Programas CITES  


Situacion del comercio de la tortuga carey

SITUACION DEL COMERCIO DE LATORTUGA CAREY:
UN EXAMEN DEL COMERCIO MUNDIAL y REGIONAL DEL GRAN CARIBE,INCLUSO
EL COMERCIO NACIONAL Y EL COMERCIO DE PRODUCTOS DISTINTOS DE LAS CONCHAS

INTRODUCCIÓN

La tortuga carey (Eretmochelys imbricata) es una de las seis especies de tortuga que prosperan en el Caribe y sus poblaciones se han visto y se ven afectadas por una amplia serie de amenazas. Entre otras, cabe señalar la pérdida de playas de nidificación, la degradación del hábitat marino, la captura incidental en la pesca con redes y líneas y la explotación destinada al consumo de subsistencia y la utilización comercial. En este documento se examinan las amenazas derivadas de la explotación y se analiza el comercio mundial y regional del Gran Caribe de tortugas carey, incluso el comercio nacional y el comercio de productos distintos de las conchas.

Es posible que cualquier futura reanudación del comercio internacional de productos de tortuga carey dependerá de la eficacia de los controles comerciales en los Estados consumidores y abastecedores. Se adjunta como anexo un examen de la situación actual de los controles de caparazones de carey en Japón.

HISTORIA DE LA EXPLOTACIÓN Y EL COMERCIO DE LA TORTUGA CAREY

Historia general de la explotación y el comercio de la tortuga carey

Tradicionalmente las tortugas carey han sido objeto de explotación principalmente por sus caparazones y no se ha registrado nunca un comercio internacional significativo de otros productos derivados de esta especie (pese a que se reconoce la existencia de la utilización nacional de diversos productos y derivados). El mercado de carey de tortuga derivado del caparazón y las escamas marginales de la tortuga carey existe desde hace siglos. Una sola tortuga produce entre 0,75 y 1,5 kg de carey en forma de 13 escudos en el caparazón, con una producción media de 1kg. Existe una demanda inferior de las 27 pequeñas escamas marginales (Groombridge y Luxmoore, 1989).

En los Siglos XIX y XX, los principales mercados de carey eran Europa y América del Norte, donde se utilizaba para fabricar peines, cepillos, gemelos de teatro y artículos suntuarios. También existía el comercio en Asia, principalmente en Japón, aunque también en la República de Corea y Taiwán, Provincia de China. Con la llegada del plástico, disminuyó la necesidad de carey para fines utilitarios, pese a que conservó su lugar en el mercado de artículos de lujo (Groombridge y Luxmoore, 1989).

Groombridge y Luxmoore (1989), en un examen encargado por la CITES sobre la situación, explotación y comercio mundial de las tortugas verdes Chelonia mydas y tortugas carey, enumerarón los siguientes países en el Caribe sobre los que se disponía de pruebas de actividades de explotación de tortugas carey adultas: Anguilla, Antigua y Barbuda, Antillas Holandesas, Bahamas, Barbados, Belice, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Granada, Guyana, Guyana Francesa, Haití, Honduras, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, St. Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tabago y Venezuela.

Asimismo, se disponía de pruebas de captura de tortugas carey adultas en los siguientes países: Arabia Saudita, Australia, Brasil, Cabo Verde, Ecuador, Estados Unidos de América, Federación de Estados de Micronesia, Fiji, Filipinas, Guinea Ecuatorial, India, Indonesia, Irán, Japón, Kenya, Madagascar, Malasia, Maldivas, Mauricio, Mozambique, Myanmar, Omán, Palau, Papua Nueva Guinea, Polinesia Francesa, Samoa Occidental, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, y Yemen (véase Groombridge y Luxmoore, 1989, Cuadro 11).

Historia regional de la explotación y el comercio de la tortuga carey en el Gran Caribe

La explotación directa ha tenido un impacto considerable en muchas poblaciones de tortugas en el Caribe. Prácticamente todos los pueblos del Caribe han explotado las tortugas y sus huevos desde tiempo inmemorial. La carne y los huevos de tortuga han proporcionado una fuente adicional de proteinas para las comunicades pesqueras y ribereñas de subsistencia en el Caribe. Entre otros productos de tortuga pueden citarse el aceite, el calipee (cartílago), el cuero, el caparazón y los artículos curiosos. Las tortugas siguen capturándose en las pescas incidentales en todo el Caribe y a menudo se utilizan a escala nacional por todos sus productos.

La captura y el comercio a gran escala se inició en los decenios de 1950 y 1960, cuando se iniciaron o ampliaron los mercados internacionales de caparazones de tortuga carey y otras tortugas. Los principales mercados eran Estados Unidos, Europa y Japón, hasta que la legislación nacional y las reglamentaciones internacionales redujeron en gran medida, e incluso prohibieron, el comercio legal en esas zonas.

De los registros comerciales se desprende que Japón importó legalmente un total de 641.531 kg de caparazones de carey entre 1970 y 1986, más de cuya mitad procedía de países del Caribe y América Latina (Milliken y Tokunaga, 1987). Panamá y Cuba eran los principales exportadores, seguidos de las Islas Caimán y Haití. El 75% de las importaciones de Japón procedentes de esta región procedían de estos cuatro países o territorios. Entre 1970 y 1986, Panamá fue después de Indonesia el principal exportador de carey a Japón. Panamá exportó a Japón 98.679 kg durante este periodo, lo que representa el 15% de las importaciones totales de Japón, actuando como almacén de caparazones obtenidos en toda la región (Milliken y Tokunaga, 1987). Cuba fue el tercer país más importante en las exportaciones de carey a Japón durante el mismo periodo, con un total de 97.852 kg, o el 15% del comercio total (Milliken y Tokunaga, 1987). En 1986 cesó el comercio procedente de Panamá y las Islas Caimán, haciendo que Cuba y Haití fueran los principales exportadores regionales de caparazón de carey a Japón (Milliken y Tokunaga, 1987).

Entre 1970 y 1986, Haití exportó a Japón 24.793 kg de caparazón de carey, lo que representa alrededor de un 4% del total de las importaciones de conchas de Japón. De 1976 a 1986, a medida que los controles CITES reducían o eliminaban las transacciones comerciales de otras fuentes en la región, las importaciones de Haití (Estado no Parte en la CITES) aumentaron en un 12% (Milliken y Tokunaga, 1987). Las importaciones aumentarón aún más hasta alcanzar un promedio de 2,7 toneladas métricas al año entre 1985 y 1990. Tras el golpe de estado en 1991 en Haití, las exportaciones a Japón descendieron a 178 kg en 1991 y se prohibieron completamente en 1992 (Ottenwalder, 1996b). Asimismo, entre 1970 y 1986, las Islas Caimán fue el sexto abastecedor más importante a Japón, con unos 30.350 kg, lo que representaba alrededor del 5% del total de las importaciones de Japón durante dicho periodo (Milliken y Tokunaga, 1987).

Los datos de las aduanas japonesas para 1970-86 muestran un total de 8.839 kg de caparazón de carey procedentes de Bahamas; 4.366 kg de la República Dominicana; 14.285 kg de Jamaica; 44 kg de México; 3.267 kg de Puerto Rico y 234 kg de las Islas Turks y Caicos. Aparentemente las Islas Vírgenes Británicas y las Islas Vírgenes Estadounidenses no participaron en las exportaciones comerciales a gran escala de tortugas marinas y productos de las mismas.

VISIÓn GENERAL del comercio mundial en el decenio de 1990

En muchas partes del mundo, la recolección de huevos y carne se realiza a niveles de subsistencia por los habitantes ribereños para uso local y medicinal. Es imposible determinar los niveles pasados y presentes de recolección, así como las tendencias, salvo a nivel local en algunos lugares. En general la recolección de huevos se combina con la captura de hembras nidificadoras (Groombridge y Luxmoore, 1989).

La tortuga carey figura en los Apéndices de la CITES desde que la Convención entrara en vigor en 1975, con la población atlántica (incluida la del Gran Caribe) incluida en el Apéndice I. En 1977 la especie se incluyó en su totalidad en el Apéndice I. Japón accedió a la CITES en 1980, pero en esa fecha formuló una reserva (objeción legal) a la inclusión de la especie en el Apéndice I. En los decenios de 1970 y 1980, Japón importó cientos de toneladas de concha de tortuga carey (conocida como bekko), aproximadamente la mitad de la cual procedía del Caribe, para abastecer su industría nacional de talla. Sin embargo, el comercio legal internacional de tortugas carey a escala comercial terminó efectivamente cuando Japón retiró su reserva a la inclusión de la turtuga carey en julio de 1994. Sólo Cuba y San Vicente, ambos en el Caribe, siguen manteniendo reservas sobre la especie, pese a que no se dispone de registros de comercio de dichas Partes en los últimos años y no hay comercio legal internacional de especímenes o productos de tortuga carey con fines comerciales en el que participen las Partes en la CITES.

No se conocen con exactitud los niveles de comercio de productos de tortuga carey, así como las tendencias del mismo, y no se ha realizado un examen pormenorizado del comercio desde la publicación del análisis de Groombridge y Luxmoore publicado en 1989. El uso localizado de productos distintos de los caparazones parece que es generalizado, pero no se ha cuantificado. La utilización de las conchas se registra en los mercados locales, la compra de objetos curiosos y el comercio local. Por ejemplo, en 1993 y 1995, TRAFFIC, en colaboración con el Centro de Estudios de los Recusos Naturales y el Medio Ambiente de la Universidad de Hanoi, inició un estudio sobre la explotación de las tortugas carey en Viet nam. Este país no aparece como un importante proveedor de conchas a la industria japonesa de conchas de tortuga, pese a que la especie ha sido objeto de intensa explotación por su concha, carne e ingredientes medicinales. El estudio se centró en la Provincia Kien Giang, las Islas Con Dao y Nha Trang, zonas donde se sabía que se procedía a la captua de tortugas. El estudio puso de manifiesto que las tortugas carey estaban siendo intensamente explotadas en Viet nam, mediante la recolección de huevos y la captura de juveniles y adultos. Las tortugas se matan, a veces tras ser mantenidas en cautividad durante un cierto periodo, para su uso en gran parte en la producción de joyas, objetos decorativos e ingredientes destinados a la medicina tradicional (Duc y Broad, 1995).

