Observaciones del Secretario General de la CITES sobre la destrucción de marfil de elefante confiscado en Colombo (Sri Lanka)

John E. Scanlon, Secretario General de la CITES

26 de enero de 2016

 

Dignatarios religiosos

Excmo. Sr. Gamini  Jayawickrema  Perera, Ministro de Desarrollo Sostenible y Vida Silvestre 

Excmo. Sr. Ravi Karunanayake, Ministro de Finanzas

Ministros del Gabinete, Ministros de Estado, Viceministros, parlamentarios, diplomáticos, invitados distinguidos, señoras y señores, queridos niños.

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Quisiera expresar mi más sincero agradecimiento al Sr. Presidente Maithripala Sirisena por invitarme a presenciar hoy en Colombo la destrucción de 359 piezas confiscadas de marfil de elefante africano, cuyo peso alcanza los 1.529 kg.

Durante los últimos 24 meses, hemos visto a países de África, Asia Oriental y Sudoriental, Europa, Oriente Medio y América del Norte destruir existencias de marfil de elefante decomisado y confiscado por haber sido comercializado ilícitamente.

El acto del día de hoy es la primera destrucción de marfil confiscado en Asia Meridional. También es la primera vez que en un evento de estas características se incluye una ceremonia religiosa en honor a los elefantes muertos, lo cual hace de él una ocasión verdaderamente única y notable.

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En la 16ª reunión de la Conferencia de las Partes en la CITES, celebrada en Bangkok en marzo de 2013 (CoP16), las Partes en la CITES coincidieron en la necesidad de actuar con resolución para poner fin a las alarmantes tendencias de la caza furtiva y el contrabando, en particular en relación con el elefante africano.

Desde entonces, estas decisiones han sido llevadas adelante con urgencia por las Partes en la CITES, el Comité Permanente de la CITES y muchos otros, y actualmente existe una iniciativa mundial colectiva para combatir el tráfico ilícito de fauna y flora silvestres.

El importante acto que tiene lugar hoy, que cuenta con la presencia de Ministros, parlamentarios y diplomáticos, sirve para crear conciencia a nivel local, nacional y mundial sobre los efectos devastadores del comercio ilícito de marfil de elefante, a la vez que muestra la determinación inquebrantable de Sri Lanka y la comunidad mundial para erradicarlo.

Es también un gusto ver a tantos escolares aquí hoy, puesto que la protección de la vida silvestre del planeta es una responsabilidad intergeneracional.

Y el acto de hoy se celebra justo seis meses después de que los Estados Miembros de la ONU aprobaran la primera resolución específica sobre ‘Luchar contra el tráfico ilícito de flora y fauna silvestres’ y tres meses después de aprobarse los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que incluyen dos objetivos específicos para hacer frente al tráfico ilícito de especies de fauna y flora silvestres.

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La comunidad internacional ha reconocido que el tráfico ilícito de fauna y flora silvestres no solo está afectando gravemente al elefante africano, y a otras especies de animales y plantas silvestres, sino que también plantea una amenaza a las personas y sus medios de vida – así como a la economía nacional y, en algunos casos, a la seguridad nacional y regional.

El tráfico debe terminar y la comunidad internacional está demostrando cada vez más determinación para erradicarlo, como quedó claro hace dos semanas en la 66ª reunión del Comité Permanente de la CITES, celebrada en Ginebra, donde el Excmo. Sr. Ministro Gamini Jayawickrema Perera encabezó la delegación de Sri Lanka.

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Distinguidos invitados, Sri Lanka fue el primer país en solicitar el despliegue de un Equipo de apoyo para incidentes relacionados con las especies silvestres(WIST) en el ámbito del Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre (ICCWC), en respuesta a una Decisión de la CITES adoptada en Bangkok in 2013.

El WIST, que fue dirigido por nuestros reconocidos colegas de INTERPOL(para ICCWC), recogió muestras de ADN de 359 colmillos de elefante confiscados en Colombo por las autoridades aduaneras de Sri Lanka, tras recibir información de la Organización Mundial de Aduanas. Es este contrabando el que hoy se está destruyendo.

Las muestras de ADN recogidas por el WIST, a través de INTERPOL, representan un ejemplo de práctica óptima, y lo que se ha hecho aquí en Sri Lanka servirá para que otros garanticen la recolección de muestras del marfil decomisado y confiscado antes de proceder a su destrucción.

Estas muestras1han permitido a las autoridades nacionales determinar el origen del marfil decomisado a través del uso de tecnología forense. La identificación del origen del marfil decomisado es vital para idear respuestas e intervenciones eficaces de observancia de la legislación a lo largo de toda la cadena del delito, desde los países de origen y tránsito hasta los países de destino.

Los resultados del análisis forense de las muestras extraídas en Sri Lanka nos permiten saber que este marfil proviene en su mayoría de Tanzanía y del norte de Mozambique. Gracias a la buena labor de las autoridades del país, también sabemos que los Emiratos Árabes Unidos iban a ser su destino, pasando antes por Kenya y Sri Lanka, donde fue decomisado.

