Observaciones del Secretario General de la CITES sobre la primera destrucción de marfil de elefante confiscado en los Emiratos Árabes Unidos

Observaciones del Secretario General de la CITES sobre la primera destrucción

de marfil de elefante confiscado en los Emiratos Árabes Unidos

John E. Scanlon, Secretario General de la CITES

29 de abril de 2015

Ministerio de Medioambiente y Agua de los Emiratos Árabes Unidos, que sirve de Autoridad Administrativa de la CITES.

La municipalidad de Dubai, junto con el Organismo de Medio Ambiente – Abu Dhabi, que sirve de Autoridad Científica de la CITES.

Distinguidos invitados, damas y caballeros:

Quisiera expresar mi sincero agradecimiento al Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos y a la Minicipalidad de Dubai por invitarme a presenciar la destrucción de más de 10 toneladas de marfil de elefante confiscado y lamento no poder estar en Dubai en persona.

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A pesar de los considerables esfuerzos por combatir los delitos contra la vida silvestre, estos aún representan un problema importante a escala mundial. La caza furtiva de los elefantes africanos y el consecuente comercio ilegal del marfil constituyen una de las formas más destructivas y notorias de delitos contra la vida silvestre. No solo impactan de manera devastadora en la especie del elefante africano sino también representan una amenaza para los pueblos y su subsistencia, las economías nacionales y en algunos casos, la seguridad nacional y regional. 

Esta práctica debe detenerse y la comunidad internacional está decidida a ponerle fin a este comercio ilegal.

En los últimos 24  meses hemos presenciado como una serie de países, entre otros, Bélgica, Chad, China, Francia, Gabón, la RAE de Hong Kong, China, Kenya, Filipinas y los Estados Unidos, han destruido existencias de marfil de elefante comercializado de manera ilegal que ha sido incautado y confiscado.

Hoy nos encontramos frente a un acontecimiento importante en Dubai que sirve para aumentar la conciencia de las personas de los efectos del comercio ilegal de marfil de elefante y la determinación de los Emiratos Árabes Unidos y de la comunidad mundial de poner fin a este comercio.

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Distinguidos invitados, la destrucción, por sí sola, del marfil de elefante confiscado no detendrá el comercio ilegal de marfil de elefante.

Sin embargo, cuando a ello se añade la incautación de marfil y el enjuiciamiento de los infractores, la destrucción envía un poderoso mensaje de que los Emiratos Árabes Unidos no aceptará ni tolerará este tipo de comercio ilegal ni los efectos devastadores que tiene en las poblaciones de elefantes africanos, los medios de subsistencia de las comunidades rurales y a veces en la seguridad nacional y regional.

También permite enviar un mensaje público a los que practican el comercio ilegal del marfil respecto de la posibilidad de identificar la fecha y el origen del contrabando mediante técnicas forenses modernas. Por lo tanto, independientemente de lo que ocurra a futuro, el marfil comercializado ilegalmente no tendrá ningún valor comercial y muy probablemente, el retorno de la “inversión” sea la prisión, la imposición de multas elevadas y el decomiso de los bienes.

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Distinguidos delegados, el aumento de los esfuerzos colectivos en marcha para combatir el comercio ilegal de especies silvestres – tanto a nivel internacional como a nivel nacional – es una prueba clara de que los Estados reconocen  cada vez más que el comercio ilegal de marfil de elefante es un delito grave que, hoy en día, lleva aparejado un mayor riesgo de detección, enjuiciamiento y condenas en un número creciente de países – con mayores sanciones impuestas, entre otras, multas, cárcel y la incautación de los activos.

El reconocimiento de los delitos contra la vida silvestre como delito grave cobró mayor impulso gracias a la Declaración de Doha, recientemente adoptada en el Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal de 2015 (véase:‘Llamamientos para que los delitos contra las especies silvestres y los delitos forestales se traten como delitos graves).

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La orientación proporcionada por las Resoluciones de la CITES es que el marfil de elefante comercializado de manera ilegal y confiscado debe restringirse a solamente cuatro usos, concretamente, ‘científico bona fide, educativo, de observancia o para fines de identificación’.  Cuando esto no sea posible, la Resolución brinda dos opciones, a saber, almacenar los especímenes en un depósito o destruirlos.

Como Secretario General, no aconsejo ni desaconsejo a los países (Estados Partes en la CITES) a que escojan una opción o la otra. Cada país deberá escoger por sí mismo la opción.

Sin embargo, cuando un país, como los Emiratos Árabes Unidos, toma la decisión de destruir públicamente sus existencias de marfil de elefante decomisado, considero que esto ofrece una oportunidad única para dirigir la atención pública a la magnitud, naturaleza y efectos de los delitos graves que subyacen estas incautaciones y para tener un efecto disuasorio con respecto al comercio ilegal.

La conclusión de las Partes de la CITES durante la CoP16 el año pasado cobra aún más relevancia en la actualidad: para revertir las preocupantes tendencias en la caza furtiva del elefante y el contrabando de marfil es necesario un esfuerzo internacional colectivo y sostenido.

El evento de hoy atraerá la atención mundial, regional y nacional y debe servir para aumentar la conciencia sobre los efectos devastadores del comercio ilegal de marfil y del tráfico de especies silvestres, y sobre la determinación colectiva de las comunidades en el mundo para dar fin a este comercio.

Quisiera terminar reconociendo la reciente incautación de marfil de elefante  en el aeropuerto de Dubai.  Felicito al Ministerio de Interior y la Administración de Aduanas de Dubai y todas las personas involucradas en su vigilancia y exhorto a las autoridades a que investiguen el origen y destino del marfil para así aplicar medidas de seguimiento para el cumplimiento de la ley.  

Gracias.