Cuadro 1. Datos sobre el comercio internacional de tortuga carey en 1988-1998

Exportaciones gruesas comunicadas de tortugas carey y sus productos. 1988-1998

UNIDAD

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

Cuerpos

99

90

100

126

138

103

76

137

86

46

8

Tallas

131

128

130

1072

1408

395

131

264

98

128

55

Derivados

48

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

Huevos

94

0

20

56

93

6

9

0

0

200

0

Patas

0

0

7

0

4

0

0

0

0

0

0

Prendas de vestir

0

0

0

0

0

0

0

0

0

2

0

Bolsos

6

0

2

1

4

1

0

0

0

0

0

Especímenes vivos

0

180

162

2

18

2

18

9

208

5

1

Carne

0

0

1

0

0

0

0

0

0

0

0

Aceite

31

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

Piezas

0

0

0

0

4

0

0

0

0

0

0

Conchas

2812

1113

114

3035

3740

132

49

333

492

296

5

Zapatos

16

0

2

3

0

0

0

0

0

0

0

Pieles

0

0

0

0

0

0

0

1

0

0

0

Artículos de piel/cuero

53

94

246

220

138

77

73

27

72

104

0

Cráneos

0

0

0

0

1

0

24

2

2

0

0

Especímenes científicos

11

12

110

8

219

551

846

1089

1040

680

9

Cultivos tisulares

0

0

0

0

0

0

0

0

21

0

0

Trofeos

1

3

1

2

0

2

2

0

0

5

0

Sin especificar

0

30

0

339

622

102

11

0

7

10

0

Correas de reloj

0

0

0

0

0

0

0

0

1

0

0


Importaciones brutas comunicadas de tortugas carey en 1988-1998

UNIDAD

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

Cuerpos

99

90

100

126

138

103

76

137

86

46

8

Tallas

131

128

130

1072

1408

395

131

264

98

128

55

Derivados

48

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

Huevos

94

0

20

56

93

6

9

0

0

200

0

Pies

0

0

7

0

4

0

0

0

0

0

0

Prendas de vestir

0

0

0

0

0

0

0

0

0

2

0

Bolsos

6

0

2

1

4

1

0

0

0

0

0

Vivos

0

180

162

2

18

2

18

9

208

5

1

Carne

0

0

1

0

0

0

0

0

0

0

0

Aceite

0

0

0

0

0

0

0

0

0

0

 

Piezas

0

0

0

0

4

0

0

0

0

0

0

Concha

2812

1113

114

3035

3740

132

49

333

492

296

5

Zapatos

16

0

2

3

0

0

0

0

0

0

0

Artículos de piel/cuero

53

94

246

220

138

68

73

25

70

104

0

Piezas de piel

0

0

0

0

0

9

0

3

2

0

0

Cráneos

0

0

0

0

1

0

24

2

2

0

0

Especímenes científicos

11

12

110

8

219

551

846

1089

1040

680

9

Cultivos tisulares

0

0

0

0

0

0

0

0

21

0

0

Trofeos

1

3

1

2

0

2

2

0

0

5

0

Sin especificar

0

30

0

339

622

102

11

0

7

10

0

Correas de reloj

0

0

0

0

0

0

0

0

1

0

0

Fuente: Datos de los informes anuales CITES compilados por el PNUMA-WCMC.

Los datos más recientes resultantes de las medidas de aplicación de la ley arrojan luz sobre las rutas y las fuentes del comercio ilegal:

· En enero de 1992, las autoridades cubanas confiscaron 1.033 kg de concha de tortuga carey a su llegada a Cuba procedente de México, ocultados en un equipaje no acompañado en un vuelo en tránsito con destino a Japón.

· En enero de 1994, en el aeropuerto internacional Natira de Tokyo se confiscaron 24 kg de concha de tortuga carey en bruto a dos hombres de negocios que los habían adquirido en la República Dominicana.

· En marzo de 1994, en el aeropuerto Itami de Osaka se confiscaron 587 kg de concha de tortuga carey en bruto adquiridos en la República Dominicana y enviados a Japón por avión, destinados a un comerciante japonés de concha de tortuga carey (TRAFFIC Asia Oriental, 2000).

· En abril de 1994, la US District Court de Puerto Rico acusó a 12 nacionales de violación de la Ley de Especies Amenazadas y otras leyes relativas a la captura, posesión, transporte y venta de tortugas carey y tortugas verdes.

· En junio de 1995, los funcionarios de aduanas confiscaron 40 de placas de concha en bruto en Nagoya, que formaban parte de un paquete enviado por correo internacional de la República Dominicana.

· En agosto de 1995, la Oficina de Investigación del Ministerio de Justicia de Taiwán, Provincia de China, confiscó 21 tortugas carey embalsamadas que habían sido importadas de China continental.

· En agosto de 1995, los funcionarios de aduanas japoneses confiscaron 3.083 kg de placas de concha en bruto en el puerto marítimo de Osaka, cuando intentaban importarse ilegalmente de Indonesia.

· En marzo de 1996, los funcionarios de aduanas japoneses confiscaron 115 kg de placas de concha en bruto procedentes de Singapur, empaquetadas en cinco maletas transportadas por un correo.

· En agosto de 1997, los funcionarios de aduanas japoneses confiscaron 31.5 kg de placas de concha en bruto en el aeropuerto internacional de Kansai, en Osaka; las conchas habían sido adquiridas en Singapur.

· En abril de 1998, los funcionarios de aduanas japoneses confiscaron 119,6 kg de placas de concha en bruto en el aeropuerto internacional Narita, procedentes de Singapur.

· En mayo de 1998, los funcionarios de aduanas japoneses confiscaron 9,7 kg de placas de concha en bruto en el aeropuerto internacional Fukuoka, procedentes de Singapur.

· En septiembre de 1998, los funcionarios de policía y aduanas japoneses confiscaron 66 kg de concha de tortuga carey en el aeropuerto Nagoya, cuando intentaban pasarse de contrabando procedentes de Singapur.

· En enero de 2000, en varias tiendas de San Juan de Puerto Rico se confiscaron joyas de carey que habían sido importadas recientemente de Indonesia.

Fuentes: Boletines de TRAFFIC 14(3), 16(1) y 17(3); Secretaría CITES, 1996; TRAFFIC Asia Oriental, 2000; TRAFFIC Asia Oriental - Japón, in litt. 2000; J. Picon, in litt. 2000.

Recientes investigaciones en los mercados de vida silvestre en Asia ponen de relieve que aún pueden obtenerse con facilidad productos de concha de tortuga carey (Duc y Broad, 1995; Martin, 1997; Wenjun et al., 1996).

SITUACIÓN DEL COMERCIO EN LA REGIÓN DEL Caribe A FINALES DEL DECENIO DE 1990

En 1999, TRAFFIC América del Norte inició un informe sobre la explotación y el comercio de tortugas marinas en el Caribe, centrándose principalmente en las naciones y territorios isleños del Caribe septentrional, a saber, Bahamas, Cuba, Haití, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes Estadounidenses, Jamaica, Puerto Rico, República Dominicana y Turks y Caicos, así como la costa caribeña de México. La finalidad del informe consiste en identificar, compilar y resumir la información relacionada con los mercados legales e ilegales actuales de tortugas del Caribe y sus productos y documentar la magnitud de la captura de tortugas y la recolección de huevos en la región. La información que figura a continuación se ha extraido de dicho informe, que está a punto de publicarse.

Bahamas

Los pescadores entrevistados comunicaron que ocasionalmente capturaban tortugas de cualquier tamaño y especies, cuando pescaban otras especies. Pese a la protección de que son objeto desde 1986, las tortugas carey siguen siendo objeto de captura por su carne en las Bahamas, y algunos bahameses, en particular en las islas exteriores manifiestan que prefieren la carne de tortuga carey a la de la tortuga verde (K. Bjorndal y S. Connett, com. pers., 1999). En ocasiones se encuentran conchas y escudos abandonados, sin la carne (K. Bjorndal, com. pers., 1999).

En ocasiones se venden los caparazones de las tortugas a los mercados exteriores en diversas partes del país. En febrero de 1999, en la isla Harbour, Eleuthera, un investigados observó al menos 25 caparazones de tortuga carey y tortuga verde, la mayoría de ellos de juveniles, que se ofrecían a la venta en un mercado de paja (A. Bolten, com. pers., 1999).

En 1999 en Abaco se robaron nidos y los huevos se vendieron a USD5-6/huevo (C. Laing, com. pers., 1999), y se ha documentado la caza furtiva de tortugas carey en aguas de las Bahamas por barcos extranjeros.

Islas Vírgenes Británicas

La pesca de tortugas verdes/carey se concentra en Anegada, donde se piensa se realizan al menos la mitad de las capturas anuales. Pese a que nunca se han mantenido registros, la captura estimada de tortugas carey disminuyó de 400 en 1981, a 75 en 1985 y 32 en 1991 (Eckert et al., 1992). Los funcionarios del Departamento de Conservación y Pesca piensan que el número de animales capturados hoy en día es inferior a lo que fue en el último decenio (B. Lettsome y K. Penn, com. pers., 2000). Durante mucho años se llevó a cabo un nivel no cuantificado de recolección de huevos, hecho que aún persiste hoy en día (Eckert et al., 1992; B. Lettsome, com. pers., 2000).

Durante los reconocimientos realizados en restaurantes y puestos de venta al por menor en marzo de 1998 y enero de 2000 (durante la época de pesca de tortugas carey), los investigadores de TRAFFIC encontraron carne de tortuga a la venta en varios restaurantes y tiendas de alimentación en Tortola y Virgin Gorda. El consumo de carne de tortuga en las islas se debe exclusivamente a las poblaciones indígenas, gracias a la captura local durante la temporada de pesca, siendo la tortuga verde, la especie preferida (B. Lettsome, com. pers., 2000). Además, las generaciones más antiguas de las islas han utilizado el pene de la tortuga de mar macerado en ron como afrodisiaco (M. Hastings y B. Lettsome, com. pers., 2000).

En fecha reciente las conchas de tortugas verde y carey se han vendido localmente, regalado o guardado por los pescadores para engarzarlas y exponerlas en sus hogares, bares, restaurantes y hoteles (Eckert et al., 1992). La exposición de caparazones en las casas era una práctica bastante popular, pero ha disminuido en los últimos años. La industria de artesanía que en su día fabricaba joyas y otros artículos a partir de conchas de carey disminuyó considerablemente en el decenio de 1980 y ha desaparecido prácticamente en la actualidad (Eckert et al., 1992; B. Lettsome, com. pers., 2000).