Nunca llegó a su destino final y quisiéramos, respetuosamente, felicitar a Sri Lanka, a sus autoridades nacionales y a sus asociados por sus extraordinarios esfuerzos que permitieron detectar el contrabando durante su tránsito.

La labor de Sri Lanka, como Estado de tránsito, a la hora de interceptar el marfil comercializado ilícitamente, así como otras especies y productos silvestres comercializados de manera ilícita, está ayudando a combatir estos graves delitos y, por ende, a proteger preciados bienes silvestres de África y de otros sitios.

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Distinguidos invitados, la destrucción del marfil de elefante confiscado que se realiza hoy en Colombo no pondrá fin, por sí misma, al comercio ilícito de este producto.

Sin embargo, es un modo de garantizar que nadie jamás se beneficiará de este contrabando y, al combinar esta medida con el decomiso del marfil y el enjuiciamiento y la condena de los delincuentes, se envía un mensaje muy poderoso de que Sri Lanka no tolera ni tolerará este comercio ilícito y de que los comerciantes que operan en la ilegalidad se expondrán a partir de ahora a grandes riesgos en toda la cadena de suministro ilícita – ya sea en los Estados de origen, tránsito o destino.

El acto de hoy es también una oportunidad de advertir públicamente a aquellos que comercian marfil de elefante ilegalmente que la edad y el origen de su contrabando pueden ahora determinarse fácilmente a través del uso de las técnicas forenses modernas, lo cual hace más probable el enjuiciamiento y las condenas.

El comercio ilícito de marfil está pasando de ser una actividad de bajo riesgo y elevadas ganancias a una de alto riesgo y reducidas ganancias, y el acto de hoy constituye una clara señal de que el marfil de elefante comercializado de manera ilícita no tendrá ningún valor comercial en el futuro.

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Distinguidos invitados, lo que reconocieron todas las Partes en la CITES cuando se reunieron por última vez en Bangkok en 2013 es aún más pertinente hoy en día: para revertir las preocupantes tendencias de la caza furtiva de elefantes y el contrabando de marfil hace falta un esfuerzo internacional colectivo y sostenido a lo largo de toda la cadena de suministro ilícita, haciendo frente tanto a la oferta como a la demanda.

El acto de hoy, que coincide convenientemente con el Día Internacional de la Aduana, servirá para seguir concienciando al público acerca de los efectos devastadores del comercio ilícito de marfil de elefante y de otras modalidades de comercio ilícito de especies silvestres, así como sobre los importantes esfuerzos emprendidos para combatirlo.

Agradecemos muy sinceramente al Excmo. Sr. Presidente por demostrar la clara determinación de Sri Lanka para poner fin a la caza furtiva de elefantes y al contrabando de marfil, así como a otros graves delitos contra la vida silvestre, a través del acto público de gran trascendencia que se celebra hoy.

Durante el transcurso de mi visita a Sri Lanka esta semana, he tenido la oportunidad de reunirme con muchos Ministros, altos funcionarios y miembros de la sociedad civil y he percibido un fuerte y renovado sentido de compromiso con la vida silvestre, la lucha contra el tráfico ilícito de especies silvestres y la CITES, lo cual agradecemos enormemente.

Ha sido un gran honor para mí haber sido invitado a participar en el acto del día de hoy.

Gracias.

 

Fotos del evento

Nota para los lectores:

Tomando como guía lo dispuesto en las Resoluciones de la CITES, el marfil de elefante comercializado ilícitamente y confiscado debería restringirse a cuatro usos únicamente, a saber, “fines científicos, educativos, de aplicación o de identificación bona fide”. Cuando lo anterior no es factible, la Resolución prevé dos opciones: o bien almacenarlo o bien destruirlo.

El Secretario General no aconseja ni desaconseja a ningún país (como Estados Partes en la CITES) elegir entre una opción o la otra, sino que compete a cada país determinarlo.

Ahora bien, cuando un país, como Sri Lanka, toma la decisión de destruir públicamente sus existencias de marfil de elefante confiscadas, el Secretario General lo ve como una oportunidad única para atraer la atención del público sobre la escala, la naturaleza y las consecuencias de los graves delitos que se esconden detrás de estas confiscaciones y como un acto disuasorio del comercio ilícito.

El reconocimiento de que los delitos contra las especies silvestres son delitos graves recibió mayor impulso gracias a la Declaración de Doha, recientemente adoptada en el Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal de 2015, y a la aprobación de la primera resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Lucha contra el tráfico ilícito de flora y fauna silvestres.

En los últimos 24 meses, hemos visto cómo Bélgica, el Chad, China, los Emiratos Árabes Unidos, los Estados Unidos de América, Etiopía, Filipinas, Francia, el Gabón, Kenya, Mozambique, Hong Kong (China), la República del Congo y Tailandia destruyeron existencias de marfil de elefante ilícitamente comercializado que habían sido decomisadas y confiscadas.

Para más información, véase:



[1] Las muestras extraídas fueron enviadas para su análisis al Centro para la Conservación Biológica de la Universidad de Washington en los Estados Unidos para un análisis de ADN – a fin de determinar el origen del marfil – y al Organismo Federal Alemán para la Conservación de la Naturaleza para un análisis químico de isótopos para determinar la edad del marfil.