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No. 2000/060 Ginebra, 3 de noviembre de 2000

ASUNTO:

Supuesto comercio ilícito de marfil

1. En su 40a. reunión (3-6 de marzo de 1998, Londres, Reino Unido), el Comité Permanente decidió que la Secretaría debería verificar los informes sobre matanzas ilegales de elefantes consultando con las autoridades nacionales y comunicando los resultados al comité. Asimismo, decidió que la Secretaría debería informar al respecto mediante las Notificaciones a las Partes.

2. La Secretaría ha recibido recientemente información sobre el supuesto comercio ilegal entre determinados países de África meridional y Asia. Estima que las alegaciones son tan graves que comunica los resultados de sus investigaciones sobre el particular mediante una Notificación a las Partes.

3. En junio de 2000, la Secretaría recibió la llamada de un periodista del Sunday Times del Reino Unido, en la que señaló que circulaban alegaciones de que el Gobierno de Zimbabwe había comercializado ilegalmente marfil al Gobierno de China. El periodista comunicó a la Secretaría que había recibido la información de dos fuentes independientes. En julio de 2000, la Secretaría volvió a recibir la misma información de la Humane Society de Estados Unidos, repitiendo la misma alegación y proporcionando información más detallada sobre el supuesto comercio. La Humane Society alegó además que el Gobierno de Namibia había comercializado ilegalmente marfil con Taiwán, Provincia de China. Posteriormente, el periodista confirmó a la Secretaría que esta organización era una de sus fuentes independientes de la información.

4. En lo que concierne a la alegación contra Namibia, se pretendía que el Gobierno de este país había enviado 17 toneladas de marfil a Taiwán, a cambio de armamento, en particular, helicópteros militares. Se alegó además que el marfil prevenía de las reservas personales de marfil del Presidente de Namibia. En cuanto a Zimbabwe, se pretendía que este país había enviado 8,1 toneladas del almacén central de marfil a China, a cambio de armamento, entre otras cosas, miles de fusiles Kalashnikov. Se pretendía además que el envío se había realizado en un avión angoleño, que había volado a China a través de Libia.

5. La Secretaría se puso inmediatamente en contacto con las Autoridades Administrativas CITES de China, Namibia y Zimbabwe, solicitando que formulasen comentarios sobre la información recibida. Asimismo, la Secretaría sugirió a esas autoridades formas de investigar la veracidad de esas alegaciones. La Secretaría se puso en contacto con la ICPO-Interpol y la Organización Mundial de Aduanas y las organizaciones competentes en Asia Oriental, solicitando su asistencia para investigar dichas alegaciones.

6. En dos ocasiones, la Secretaría solicitó a la Humane Society que remitiese pormenores sobre su fuente de información, así como información complementaria sobre las alegaciones, afirmando que trataría la información con completa confidencialidad. Como alternativa, solicitó a dicha organización que comunicase esa información a un organismo oficial de aplicación de la ley en el país en que está ubicada. La Secretaría albergaba la esperanza de obtener mayor información para elucidar la veracidad de dichas alegaciones y confirmar la fiabilidad de la fuente de información. La Humane Society se negó a proporcionar información complementaria.

7. El Gobierno de China, tras llevar a cabo investigaciones por conducto de autoridades militares, de la industria de la defensa, de relaciones exteriores, de seguridad pública, de aduanas, de la aviación y de la CITES, confirmó que ningún avión angoleño había aterrizado en China procedente de Libia o Zimbabwe en las fechas mencionadas y que no se había efectuado ningún intercambio de fusiles por marfil.

8. El Gobierno de Namibia declaró que las alegaciones eran totalmente infundadas y que su Presidente no poseía reservas de marfil. Asimismo, dijo que no mantenía comunicaciones con Taiwán. Namibia indicó además que invitaba a la Secretaría a inspeccionar sus reservas de marfil en todo momento.

9. El Gobierno de Zimbabwe remitió a la Secretaría información detallada de sus reservas de marfil y de las últimas ventas internas. No aparece ningún registro de transacción de marfil o de venta ilegal. Al mismo tiempo, TRAFFIC Internacional realizó una auditoría independiente de las reservas de marfil de Zimbabwe, incluidas las del almacén central y en las estaciones en el terreno. La Secretaría recibió copia del informe de auditoría, en el que se pone de relieve que no ha habido ninguna transacción internacional de marfil o ventas ilegales.

10. En el momento de redactar la presente notificación (17 de octubre de 2000) ni la ICPO-Interpol ni la Organización Mundial de Aduanas habían obtenido pruebas que corroborasen la veracidad de esas alegaciones. Las investigaciones realizadas por la Secretaría tampoco aportaron prueba alguna justificase las alegaciones. La Secretaría desea señalar que es muy poco probable que la cantidad de marfil supuestamente comercializada por Namibia tuviese un valor suficiente para poder comprar helicópteros militares, incluso en el caso de que se hubiese realizado dicho intercambio.

11. La Secretaría ya había comunicado al Sunday Times, antes de la publicación del artículo en dicho periódico, que según sus investigaciones iniciales no había prueba alguna que corroborase las alegaciones contra China y Zimbabwe.

12. El Secretario General de la CITES envió una carta a la Humane Society expresando su preocupación por el hecho de que se hubiesen hecho públicas dichas alegaciones sin que su veracidad hubiese sido ratificada por una organización acreditada de investigación o aplicación de la ley. Asimismo, recalcó que es fácil hacer alegaciones de ese tipo, pero que puede ser muy difícil demostrarlas y, aún más difícil para una parte inocente refutarlas. Dejó claro que la Secretaría se ha comprometido a identificar e investigar incidentes de comercio ilícito pero que, al hacerlo, adoptará criterios profesionales apropiados y espera que cualquier persona u organización que desee cooperar con sus esfuerzos haga lo mismo.

13. La Secretaría está también al corriente de que la carta de la Humane Society, en la que figuraban pormenores sobre las alegaciones, se remitió al menos a una Autoridad Administrativa CITES que no tenía nada que ver con el supuesto comercio.

14. En ausencia de pruebas para fundamentar las alegaciones o aportar nueva información, la Secretaría opina que es apropiado considerar dichas alegaciones como totalmente infundadas.