Se han arrestado pescadores de las Islas Vírgenes Británicas capturando ilegalmente tortugas de mar en las Islas Vírgenes Estadounidenses, cuando regresaban con sus presas en barco hacia Tortola. Igualmente, se sabe que los pescadores de la Islas Vírgenes Estadounidenses capturan tortugas en las aguas de las Islas Vírgenes Británicas, y llevan sus presas a St. Thomas (R. Boulon, com. pers., 2000).

En las últimas fechas, en las Islas Vírgenes Británicas se han observado a la venta artículos importados de concha de carey. El 30 de enero de 2000, TRAFFIC controló varias tiendas para turistas en Roadtown y Cane Garden Bay en Tortola. En una tienda en Cane Garden Bay había un joyero de carey a la venta al precio de USD22,50. El joyero había sido ilegalmente importado junto con otros a bordo de un crucero procedente de la República Dominicana.

Islas Caimán

Se piensa que cada año se capturan algunas tortugas marinas en las Islas Caimán. Las tortugas carey, que se pescaban tradicionalmente en Cayman Brac, solían procesarse; las conchas se exportaban y la carne se consumía localmente. Se indica que los residentes de Cayman Brac prefieren la carne de las tortugas carey (Wood y Wood, 1994; G. Ebanks-Petrie, com. pers., 2000).

Cuba

Cuba mantiene estadísticas de los desembarcos de tortugas marinas (verde, carey y boba) desde 1968, y ha establecido vedas atendiendo a los principales meses de puesta de huevos de cada especies desde 1976 (Moncada Gavilan, 1998).

Entre 1968 y 1990 se registró oficialmente una captura anual media de unas 4.744 tortugas carey, con un mínimo de 3.198 en 1970 y un máximo de 6.445 en 1985. A partir de 1990, como parte de un programa de ordenación de la pesca, la captura de tortugas carey se redujo hasta su nivel actual de menos de 500 animales anuales capturados en dos sititios: Cocodrilos, en la punta sudoccidental de la Isla de Pinos, y Nuevitas (Broad, 2000; Propuesta CITES 11.40, 2000). Las exportaciones comerciales de concha de carey cesaron en 1992 (UICN/CSE y TRAFFIC, 1997).

La pesca de tortugas marinas utiliza en la actualidad redes de malla de 48 cm. Hay una veda de caza de tres meses (1 de mayo - 31 de julio) que coincide con la época de anidamiento de la tortuga carey en la Isla de Pinos. Si se llega al límite de capturas anuales de 500 especímenes, la captura en ambos sitios se cierra hasta la temporada siguiente (Broad, 2000).

El motivo principal de la pesca de tortugas en Cuba es la carne para el consumo interno (Carrillo et al., 1999). Según Broad (2000) una pequeña cantidad se mantiene en los sitios de pesca para el consumo local y el resto se distribuye a través de la empresa de pesca estatal en los dos distritos pesqueros.

Cuba prohibió la captura de tortugas de mar y la recolección de huevos por particulares en 1961. Se sabe que el uso ilegal para subsistencia ocurre ocasionalmente, pero a niveles muy bajos. Se comunica que los nidos se recolectan furtivamente en las islas adyacentes (Propuesta CITES 11.40, 2000).

República Dominicana

Pese a que en virtud de la legislación está prohibida la captura, la matanza, la recolección y el comercio desde 1989 hasta 1990 (Decreto No. 317 de 1989), y desde 1996 (Decreto No. 34 de 1996), recientemente se ha registrado la pesca de tortugas marinas de todos los tamaños y especies (Ottenwalder, 1996a). Ottenwalder estima que se capturan anualmente entre 1.000 y 2.000 ejemplares, y piensa que el 70% del total se trata de tortugas carey y verdes. Se comunicó que la mayoría de las tortugas se capturan en aguas costeras con arpones submarinos o incidentalmente en redes de cerco o enmalle. Las tortugas hembras se capturan en las playas durante las épocas de cría y los huevos se recolectan siempre que es posible. Se indica que los machos y las hembras adultas se capturan con redes en las que se colocan señuelos en forma de tortugas de madera en frente de las playas de anidamiento.

Según Ottenwalder (1996a), la tortuga carey es la especie más apreciada por los pescadores de la República Dominicana. La concha se ha utilizado ampliamente en la industria nacional de tallado. Un establecimiento docente de artesanía en Santo Domingo ofrecía una especialización en la fabricación de joyas y otros artículos decorativos de carey. Las fábricas en Santo Domingo y los artesanos en las aldeas costeras también producían espolones de carey que se ponían a los gallos en las peleas de gallos. La utilización de dichos espolones se prohibió en 1997.

Según Ottenwalder (1996a) se utilizaban 600 kg de concha de carey anualmente en la República Dominicana. Las conchas en bruto de especímenes de tamaño medio a grande se vendían a los artesanos locales y a comerciantes locales o extranjeros para su exportación ilegal. Los juveniles y subadultos se embalsaman, ya que sus escudos son demasiado finos y pequeños para poder obtener benefios de su trabajo. Según el tamaño, los especímenes embalsamados se venden a USD30-550.

En los últimos años, el Gobierno de Japón confiscó envíos ilegales de concha de carey procedentes de la República Dominicana (véase Historia general de la explotación y el comercio de la tortuga carey).

Se ha documentado ampliamente la venta generalizada de artículos de concha de carey y otros productos de tortuga en Santo Domingo y otros puntos de la costa. En noviembre de 1999, TRAFFIC América del Norte controló más de 90 tiendas de artículos para turistas en Santo Domingo, Boca Chica, La Romana, Puerto Plata, Playa Dorada y Sosua. La mayoría de ellas vendía artículos de carapazón de carey. Además, en las tiendas libres de impuestos en el aeropuerto internacional de Santo Domingo se observó que se ofrecía a la venta grandes cantidades de monederos, joyas y otros artículos de concha de carey.

En las zonas supervisadas, se observaron una gran variedad de artículos, entre otros, monederos (USD90-125); joyeros (USD15-45); pulseras (USD12-25); pendientes (USD5); anillos (USD2); cintas, horquillas y pasadores de pelo; peines; marcos para fotografías (USD45); fuentes de servir (USD185); cubiertos, cuencos, abrecartas y pitilleras (USD35).

En Santo Domingo, en muchas de las tiendas controladas se vendían bolletas de ron que contenían trozos de pescado, hojas, corteza y otros ingredientes al que podía añadirse polvo de pene de tortuga marina disecado (la bebida se llama damajuana o mamajuana). Los dueños de las tiendas explicaron que, como en las Islas Vírgenes Británicas, se estima que el pene de tortuga es un afrodisiaco para el hombre.

Algunos piensan que los huevos y la carne de tortuga de mar son estimulantes sexuales (Ottenwalder, 1996a). Ottenwalder señaló una considerable demanda de huevos de tortuga, y los precios entre las playas de nidificación y los mercados de la ciudad oscilaban entre USD5 y USD15 cada uno. El aceite de tortuga se comercializaba ampliamente, la mayor parte de la cual destinada a las compañías farmacéuticas para su utilización en la fabricación de cosméticos (Ottenwalder, 1996a). En puestos en Santo Domingo se vendían una variedad de productos naturales como aceite, jabones y cremas que, según se indicaba, contenían tortuga marina. Estos productos se denominan aceite de carey y aceite de tortuga (USD19,35/litro).

Haití

No se dispone de información sobre la magnitud de la pesca de tortugas en Haití, ni tampoco existen estadísticas oficiales sobre el número de tortugas capturadas como alimento u otros usos (Ottenwalder, 1996b). Entre los métodos de captura utilizados en los últimos años cabe señalar las redes al trasmallo, señuelos de tortugas, arpones y arpones submarinos (Ottenwalder, 1996b).

Se señala que los pescadores haitianos pescan tortugas marinas en aguas de la República Dominicana, desde las ciudades fronterizas hasta las costas meridionales y septentrionales. Pese a las prohibiciones se recolectan y se comen los huevos de tortugas marinas. En las pescaderías de Puerto Príncipe se vende carne y huevos de tortugas.

A menudo los huevos se dan a los niños, ya que existe la creencia de que aportan fuerza. El pene de tortuga de mar también se considera afrodisiaco en Haití; se añada a una bebida a base de caña de azucar (clairin) (J. R. Badio, com. pers., 2000).

En fecha reciente se observaron caparazones de pequeño y gran tamaño de tortuga carey y verde a la venta en mercados y tiendas para turistas. Los pescadores venden normalmente las conchas de carey por USD1-2/la concha (J. R. Badio, com. pers., 2000).

Jamaica

Pese a la legislación en vigor desde 1982 con miras a proteger la especie, en Jamaica se siguen recolectando tortugas marinas y sus huevos. C. Moodie (com. pers., 2000) estimó que al menos 40% de todos los nidos de tortuga marina en el territorio continental de Jamaica, la mayoría de los cuales son nidos de tortuga carey, se pierden debido a los recolectores furtivos. R. Kerr Bjorkland y A. Donaldson (com. pers., 2000) comunicaron que la pérdida de nidos debido a los recolectores furtivos en las playas cercanas a Portland Bight puede ascender al 80%. Haynes-Sutton et al. (1995) señalaron que los pescadores capturan la mayoría de las tortugas que encuentran en el mar o las playas.

En Jamaica se comercializan ilegalmente la carne, los huevos y las conchas de las tortugas. La carne se utiliza para hacer sopa o cocidos y se vende en filetes, mientras que los huevos se mezclan con vino, brandy o cerveza para hacer ponche de tortuga de mar. Algunas personas creen que los huevos son afrodisiacos. Los penes de tortuga de mar se venden por centímetros y se mezclan con ron, vino, raíces, ostras, conchas y otros ingredientes. En 1992 el pene de tortuga de mar se vendía al precio de USD1,75 por 2,5 cm.

