el desarrollo.
 
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La CITES es una convención sobre la conservación y el comercio, pero no promueve ni desalienta el comercio, sino que regula el comercio de especies silvestres incluidas en la CITES cuando tiene lugar para asegurar que es lícito, sostenible y trazable.
 
Los Estados tienen derechos soberanos sobre sus propios recursos biológicos, y a ellos corresponde la decisión de autorizar o no el comercio, siempre y cuando cumplan sus compromisos internacionales.
 
Los 179 Estados que son Partes en la CITES han acordado regular el comercio internacional de determinadas especies de plantas y de animales en peligro de extinción, así como de algunas especies que aún no están en peligro de extinción pero que podrían estarlo a menos que su comercio se regule estrictamente.
 
Cuando una Parte en la CITES decide autorizar el comercio de especies incluidas en la CITES, la Convención establece los mecanismos globales para garantizar que ese comercio no es perjudicial para la supervivencia de la especie en el medio silvestre, e impone obligaciones a los Estados de origen, tránsito y destino, lo cual supone que para aplicar la CITES se requiere un esfuerzo colectivo.
 
Y, distinguidos delegados, la CITES ha coexistido armoniosamente con la Organización Mundial del Comercio (y su predecesora) en los 40 años pasados, y esa situación continuará.
 
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La CITES regula actualmente el comercio internacional de unas 35.000 especies de plantas y animales silvestres, y de sus partes y derivados, realizándose cada año cerca de un millón de transacciones comerciales legales, de las que se informa a la Secretaría, y que se incluyen en nuestra base de datos accesible al público.
 
En la 16ª reunión de la Conferencia de las Partes en la CITES (CoP16) celebrada en Bangkok a comienzos de este año se sometieron a los controles de la CITES centenares de especies maderables de gran valor comercial, junto con cinco especies de capturas comerciales de tiburón y todas las mantas raya, lo que pone de manifiesto la intención de las Partes en la CITES de utilizar en forma óptima este pragmático y eficaz acuerdo para ayudar a la gestión sostenible de nuestros océanos y nuestros bosques.
 
De las especies incluidas en la CITES, el 3% están amenazadas de extinción y se encuentran en el Apéndice I de la Convención. El comercio de estas especies está generalmente prohibido; es el caso de la mayoría de los elefantes y de los rinocerontes, así como de los tigres y de los grandes simios y ciertas especies maderables y la vida marina.
 
La gran mayoría de las especies incluidas en la CITES, aproximadamente el  96%, no están necesariamente en peligro de extinción, pero podrían estarlo si no se regula estrictamente el comercio internacional. El comercio de estas especies está autorizado siempre y cuando sea lícito, sostenible y trazable. Tal comercio genera miles de millones de dólares cada año y en esta regulación estricta del comercio se centra nuestra colaboración con la UNCTAD. 
 
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Distinguidos delegados, el uso sostenible de especies silvestres puede estar destinado o no al consumo, y hay muchas formas diferentes de comercio legal de especies incluidas en el Apéndice II de la CITES.
 
Las Partes en la CITES han reconocido expresamente los efectos que pueden tener los controles de la CITES sobre las comunidades rurales, tanto positivos como negativos, y también han reconocido la importancia de que esas comunidades intervengan en la aplicación de la CITES. 
 
Los beneficios de este comercio estrictamente regulado para las comunidades locales e indígenas pueden ser considerables. Permítanme compartir con ustedes sólo tres ejemplos concretos:
 
  • El Centro de Comercio Internacional (ITC) ha estimado que anualmente se generan mil millones USD en el extremo superior de la cadena de valor del comercio de tal sólo cinco pitones incluidos en la CITES. Este comercio legal, primordialmente de sus pieles para la industria de la moda, beneficia a los cazadores y a las comunidades locales de países de Asia Sudoriental como Indonesia.
 
  • El comercio de la lana fina de la vicuña, una especie silvestre de lamas domesticadas, ha sido beneficioso para la especie y para las comunidades locales. En los últimos 50 años, el número de animales en el medio silvestre ha pasado de 6.000 a 350.000 y la actividad emplea a 900 personas locales, de forma directa o indirecta, tan sólo en Lucanas, un pueblo peruano. Sé con certeza que un traje de vicuña ¡puede costar unos 50.000 USD o más!
  • El cerezo africano (Prunus africana) se utiliza en el tratamiento de la próstata. Gracias a un programa conjunto OIMT-CITES, comunidades locales de Camerún que recolectan y comercian corteza seca de cerezo africano ya no talan los árboles para extraer la corteza. Ahora cosechan la corteza del cerezo africano en forma sostenible y protegen los bosques donde crecen esos valiosos árboles.
Entre otros casos debidamente investigados de especies comerciadas legalmente en el marco de la CITES (que no puedo compartir hoy con ustedes por falta de tiempo) figuran la piel y la carne de aligátor, la carne de conchas grandes, los trofeos de caza de markhor y la madera d caoba de hoja ancha (Swietenia macrophylla).
 