En enero de 2000, un investigador de TRAFFIC supervisó más de 160 vendedores en las playas, mercados de artesanía, vendedores ambulantes, pequeños grupos de tiendas de recuerdos para turistas y hoteles en la costa septentrional de Jamaica, concretamente en Negril, Montego Bay y Ocho Rios, donde se vendían productos de concha de carey. Los artículos de concha de carey se vendían abiertamente, aunque en pequeñas cantidades. Entre otros artículos cabe señalar, pendientes (USD5-15), brazaletes (USD8), prendedores, pasadores, collares, peines (USD15), y otros artículos. Estos artículos estaban destinados a los turistas de América del Sur y del Norte y Europa. En una tienda en Montego Bay había a la venta una considerable cantidad de artículos de concha de carey adquiridos en uno de los negocios privados aún existentes en Jamaica que dispone de reservas de concha.

México

Aunque recientemente se ha comunicado la recoleción ilegal de algunas tortugas carey y otras tortugas, así como sus huevos en la Península de Yucatán, las playas de anidamiento más importantes se controlan regularmente y se estima que el nivel de recolección no es significativo (M. Garduño-Andrade, com. pers., 1999). De los 710 nidos de tortuga carey registrados en la Isla Holbox, 12 fueron objeto de actividades furtivas durante la temporada de 1999. Asimismo, en Celestún, en 1999, se recolectaron furtivamente 12 de los 433 nidos de tortuga carey, pese a que se trata de una cifra mínima ya que el control de las playas se inició al final de la temporada (E. Miranda, com. pers., 1999). En 1998, los nueve campos de conservación en el Estado de Campeche perdieron 104 (3,7%) de los 2.817 nidos de tortuga carey registrados, y 34 (5.1%) de los 670 nidos de tortuga verde. El año siguiente, se perdieron 306 (7,7%) de los 4.020 nidos registrados, de todas las especies, debido a la acción de los recolectores furtivos (INP/SEMARNAP, datos sin publicar, 1999).

También en fecha reciente se han registrado capturas de tortugas marinas, bien sea incidentales o bien por pescadores para compensar una escasa captura de las especies objeto de pesca. En general la carne es consumida por los propios pescadores o vendida a amigos. En ocasiones se vende en los mercados locales a clientes de confianza (V. Guzmán-Hernández, com. pers., 1999). En el Estado de Campeche, la carne se vendía recientemente a unos USD3,25/kg y los huevos entre USD0,15 y USD0,50 cada uno (V. Guzmán-Hernández, com. pers., 1999). A menudo las tortugas se matan rápidamente por su carne y la concha se tira al mar para eliminar pruebas (V. Guzmán-Hernández, com. pers., 1999).

En algunas zonas de Yucatán se ha registrado la venta de productos de concha de carey. Se comunicó la venta ilegal de productos de concha de carey en 1998-1999 en Isla Mujeres, Cozumel, Playa del Carmen y Cancun. Los vendedores de la Isla Mujeres comunicaron que la concha procedía de Quintana Roo y que era tallada por ellos mismos. Algunos talladores en Cancún señalaron que obtenían las conchas en Campeche (Cantu y Sanchez, 2000).

En diciembre de 1999, un investigador de TRAFFIC controló mercados y tiendas en Cuidad Carmen, Campeche, Mérida y en el aeropuerto de Mérida en la Península de Yucatán, así como en una pequeña zona de la Ciudad de México. Podían obtenerse los siguientes artículos: pendientes (USD5,40 a USD13.00), brazaletes (USD1,95-10,80), anillos (USD1,10-2,15), cuadros de fotografías (USD51,30), crucifijos, saleros, marcadores de libros (USD3), peines, bandas de pelo, prendedores.(USD3), joyeros (USD54), abridores de cartas, abanicos y púas de guitarra (USD5,40). En tres de las ocho tiendas existentes en el aeropuerto internacional de Mérida se vendían productos de carey.

Puerto Rico

Pese a la legislación de Puerto Rico, ha persistido una demanda constante aunque difícil de cuantificar de productos de tortuga marina, especialmente carne y huevos. Si bien es probable que la mayor parte de las capturas sean ocasionales o incidentales, algunas personas se dedican a la pesca específica de tortugas, capturándolas a mano, con redes o arpones (C. Diez, H. Horta, M. Rivera, com. pers., 1999). Según estos autores, en ocasiones se matan tortugas hembras en las playas de anidamiento para obtener su carne y huevos, y se ha registraddo una actividad de recolección furtiva en varias playas de la isla.

Aunque se carece de datos completos sobre la captura de tortugas marinas en Puerto Rico, se estima que cada año se cazan furtivamente entre 1.000 y 1.500 especímenes adultos, subadultos y juveniles para el consumo personal o para venderlas a los restaurantes, mercados o clientes de confianza (S. Rice, in litt., 2000). Se recolectan los huevos de todas las especies como alimento (C. Diez, com. pers., 1999; M. Rivera, com. pers., 1999). Investigadores en Humacao comunicaron que sin la presencia regular de patrullas en las playas es posible que se perdiesen todos los nidos debido a los recolectores furtivos (L. Montero-Acevedo, com. pers., 1999).

Varios investigadores señalaron que encontraron caparazones de tortuga carey en los últimos años. En 1999, se descubrieron siete caparazones de tortuga carey en una cueva en Mona Island (C. Diez, com. pers., 1999). En Humacao en 1999, un caparazón apareció en la orilla del mar y otra se encontró enterrada en la arena (L. Montero-Acevedo, com. pers., 1999). Asimismo, algunas personas comunicaron al Refugio Nacional de Vida Silvestre de Culebra la presencia de caparazones de tortuga carey en el fondo del mar (T. Tallevast, in litt., 1999). En cada uno de esos casos, los caparazones se encontraron intactos, sin la carne, lo que indica que los animales habían sido matados por su carne y que se había abandonado la concha, en un intento de evitar acciones judiciales.

En 1999, había un mercado negro constante organizado en gran medida para satisfacer demandas de determinados compradores (C. Carreon, C. Diez, L. Santiago y M. Rivera, com. pers., 1999). Los precios de la carne y los huevos comunicados a TRAFFIC oscilaban entre USD0,50-5,00/huevo y USD6-15/0,45 kg para la carne de todas las especies (C. Diez, H. Horta y L. Santiago, com. pers., 1999). Si bien en las cartas de los restaurantes no se ofrece tortugas desde el decenio de 1980, en ciertos establecimientos en las zonas costeras se ha ofrecido recientemente a usuarios específicos, en particular en Humacao, Fajardo, Lajas, Puerto Real, Joyuda y Mayaguez, donde el precio del filete de tortuga de mar es de aproximadamente USD25 (C. Carreon, C. Diez, S. Rice y M. Rivera, com. pers., 1999).

Es raro encontrar joyas de carey en Puerto Rico. En enero de 2000 se confiscaron joyas de carey en varias tiendas de San Juan que habían sido importadas de Indonesia (J. Picon, in litt., 2000).

Turks y Caicos

Si bien se desconoce con exactitud, las tortugas son objeto de captura en pequeño número para el mercado interno de carne, que se cocina en los hogares o restaurantes donde almuerza la población local. Se prefiere la tortuga verde, aunque también se comen las tortugas carey y boba. Los ecologístas han desplegado esfuerzos para erradicar la venta de carne de tortugas en hoteles y restaurantes frecuentados por los turistas. Hace cinco años se ofrecían caparazones a los turistas pero, en la actualidad es francamente raro que suceda. Se indica que los pescadores de la República Dominicana captura tortugas carey en Turks y Caicos; los locales describieron como se calentaba el caparazón y se extraían los escudos, que se enviaban posteriormente a la República Dominicana (M. Fulford-Gardiner, C. Inghram y M. Taylor com. pers., 2000).

Islas Vírgenes Estadounidenses

Pese a la legislación de protección en vigor en las Islas Vírgenes Estadounidenses, ha habido una demanda constante de carne y huevos de tortuga carey. Se ha registrado una mayor actividad furtiva en St. Croix que en otras islas, debido en parte a una economía deprimida y una gran población hispana, que conserva sus prácticas culturales de comer carne y huevos de tortuga (Eckert, 1989; M. Evans, C. Farchette y Z. Hillis-Starr, com. pers., 2000). Muchos de los furtivos buscan una fuente inmediata de dinero en efectivo, y a menudo han sido inculpados de otras violaciones como atracos y tráfico de armas y narcóticos. Los huevos se venden localmente a USD1 cada uno (M. Evans, com. pers., 2000).

Según Z. Hillis-Starr (com. pers., 2000), el único caso de recolección furtiva de huevos en Buck Island Reef National Monument en los últimos 13 años ocurrió cuando un petrolero de la República Dominicana encalló a proximidad del moumento durante el huracán Hugo en 1989 – se excavaron cinco nidos de tortuga carey cuando las patrullas cesaron temporalmente sus actividades.

La caza furtiva constituye una amenaza tradicional para los nidos de tortuga marina en las playas del punto más oriental de St. Croix (Mackay y Rebholz, 1996), con un tercio de los nidos habiendo sido excavados o explorados en la Bahía Jack a principios del decenio de 1990. En Sandy Point a menudo se capturan tortugas verdes y carey adultas, así como sus huevos, una vez terminadas las patrullas estacionales que duran toda la noche para vigilar la especie Leatherbacks Dermochelys coriacea (Boulon et al., 1996). En las playas de las Bahías Manchenil y Ha’penny también se registran tasas moderadas de recolección furtiva, debido al hecho de que carecen de protección y puede accederse a las mismas con extrema facilidad (J. Rebholz, com. pers., 2000). Se han encontrado conchas de carey vacías en las playas, lo que pone de relieve que los animales se capturaron únicamente por su carne (Z. Hillis-Starr, B. Kojis y A. Mackay, com. pers., 2000).

Una tendencia aparentemente nueva consiste en que residentes influyentes en St. Croix solicitan huevos de tortuga como una demostración de su estatuto personal y autoridad (M. Evans y C. Farchette, com. pers., 2000). En los últimos siete años, los precios de los huevos de tortuga pasaron de USD15 a USD55 la docena de huevos (M. Evans, com. pers., 2000).

Los pescados de Frenchtown, en St. Thomas, han capturado tradicionalmente tortugas y huevos y hoy en día aún los recolectan furtivamente de forma periódica (B. Kojis, com. pers., 2000), aunque con frecuencia viajan a las Islas Vírgenes Británicas para capturar tortugas (M. Evans, com. pers., 2000). También se sabe que los pescadores de las Islas Vírgenes Británicas cazan tortugas en St. John.

Sistema de reglamentaciÓn del comercio internacional

Desde que se incluyera en el Apéndice I de la CITES, el comercio internacional de la tortuga carey y de sus productos está prohibido, salvo que la transacción comercial se efectúe con fines no comerciales. Para realizar dicho comercio con fines no comerciales de conformidad con lo dispuesto en la CITES, es preciso contar con un permiso de importación válido, así como con un permiso de exportación o un certificado de reexportación válidos.

Los permisos de importación pueden concederse cuando a) la Autoridad Científica del país de importación ha concluido que la finalidad de la importación no será perjudicial para la supervivencia de la especie de que se trate; b) la Autoridad Científica o la Autoridad Administrativa está satisfecha de que el beneficiario propuesto de un espécimen vivo está debidamente equipado para acogerlo y cuidarlo; y c) la Autoridad Administrativa está convencida de que el espécimen no se utilizará con fines primordialmente comerciales.

Los permisos de exportación sólo pueden concederse cuando a) la Autoridad Científica del país de exportación ha concluido que dicha exportación no será perjudicial para la supervivencia de la especie; b) la Autoridad Administrativa está convencida de que el espécimen no se obtuvo en contravención de la legislación del país sobre la protección de la fauna y la flora; c) la Autoridad Administrativa está convencida de que cualquier espécimen vivo se acondicionará de manera que se reduzca al mínimo el riesgo de heridas, deterioro en su salud o maltrato; y d) en el caso de especies incluidas en el Apéndice I, la Autoridad Administrativa está convencida de que el país de importación del espécimen ha concedido un permiso de importación.

Sólo se concederán exenciones a las disposicioens precedentes teniendo en virtud de lo dispuesto en el Artículo VII de la CITES, y a la discreción de la Autoridad Administrativa si las leyes nacionales así lo permiten. Ésto se limita a los especímenes adquiridos antes de que la Convención entrara en vigor, para los artículos personales y bienes del hogar, o para especímenes criados en cautividad, según las definiciones adoptadas por la Conferencia de las Partes. La Autoridad Administrativa se encarga de evaluar si dichas exenciones se justifican caso por caso y de expedir la documentación apropiada.

Se insta a las Partes a observar la Convención, lo que significa, inter alia, el control nacional del comercio internacional legal de especies incluidas en los Apéndices de la CITES y la aplicación de todas las medidas encaminadas para erradicar cualquier comercio internacional ilegal en dichas especies.

Reservas

Los Estados Partes en la CITES pueden formular reservas (objeciones legales) respecto de las especies incluidas en los Apéndices de la CITES, en el momento de la adhesión de dicho Estado a la Convención, o durante los 90 días después de la adopción de una enmienda a los Apéndices. El Estado que formula una reserva se consideran como un Estado no Parte en la Convención respecto al comercio de dicha especie, o de las partes y derivados de la misma, hasta que se retire la reserva. No obstante, en la Resolución Conf. 4.25 (Gaborone, 1983) se recomienda que cualquier Parte que haya formulado una reserva respecto de la inclusión de una especie en el Apéndice I, o la transferencia de una especie del Apéndice II al Apéndice I, considere dicha especie como si estuviese incluida en el Apéndice II para todos los fines, incluso la documentación y el control. También se solicita a las Partes que hayan formulado reservas que mantengan registros estadísticos del comercio de la especie en cuestión e incluyan dichas estadísticas en sus informes anuales.

Propuestas para enmendar la inclusión de la tortuga carey en el Apéndice I

En la quinta reunión de la Conferencia de las Partes en la CITES (Buenos Aires, 1985), Indonesia y la República de las Seychelles proposieron la transferencia de sus poblaciones de tortuga carey al Apéndice II, pero ambas propuestas fueron rechazadas.

En la décima reunión de la Conferencia de las Partes (Harare, 1997), Cuba propuso la transferencia de su población de tortuga carey al Apéndice II, bajo ciertas condiciones. Tras acalorado debate, se presentó una propuesta revisada, en la que se establecía un cupo de exportación nulo para las conchas obtenidas en la captura tradicional y en los establecimientos de cría en granjas, pendiente de que se realizara un análisis de la situación en la 11a. reunión de la Conferencia de las Partes. Además, el número de huevos recolectados para la cría en granjas experimental se reduciría al 50% y un porcentaje de los ingresos de la venta de las reservas de conchas se destinaría a estudios sobre la tortuga carey, que se emprenderían conjuntamente con otros países de la región. Esta propuesta revisada se sometió a votación secreta y fue rechazada por 55 votos a favor, 49 en contra y siete abstensiones (TRAFFIC, 1997).

En la 11a. reunión de la Conferencia de las Partes en la CITES (Nairobi, abril de 2000), Cuba presentó dos propuestas, una de las cuales copatrocinada por Dominica, solicitando la transferencia al Apéndice II de las poblaciones de forrajeo de tortuga carey en sus aguas. Cuba retiró su propuesta copatrocinada para comercializar sus reservas de casi siete toneladas de concha de tortuga carey y de un cupo anual de hasta 500 tortugas carey, pero mantuvo su propuesta para vender en un único envío sus reservas de conchas de tortuga carey a Japón. La propuesta se sometió a un interminable debate antes de que fuese rechazada mediante votación secreta por un estrecho margen. Las Partes volvieron a abrir el debate sobre la propuesta de Cuba el último día de la reunión, en sesión plenaria, con una enmienda señalando que no se llevaría a cabo la transacción comercial hasta que el Comité Permanente de la CITES no hubiese examinado el sistema de control en vigor en Japón. Algunas Partes se opusieron a la propuesta, señalando que la tortuga carey es una especie migratoria y que una venta única podría incitar a otros países a almacenar conchas. La propuesta enmendada fue nuevamente rechazada por una diferencia mínima tras votación secreta (TRAFFIC, 2000).

SISTEMAS QUE REGLAMENTAN LA EXPLOTACIÓN Y COMERCIO NACIONAL
EN CIERTOS ESTADOS DEL CARIBE

En su mayor parte, el comercio internacional de tortugas marinas y sus productos está prohibido en cada uno de los 11 países/territorios en los que TRAFFIC realizó su análisis, en virtud del hecho de que son Partes en la CITES (solamente Haití no es Parte en la CITES, y pese a que los territorios no son Partes de derecho propio, tienen la responsabilidad de aplicar la CITES) y/o de que se haya promulgado legislación nacional prohibiendo la importación y la exportación.

Seis de los 11 países/territorios examinados por TRAFFIC - Bahamas, Cuba, Haití, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas y Turks y Caicos – autorizan una captura de tortugas marinas y, de éstos, sólo las Bahamas prohiben la captura de la tortuga carey. Ninguno de estos países/territorios autorizan la recolección de huevos o la captura de hembras nidificadoras de ninguna de las especies marinas. La utilización y el comercio nacional está reglamentado en todas ellas. Sólo Haití, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas y Turks y Caicos permiten actualmente la utilización nacional y la venta general de tortugas carey si se capturan durante la temporada de pesca con arreglo a la reglamentación en vigor.

La aplicación de los controles a la captura y el comercio varía considerablemente en la región. Las Bahamas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes Estadounidenses, Jamaica y Puerto Rico comunicaron casos de personas que habían sido acusadas de captura, posesión y/o comercio de tortugas carey. La República Dominicana señaló la falta de personal para controlar la venta de productos de concha de carey en el país.

Bahamas

Desde 1986, la tortuga carey goza de plena protección en las Bahamas. La tortuga verde y la tortuga boba pueden pescarse durante la temporada de pesca (1 de abril-31 de julio), siempre y cuando sus caparazones tengan el tamaño mínimo establecido (61 cm para las tortugas verdes y 76 cm para las tortugas bobas). Está prohibida la recolección de huevos y tortugas de todas las especies en las playas (Fisheries Resources [Jurisdiction and Conservation] Regulations, 3 March 1986). Las tortugas marinas del tamaño mínimo establecido y los productos de las mismas pueden poseerse y venderse en las Bahamas durante la temporada de pesca, pese a que está prohibida la posesión o comercio de las tortugas carey y sus productos. No se pueden poseer ni comercializar huevos de ninguna especie de tortuga marina. Bahamas autoriza ocasionalmente el comercio internacional de tortugas marinas y sus productos, como muestras de sangre, con fines científicos (M. Isaacs, com. pers., 1999).

Se sabe que un antiguo propietario de una fábrica (cerrada en 1987) que producía joyas de carey para el mercado nacional y la exportación dispone de una reserva privada de conchas de carey, pero se desconoce la cantidad. El Departamento de Pesca y la Autoridad Administrativa CITES están tratando de determinar el volumen de esta reserva (E. Phillips y M. Isaacs, com. pers., 1999).

Islas Vírgenes Británicas

Desde 1987, se autoriza la captura de tortugas verdes y carey de más de 9 kg durante cuatro meses al año, del 1 de diciembre al 31 de marzo (Turtles Ordinance Cap. 87 of 1959, en su forma enmendada en octubre de 1987). Está prohibida la recolección de huevos y tortugas de cualquier especie en las playas. Asimismo, tampoco pueden comercializarse o venderse huevos de cualquier especie de tortuga en ningún momento del año. Las tortugas marinas y su carne no pueden poseerse ni comercializarse durante la temporada de veda (1 de abril-30 de noviembre). En la Ordenanza de 1987 y la legislación subsidiaria (Notificación) de 1986 no se prohibe explícitamente la posesión, exposición o venta de otros productos de tortuga, como los carapazones, los artículos de concha y el aceite, y parece ser que su posesión, exposición y venta es legal a lo largo del año en las Islas Vírgenes Británicas. El comercio internacional de tortugas marinas y sus productos está prohibido desde 1976, cuando las siete especies de tortugas marinas se incluyeron como especies en peligro en el Anexo 1 de la Ley de Animales y Plantas en Peligro, Cap. 89 de 1976.

Islas Caimán

Desde 1987 hay una temporada de pesca (octubre hasta abril) para cazar tortugas verdes, carey y bobas de un tamaño mínimo (The Marine Conservation (Turtle Protection) Regulations). En las Islas Caimán sólo los pescadores tradicionales con licencia, que pescan para su consumo, pueden pescar tortugas con redes.