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Sin embargo, distinguidos delegados, esos esfuerzos de gestión y conservación están seriamente socavados por el comercio ilícito. Por ejemplo, el ITC estima que el valor del comercio ilícito de los mismos pitones incluidos en la CITES a que acabo de referirme equivale al del comercio lícito, privando así a las comunidades y a los gobiernos locales de ingresos, amenazando un recurso natural sumamente valioso y dañando a la sostenibilidad a largo plazo.
 
Siguiendo las instrucciones de la Conferencia de las Partes (CoP) en la CITES, estamos examinando la manera de responder a esas preocupaciones. Por ejemplo, estamos trabajando con nuestros Comités y Partes en la CITES (en Asia Sudoriental y en otros lugares, inclusive aquí, en Suiza) con la UNCTAD, importantes casas de modas, la UICN y ONG para explorar cómo puede aplicarse la tecnología moderna para etiquetar, seguir y vigilar mejor las pieles y los productos de pitón, a fin de garantizar su legalidad y sostenibilidad, mejorar los controles y facilitar el comercio legal.
 
También observamos que los consumidores imponen más exigencias a los productores para tener la seguridad de que la procedencia de sus productos es legal y sostenible.
 
Si se considera toda la cadena comercial, y se agrupa a todos los colectivos interesados, utilizando las nuevas tecnologías y los nuevos conocimientos técnicos observamos una evolución realmente estimulante, que nos gustaría se repitiera en el caso de las demás especies objeto de comercio lícito. 
 
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Distinguidos delegados, si bien la CITES data de 1973, ha participado en muchos debates contemporáneos sobre el desarrollo sostenible, como los relativos a los medios de subsistencia de las poblaciones locales e indígenas, los impactos del cambio climático, el uso sostenible de los principios de biodiversidad, y los problemas de seguridad nacional, por nombrar sólo unos cuantos.
 
Por ejemplo, la conservación y el uso sostenible de los osos polares se ha debatido ampliamente en las últimas reuniones de la Conferencia de las Partes en la CITES (CoP), debido a las preocupaciones por el impacto del cambio climático en el hielo marino, que sirve de hábitat al oso polar, y por la manera en que esto exacerbará otras amenazas potenciales para el oso polar, entre ellas la utilización y el comercio internacional.
 
Esos impactos son motivo de especial preocupación para las poblaciones locales e indígenas, cuyos medios de subsistencia están íntimamente vinculados al oso polar y a su hábitat. 
 
Y en momentos en que la CITES celebra en 2013 el 40º aniversario de su adopción con muchos éxitos en materia de conservación, afronta el peor máximo en decenios de matanza ilegal de elefantes y rinocerontes y de comercio ilícito por su marfil y sus cuernos, impulsado cada vez más por el crimen organizado y, en algunos casos, por grupos de milicias rebeldes.
 
Esta actividad criminal puede suponer una grave amenazada para la estabilidad social y económica, así como para la seguridad nacional de algunos países. La caza furtiva para el comercio internacional ilegal de especies silvestres les está privando literalmente de sus recursos naturales y su patrimonio cultural, y está debilitando la buena gobernanza y el imperio de la ley. 
 
Estamos hablando de la caza furtiva a escala industrial y de una delincuencia muy organizada, y son las bandas mafiosas y sus cabecillas quienes obtienen elevados beneficios a expensas de las comunidades locales.
 
La lucha contra ese comercio ilegal reporta grandes beneficios a las comunidades locales, como la protección de los activos turísticos y los ecosistemas y los vitales servicios que proporcionan; por ejemplo, el turismo basado en la vida silvestre aporta considerables beneficios a algunas economías nacionales en África, donde el turismo es un importante generador de empleos locales y de divisas.
 
Por lo tanto, estamos apoyando también las futuras oportunidades de desarrollo de las comunidades rurales, al combatir este comercio ilegal de especies silvestres. 
 
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Distinguidos delegados, tenemos muchos desafíos para alcanzar nuestros objetivos, pero surgen nuevas y apasionantes oportunidades para ayudar a afrontarlos.
 
La UNCTAD y la CITES firmaron un memorando de entendimiento en 2010 para reforzar la cooperación entre la Iniciativa Biocomercio y los Programas de la CITES. 
 
En el espíritu de este memorando de entendimiento estamos promocionando activamente el nuevo desarrollo y uso de tecnologías modernas para interceptar más efectivamente el comercio ilegal de especies silvestres y facilitar el comercio legal y sostenible. También estamos vinculando esta labor con  nuestras actividades de colaboración con otras entidades como la OIMT, la Organización Mundial de Aduanas, el Foro Económico Mundial, el ITC y el sector privado.
 
Nuestros esfuerzos de colaboración han demostrado su buena orientación y su gran pragmatismo, y lo mismo espero del Congreso de esta semana. También estamos considerando otras esferas de colaboración como el Sistema Automatizado de Datos Aduaneros (SIDUNEA) desarrollado por la UNCTAD.
 
Esperamos con interés la intensificación de nuestra colaboración con la UNCTAD, así como el programa de desarrollo de 2015 y posterior.
 
Muchas gracias.