Cuba

Desde 1995 sólo pueden pescarse las tortugas carey, bobas y verdes en dos lugares, a saber, la Isla de los Pinos (Isla de la Juventud) en la zona pesquera B (sudoccidental) y en Nuevitas en la zona pesquera D (nororiental), del 1 de agosto al 30 de abril. Las tortugas deben tener como mínimo una longitud recta del caparazón de 65 cm. Pueden capturarse hasta 500 ejemplares. Está prohibida la recolección de huevos y crías recién eclosionadas, así como la destrucción de los nidos. También está prohibida la posesión, el uso y el comercio de tortugas marinas y sus productos por personas privadas.

El Gobierno de Cuba ha acumulado conchas de carey debidamente registradas que se han obtenido en el marco de su programa de capturas tradicionales desde 1993. En abril de 2000, las reservas cubanas ascendían aproximadamente a 6.900 kg.

República Dominicana

Desde 1989 está prohibida la captura, matanza, recolección y comercio de tortugas verdes, carey y bobas, así como sus huevos y partes (Decreto No. 317 de 1989; Decreto No. 34 de 1996).

Haití

En Haití pueden cazarse tortugas marinas excepto durante la temporada de veda que va de mayo a octubre. Se piensa que las tortugas carey, verdes, laúd y bobas anidan en el país. No pueden recolectarse huevos o hembras de tortugas marinas en las playas (Ley de Pesca de 27 de octubre de 1978). Sin contar con una licencia del Servicio de Pesca, la exportación de carne y conchas de tortugas marinas está prohibida desde 1978. Haití no es Parte en la CITES.

Jamaica

En Jamaica la captura de tortugas marinas es ilegal desde 1982, cuando se determinó que todas las tortugas marinas nativas eran especies protegidas con arreglo al Apéndice II de la Ley de Protección de la Vida Silvestre de 1945. Está prohibida la captura, posesión y venta de huevos de tortugas marinas. En 1974 se prohibió la exportación de conchas de tortugas marinas en bruto, en ausencia de una licencia. Desde 1982 está prohibida la posesión de cualesquiera de las tortugas marinas o de sus partes. Si bien las autoridades comunican que la venta y el comercio nacional e internacional de tortugas marinas y sus productos es ilegal (dada la prohibición sobre su posesión), no hay una disposición específica que prohíba la venta y el comercio de las mismas en el marco de la legislación en vigor, aparte de la mencionada prohibición de la venta de huevos.

Las autoridades jamaicanas son conscientes de la existencia de dos reservas en manos privadas cuyas cantidades se desconocen. Los investigadores de TRAFFIC visitaron a uno de los propietarios, el cual señaló que disponía de alrededor 1.365-1.590 kg de concha de carey que habían sido adquiridos antes de que se prohibiera la exportación de conchas en bruto en 1974. El propietario en cuestión dirige una fábrica que en el pasado exportaba conchas y hoy en día fabrica prismáticos y joyas para el mercado nacional. En 1990, el propietario de la segunda reserva solicitó exportar a Japón aproximadamente 2.727 kg de concha de carey, comunicando que las había ido acumulando desde 1982 procedentes de las Islas Caimán, Nicaragua y Jamaica.

México

En México, la captura de todas las tortugas marinas, el consumo, la venta o la exportación de las tortugas y sus productos se prohibió el 1 de mayo de 1990. Antes de esa fecha se habían promulgado varias prohibiciones parciales y totales desde principios del decenio de 1970 para las distintas especies. La captura de tortugas marinas en la costa atlántica se prohibió en 1973 y la captura de las tortugas carey en la costa del Pacífico en 1976.

Puerto Rico y las Islas Vírgenes Estadounidenses

La captura de tortugas marinas es ilegal en Puerto Rico y las Islas Vírgenes de Estados Unidos. La tortuga carey se protegió en 1973 al ser incluida como especie en peligro en la Ley de Especies Amenazadas de Estados Unidos. Así, pues, está prohibida la importación, exportación, venta interestatal, posesión, transporte o comercio de tortugas marinas ilegalmente capturadas.

Turks y Caicos

Pueden capturarse las tortugas carey y verdes que pesen al menos 9,1 kg, o tengan un caparazón de 51 cm de longitud (desde las escamas del cuello hasta las de la cola); las demás tortugas deben pesar al menos 9,1 kg (Reglamentación para la protección de la pesca, 1976).

Cuestiones sobre el comercio que deben examinarse en el futuro

Tendencias en la demanda

Es difícil estimar la demanda de productos de tortuga. No obstante, hay pruebas de una demanda local considerable y constante de carne, huevos de tortuga, así como sus conchas para fabricar adornos. El comercio de objetos curiosos en algunos Estados del área de distribución se mantiene activo y los productos locales acceden al mercado internacional por medio de los turistas. Dado que no se disponen de datos cuantitativos sobre el impacto colectivo de la demanda local de carne, huevos y conchas, es preciso evaluar dicha demanda.

La industria "bekko" se mantiene en actividad en Japón y funciona gracias a las reservas existentes. Sin duda esas reservas se agotarán, pero continuará la demanda de conchas de carey de origen legal, si existen. Es necesario lograr una comprensión amplia del mercado japonés y la industria "bekko" para poder evaluar posibles tendencias en la demanda japonesa y determinar las tendencia en el comercio ilegal.

Controles en los Estados consumidores

Es probable que cualquier reanudación del comercio internacional de productos de tortuga carey estará en función de la eficacia de los controles comerciales en los Estados consumidores. Por ejemplo, en la 11a. reunión de la Conferencia de las Partes en la CITES, en la propuesta final de Cuba relativa a la transferencia de su población de tortuga carey al Apéndice II, se señalaba que no se iniciaría el comercio hasta que el Comité Permanente de la CITES hubiese analizado los sistemas de control aplicables en Japón. Como anexo al presente documento se incluye un examen realizado por TRAFFIC sobre la situación actual de los controles de conchas de carey en Japón.

Posibilidades de cría en granjas/en ciclo cerrado

Se está llevando a cabo una experiencia de cría en granjas en Australia, y Cuba ha manifestado interés sobre el particular. En Japón se ha probado la cría en ciclo cerrado para ofrecer un abastecimiento de conchas a escala local. Estas opciones deben examinarse en el futuro.

Análisis de las repercusiones de la legislación regional en vigor sobre el comercio

Diversos tratados, convenciones y protocolos se aplican a la explotación, conservación y comercio de las tortugas marinas de la región del Gran Caribe. Es necesario evaluar las interacciones de estos instrumentos internacionales sobre el comercio.

Fomentar la capacidad de control del comercio en el Gran Caribe

Se ofrecen diversos enfoques en cuanto a los controles comerciales de la tortuga carey en el Gran Caribe. Es preciso determinar si los controles son eficaces y garantizar que se desarrolla la capacidad de todos los países y territorios en la región a un nivel que permita la adecuada ordenación y conservación de la tortuga carey.

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Anexo

Sistema de control del comercio de conchas de carey en Japón

TRAFFIC Asia Oriental - Japón

Introducción

En japonés los escudos individuales de concha de tortuga carey (Eretmochelys imbricata) se llaman "bekko". La artesanía bekko se introdujo en Japón procedente de China hace más de mil años, y la industria bekko japonesa se estableció durante el periodo Edo, hace 300 años. Históricamente, bekko se utilizaba para fabricar peines y adornos del pelo de la mujer, así como instrumentos musicales tradicionales. Los artesanos japoneses trabajan las placas dorsales, abdominales y laterales (Anon, 1991a).

A fin de lograr el efecto deseado en términos de color, forma y tamaño se seleccionan varias conchas y las placas individuales se fusionan para producir los diseños de color característicos del bekko (Anon., 2000). Esta fusión se logra mediante una combinación de calor, agua y presión, sin utilizar cola (Kaneko y Yamaoka, 1999). Una vez se ha logrado la forma básica, se tallan los diseños y se añaden otros materiales para producir los productos acabados (Milliken y Tokunaga, 1987).

Legislación, observancia y sanciones

Control del comercio internacional

Japón aplica la CITES mediante su Ley de transacciones en divisas y comercio exterior (FEFTL) y la Ley de aranceles aduaneros. Japón accedió a la CITES el 4 de noviembre de 1980, formulando una reserva sobre la tortuga carey. Esta reserva se retiró el 29 de julio de 1994 (Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI), Import Notice No.436, 20 de julio de 1994).

El cupo anual de importación de Japón para bekko fue de 30 t de 1980 a 1989; 20 t en 1990; y 7,5 t de agosto de 1991 a diciembre de 1992 (Anon, 1991b). Japón introdujo un cupo de importación nulo en enero de 1993 (Anon, 1993a). La importación y la exportación comercial de carey están prohibidas en virtud de la Ley de transacciones en divisas y comercio exterior, desde julio de 1994 (MITI, Import Annotation No.6-29, julio de 1994).

Con arreglo a la FEFTL, todas las importaciones o exportaciones de especímenes de especies incluidas en el Apéndice I de la CITES están sujetas a la presentación de un permiso CITES concedido por el MITI. La violación de esta ley se sanciona en el marco de la FEFTL y la Ley de aranceles aduaneros.

Control del comercio nacional de especímenes intactos

En Japón el comercio nacional de especímenes de especies incluidas en el Apéndice I de la CITES se controla en virtud de la Ley para la conservación de especies en peligro de fauna y flora silvestres (LCES), promulgada el 5 de junio de 1992. La LCES prohibe la venta, la transferencia y la exposición a la venta de especies incluidas en el Apéndice I de la CITES. La posesión no está cubierta por la LCES. La LCES de 1992 controla el comercio de especímenes de tortuga carey embalsamados, pero no los caparazones o las placas individuales de la concha.

El 29 de junio de 1994, se enmendó la LCES para abarcar ciertas partes y derivados, entre otros, el marfil, las pieles de varanos y el bekko (Amended LCES, Law No.52). Esta enmienda entro en vigor el 28 de junio de 1995. En virtud de la enmienda, los caparazones completos de tortuga carey están cubiertos por la LCES.

En el Artículo 12 de la LCES se prohibe la venta, la transferencia y la exposición a la venta de tortugas carey embalsamadas y caparazones de carey, aunque con arreglo al Artículo 20, las conchas enteras de carey que fueron importadas legalmente antes de que se retirase la reserva y que habían sido registradas pueden comercializarse nacionalmente.

La LCES pone de relieve un sistema de tarjetas de registro para tortugas carey embalsamadas y para los caparazones enteros. Los comerciantes que poseen tortugas embalsamadas registradas y caparazones enteros deben estar en posesión de una tarjeta de registro para cada espécimen. Se prepara una tarjeta individual para cada espécimen. Las tarjetas de registro son expedidas por el Director General de la Organización de Medio Ambiente (EA). En virtud del Artículo 22 de la LCES, la venta de tortugas embalsamadas, de caparazones enteros o de placas de conchas enteras registradas debe señalarse y debe devolverse la tarjeta al Director General de la EA en el plazo de 30 días. La información se registra en una base de datos mantenida por el Centro de Investigación de la Vida Silvestre de Japón, bajo la jurisdicción de la EA.

La violación del sistema de registro puede acarrear multas de hasta 1 millón de JPY (unos USD9.800 en 2000) o un año de prisión (Artículo 58). El derecho de inscripción de cada espécimen de tortuga embalsamado o caparazón entero es de USD25,50. Este sistema se aplica a todas las especies de tortugas marinas (Cuadro 5 de la Orden 240 del Consejo de Ministros).

Control del comercio nacional de bekko

Registro de los comerciantes

En el marco de la LCES, los que participan en la venta de material de bekko en bruto (sin incluir los caparazones enteros o las tortugas embalsamadas), a saber, los importadores, frabricantes y vendedores al por mayor (quedan excluidos los vendedores al por menor) deben registrarse ante el Director General de la EA y el MITI. Estas personas deben indicar su nombre, dirección, los tipos de artículos comercializados y la fecha en que comenzaron a comercializar en materiales de bekko en bruto (Artículo 33-2).

Con arreglo al Artículo 33-3 de la LCES, los comerciantes registrados deben mantener registro detallado sobre los materiales de bekko en bruto comercializados, incluyendo la siguiente información para cada transacción de bekko:

1) la fecha de la transacción;

2) si se trata de tortugas embalsamadas, el número de la tarjeta de registro del espécimen;

3) el nombre y la dirección de la empresa;

4) la cantidad de material de bekko en bruto comprado o vendido, por partes de la concha (dorsal, abdominal y lateral);

5) la cantidad total restante en reserva.

Los comerciantes deben mantener registro del material en bruto, es decir, únicamente escudos o conchas. No es preciso que mantengan registro de las ventas y transacciones de productos acabados (Anon, 1995).

Cada comerciante de bekko registrado debe mantener un libro de contabilidad durante cinco años y debe presentar información sobre las ventas a solicitud de los funcionarios del MITI y el Director General de la EA (Artículo 33-5). La información que figura en los libros de contabilidad de los comerciantes no se compila en una base de datos electrónica.

Con arreglo al Artículo 59 de la LCES, los comerciantes de bekko que no se registran ante las instancias gubernamentales pueden ser objeto de multas de hasta un máximo de USD4.900. Entre las sanciones aplicables por no mantener registros o incluir información falsa en los libros de contabilidad cabe señalar la suspensión del negocio hasta tres meses (Artículo 33-4). Si un comerciante no acata el Artículo 33-4, la pena es la prisión por un periodo no superior a los seis meses o una multa que no sobrepasará los USD4.900 (Artículo 59). La falta de presentar informes sobre el comercio de bekko puede sancionarse con una multa de hasta USD1.960, al igual que el negarse a que los inspectores gubernamentales realizen inspecciones en el acto (Artículo 62).

Aunque en la LCES no se estipula un calendario fijo de presentación de informes, normalmente el MITI requiere que los comerciantes registrados proporcionen copia del libro de contabilidad completo una vez al año. En caso necesario, el MITI puede solicitar que se presenten informes con mayor frecuencia (MITI Official, in litt., a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 21 de marzo de 2000).

En diciembre de 1999 había 234 comerciantes registrados de bekko (MITI Official, in litt., a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 13 de enero de 2000), en comparación con los 243 comerciantes registrados en julio de 1995 (Kiyono, 1995).

Registro de las reservas

Especímenes embalsamados y caparazones

En diciembre de 1999 el número de caparazones de carey enteros registrados era cero, mientras que había 135 tortugas marinas embalsamadas (MITI Official, in litt., a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 13 de enero de 2000). Mediante el sistema de tarjetas de registro, los comerciantes o los individuos registrados deben informar sobre las tortugas marinas por orden y no por especie. En consecuencia, mediante el sistema de tarjetas de registro no es posible identificar las tortugas marinas embalsamadas a nivel de especie. Según un representante de la industria, hoy día es raro que los especímenes de tortuga carey embalsamados, utilizados principalmente como decoración de los muros, se desmantelen para utilizarlos como material en bruto para la artesanía bekko (S. Terauchi, Asociación Japonesa de Bekko, com. pers. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, enero de 2000).

Bekko

La legislación nacional exige que todas las personas que deseen comercializar en bekko, excluidos los productos acabados, se registren ante el MITI y la EA, y declaren las reservas de bekko. En julio de 1998 los comerciantes registrados declararón reservas por un total de 102,73 t (MITI Official, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 13 de enero de 2000), en comparación con las 188,4 t en julio de 1995 (Kiyono, 1995). En estas cifras no se incluyen ni los caparazones enteros ni las tortugas embalsamadas.

Control de la pesca nacional

Japón se encuentra en la parte septentrional del área de distribución de la tortuga carey en el Pacífico y la especie anida en las playas de las islas sudorientales de Japón, en las Islas Yaeyama (Organización de Pesca de Japón, 1994). La legislación pesquera de Japón reglamenta la pesca en los mares costeros japoneses y autoriza a las prefecturas a establecer reglamentación de ajuste de la pesca marina (Y. Kaneda, 1995). Actualmente, los mares costeros de Japón se dividen en 66 zonas administrativas. Con arreglo a la reglamentación de ajuste de la pesca, está prohibida la captura, la venta o la posesión de tortugas marinas en nueve de esas zonas administrativas (Organización de Pesca de Japón, 1998).

No obstante, en algunas zonas se autoriza la captura por pescadores comerciales con licencia, así como con fines científicos y actividades de cría en cautividad. Las prefecturas de Okinawa y Kagoshima establecen cupos de captura para las tortugas carey. El cupo total combinado fue de 78 especímenes anualmente de 1995 a 1998. El cupo anual combinado real fue de 51 en 1995, 70 en 1996, 64 en 1997 y 47 en 1998 (Prefactura de Okinawa, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 25 de febrero de 2000; Prefectura de Kagoshima in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 28 de febrero de 2000).

Posible control de la importación en el futuro

En la declaración justificativa de la propuesta de Cuba para transferir del Apéndice I al Apéndice II la población caribeña de tortuga carey que habita en aguas cubanas (Propuestas 11.40 y 11.41), se decía que si se aprobaba la propuesta, deberían modificarse las restricciones a la importación en Japón para autorizar la importación de 6,9 t de material de bekko en bruto (extraido de la sección 4.1.3 de la propuesta 11.40, Manejo de la concha en el país importador). El gobierno, en colaboración con la Asociación de Bekko de Japón (JBA), se comprometerá a marcar todas las conchas nuevamente importadas de Cuba con un sello o etiqueta no reutilizable (MITI Official, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 21 de marzo de 2000).

Esto permitiría distinguir entre las placas de conchas importadas de Cuba de las importadas de otros Estados del área de distribución. Sin embargo, no sería posible distinguir el origen del bekko una vez procesado o a nivel de venta al por menor. Por el momento, el gobierno no ha previsto introducir nueva reglamentación de control del comercio nacional en Japón.

Análisis de las estadísticas del servicio de aduanas de Japón

En las estadísticas del servicio de aduanas de Japón se han registrado los datos relativos a la importación de conchas de carey desde 1950. Las importaciones alcanzaron su momento más álgido en 1951 con 177.181 kg. De 1957 a 1978, las importaciones en Japón oscilaron entre 10.000 kg y 43.000 kg (Estadísticas de los servicios de aduanas de Japón, 1957-1978). Las importaciones entre 1970 y 1979 fueron en promedio de unos 38.700 kg al año. En 1973 y 1979, las importaciones fueron elevadísismas con 73.206 kg y 63.555 kg respectivamente (Fig.1). El repentino aumento en 1973 fue debido al temor de que la CITES impusiese restricciones al comercio. El aumento de 1979 correspondió a la entrada en vigor de la CITES en Japón (Milliken y Tokunaga, 1987).

El cupo de importación anual de Japón para materiales en bruto de bekko fue de 30 t de 1980 a 1989; 20 t en 1990 y 7,5 t de agosto de 1991 a diciembre de 1992. Japón estableció un cupo de importación nulo en enero de 1993 (Anon, 1993a). De 1993 a 1995 no se registró ninguna importación. En 1996 Japón enmendó su Código de Aduanas para incluir "conchas de tortuga carey y residuos de las mismas " en la categoría "otros" bajo el apartado general de marfil, concha de tortuga, ballenas con barba y pelos de la barba de ballena, cuernos, astas, pezuñas, uñas, garras y picos (HS Code: 050790090) (Anon, 1999).

Las fuentes de las importaciones de bekko en Japón antes de 1993 eran países de América Latina y el Caribe, de Asia, de África Oriental, de Oceanía y de la región del Pacífico. De 1970 a 1979, Panamá, Indonesia y Cuba fueron los principales países exportadores. De 1980 a 1992, Cuba, las Islas Salomón y Jamaica fueron los principales países exportadores.

 

Figura 1 Importación de concha de carey 1950-1998

Fuente: Estadísticas de los servicios de aduanas de Japón 1950-1998

La industria de artesanía de conchas de tortuga carey

La industria

Como ya se ha indicado, con arreglo a la LCES, los que participan en la venta de material de bekko en bruto (sin incluir los caparazones enteros o las tortugas embalsamadas), a saber, los importadores, frabricantes y vendedores al por mayor (quedan excluidos los vendedores al por menor) deben registrarse ante las instancias gubernamentales. En diciembre de 1999, 234 compañías, fabricantes y vendedores al por mayor de conchas se registraron ante el MITI y la EA (MITI Official, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 13 de enero de 2000).

En 1992 se estableció la Asociación de Bekko de Japón (JBA), bajo la jurisdicción del MITI. La membrecía en la JBA es voluntaria. La JBA cuenta con 108 miembros oficiales y 46 miembros "complementarios" en 1998. Los miembros oficiales son miembros de las seis asociaciones industriales de concha de tortuga. Los miembros complementarios son principalmente artesanos y vendedores al por menor. La mayoría de los miembros de la JBA están registrados ante el gobierno, pero los venderores al por menor no tienen la obligación de hacerlo (S. Terauchi, JBA, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 12 de enero de 2000). Las seis asociaciones industriales de concha de tortuga incluidas en la JBA son: Tokyo Bekko Crafting Association, East Japan Sea Turtle Shell Association (ubicada en Tokyo), Tokyo Articles Fourth Division, Nagasaki Bekko Commerce and Industry Association, Nagasaki Bekko Ornaments Association, y Nagasaki Hawksbill and Amber Association (Anon, 1998).

Cuadro 1 Miembros de la JBA por año y región

Año

Región

Tokyo

Nagasaki

Osaka

Total

1992

78

56

14

148

1998

69

39

0

108

Fuente: S. Terauchi, JBA

El número de miembros de la JBA disminuyó de 148 en 1992 a 108 en 1998. La Asociación de Osaka cerró sus puertas hace cuatro años (S.Terauchi, JBA, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 12 de enero de 2000).

Valores y cantidades de producción

La JBA proporciona los valores de producción para el mercado nacional de todos los productos manufacturados de carey para toda la industria, que se presentan en el Cuadro 2.

Cuadro 2 Valores de producción de la industria para 1991-1996 (JPY, USD)

Año

Valor en JPY

Valor en USD*

Número de comerciantes

1991

6 678 000 000

65 470 588

290

1992

4 493 000 000

44 049 019

284

1993

2 646 000 000

25 941 176

270

1994

1 869 000 000

18 323 529

270

1995

1 993 000 000

19 539 215

250

1996

2 181 000 000

21 382 352

238

Fuente: S. Terauchi, JBA, 24 de junio de 1998

* El tipo de cambio utilizado fue el cambio medio para 1999 de JPY 102: USD1.

Según la JBA (1998), 53,5% del valor de los productos de concha tallados correspondía a los accesorios para la mujer tales como anillos, collares, pendientes y broches; el 27,4% de los artículos para hombre como alfileres de corbata, monturas de gafas, hebillas, bastones y gemelos (S. Terauchi, JBA, in litt a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 16 de octubre de 1998). Las obras de arte como aves talladas, marcos con tallas florales o emblemas decorativos constituyen el 10,0% del valor de los productos trabajados, y los accesorios para la vestimenta tradicional japonesa como alfileres de pecho, sujetadores de pelo ornamentales y utensilios utilizados en la ceremonia tradicional del té representan el 9,1% (Terauchi, JBA, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 16 de octubre de 1998).

Distribución de conchas en bruto y productos de concha

Placas de concha en bruto

Antes de 1993 las placas de concha de tortuga carey en bruto se importaban de los Estados del área de distribución mediante empresas comerciales, comerciantes al por mayor, importantes compañías de productos de concha y/o asociaciones industriales (Anon, 1993b). Los miembros de la JBA organizaban subastas de placas de concha en bruto una vez al mes (S. Terauchi, JBA, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 12 de enero de 2000).

El valor de las placas de concha en bruto se determina por el tipo de placa, el color y el país de origen (Estado del área de distribución), etc. Hay tres tipos de placas de concha en bruto: dorsales; abdominales y laterales. Las placas abdominales alcanzan un valor superior al de las demás placas, debido a su color parecido al ambar. El precio de las placas en bruto oscilan entre USD294 y USD1.470 el kg. (S.Terauchi, JBA, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 12 de enero de 2000). El precio medio de la concha en bruto procedente de Cuba es de USD490 por kg (S.Terauchi, JBA, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 12 de enero 2000).

Sobre la base de la red de distribución de fabricantes y comerciantes al por menor en Nagasaki, en la Figura 2 se muestran las vías de distribución del material en bruto y de los productos acabados, como sigue:

· Comercio entre fabricantes y comerciantes al por menor, fabricantes independientes y comerciantes al por menor en Nagasaki y comerciantes al por mayor en Tokyo;

· Comercio entre comerciantes al por mayor en Tokyo y fabricantes independientes y comerciantes al por menor en Nagasaki;

· Comercio entre comerciantes al por mayor/por menor en Nagasaki y los consumidores locales y visitantes en Nagasaki (NPEDRID, 1993).

 

Figura 2 Distribución de materiales de concha en bruto y productos acabados

Productos de concha

En la prefectura de Nagasaki los consumidores locales y los turistas compran directamente los productos de concha a los fabricantes y comerciantes al por menor. Asimismo, los productos se venden a las tiendas de recuerdos y hoteles en Nagasaki, y a los comerciantes al por mayor en Tokyo (Anon, 1993b).

Comercio ilegal de E. imbricata en Japón

Entre 1994 y 1999 se comunicaron siete casos de comercio ilegal de placas de concha de carey. La mayoría de las conchas confiscadas fueron destruidas, aunque se conservaron algunas de ellas para fines de investigación (MITI Official, in litt., a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 21 de marzo de 2000).

· En enero de 1994, los funcionarios de aduanas confiscaron 24 kg de placas de concha en bruto en el aeropuerto internacional de Narita. Dos individuos, un comerciante al por menor y un fabricante de concha de carey, ambos de Nagasaki, habían comprado las placas en la República Dominicana y las había transportado a través del aeropuerto internacional de Madrid, España. Habían ocultado las placas en sus maletas (Chiba prefecture Police Office, in litt, a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 8 de febrero de 1994).

· En marzo de 1994, los funcionarios de aduanas confiscaron 587 kg de placas de concha en bruto en el aeropuerto de Itami en Osaka. Un comerciante había comprado las placas en la República Dominicana y las había enviado ilegalmente por avión junto con un cargamento de cuernos y pezuñas de ganado (Mainichi Newspaper, 22 de junio de 1994).

· En agosto de 1995, los funcionarios de aduanas confiscaron 2.701 kg de placas de concha en bruto en el puerto marítimo de Osaka. Un comerciante fue arrestado posteriormente en 1997. El comerciante había intentado importar ilegalmente la mercancía desde Indonesia (Aduana de Osaka, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 11 de marzo de 1997).

· En marzo de 1996, los funcionarios de aduanas confiscaron 115 kg de placas de concha en bruto en el aeropuerto internacional de Narita procedentes de Singapur (Chiba Prefecture Police Office, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, agosto de 1996). Las placas estaban divididas en piezas, empaquetadas en cinco maletas y transportadas por un correo (Nikkei Newspaper, 14 April 1996). Posteriormente, se arrestó a la persona que había contratado al correo. El comerciante era el mismo que había intentado importar ilegalmente placas en marzo de 1994.

· En agosto de 1997, los funcionarios de aduanas confiscaron 31,5 kg de placas de concha en bruto en el aeropuerto internacional Kansai (Osaka). Se arrestó al individuo, que había comprado las conchas en Singapur y trataba de importarlas ilegalmente (Kansai Airport Customs, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 12 de septiembre de 1997).

· En abril de 1998, los funcionarios de aduanas confiscaron 119,6 kg de placas de concha en bruto en el aeropuerto internacional Narita. Se arrestaron cuatro personas; dos nacionales de Singapur y un comerciante al por mayor de bekko y su hijo de Nagasaki. El principal contrabandista era el comerciante de bekko. Había comprado la conchas en Singapur (Narita Airport Customs, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 3 de junio de 1998).

· En septiembre de 1998, los funcionarios de aduanas confiscaron 65,7 kg de plachas de concha en bruto en el aeropuerto Nagoya. Se arrestaron cinco japoneses. Uno de ellos, residente en Nagasaki, había comprado las conchas en Singapur y había solicitado a los otros que las introdujeran en Japón (Nagoya Airport Customs, in litt. a TRAFFIC Asia Oriental - Japón, 28 de septiembre de 1998). Según un periódico local, había introducido conchas en Japón en más de diez ocasiones (Chunichi Newspaper, 29 de septiembre de 1998).

Cuadro 3 Resumen de las confiscaciones entre 1994-1998 (Unidad = kg)

Fecha

Kg

Lugar del decomiso

País de export.

Enero, 1994

24

Aeropuerto Int. Narita

República Dominicana

Marzo, 1994

587

Aeropuerto Osaka

República Dominicana

Agosto, 1995

2 701

Puerto marít. Osaka

Indonesia

Marzo, 1996

115

Aeropuerto Int. Narita

Singapur

Agosto, 1997

31.5

Aeropuerto Int. Kansai

Singapur

Abril, 1998

119.6

Aeropuerto Int. Narita

Singapur

Septiembre, 1998

65.7

Aeropuerto Nagoya

Singapur

Referencias

Anon. (1991a). Regional Industry Development Overview. Nagasaki Prefecture Economics Division, Japan. pp 17-31

Anon. (1991b). Trade in Hawksbill Sea Turtles. The Ministry of International Trade and Industry, Japan.

Anon. (1993a). TRAFFIC Newsletter Vol.8 No.3, TRAFFIC EAST ASIA-Japan, Japan.

Anon. (1993b). Nagasaki Prefecture Product Guidebook. Nagasaki Prefecture Economics Division Regional Industry Development Section, Japan.pg.62

Anon. (1995). The Guidance of Registration Application. The Ministry of International Trade and Industry, Japan.

Anon. (1998). Bekko Association News vol. 27, The Japan Bekko Association, Japan.

Anon. (1999). Customs Tariff Schedules of Japan. Japan Tariff Association, Japan. 992pp

Anon. (2000). Bekko Craft in Japan, Japan Bekko Association, Japan.

Kamesaki, N. (1994). The Report of Japanese Threatened Species of Aquatic Wildlife. Japan Fishery Agency, Japan. pp 479-491

Kaneda, Y. (1995), Fisheries and Fishing Methods of Japan. Seizando, Japan. pp 194-200

Kaneko, Y. and Yamaoka, H. (1999). Traditional Use and Conservation of Hawksbill Turtles: From a Japanese Industry’s Perspective, Japan.

Kiyono, H. (1995).TRAFFIC Japan Newsletter vol.11 No.1, TRAFFIC EAST ASIA-Japan, Japan.

Milliken, T. and Tokunaga, H. (1987). The Japanese Sea Turtle Trade, TRAFFIC Japan, Japan. pp 10-13

Yamamoto, K. (1981). Bekko Industry Survey. Nagasaki Professional University, former Nagasaki Professional University of International Economics Prefecture University, Japan. pp 21-31

 

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